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Qué grande que está
la luna...
Por: jorge garcés borrero
La revista “luna nueva” cumplió veinte años de
publicación, difíciles de creer para muchos, porque
la poesía no se compra y no se vende en este país,
por ejemplo, la editorial norma no publica poesía y
la gente todavía piensa que los versos deben ser
gratuitos, como esas palabras necias que se las
lleva el viento.
Escoger a un poema es como escoger a uno de sus
hijos y así lo expresó jaime echeverry: “los poemas
solicitados por “luna nueva” causan problemas.
Resultaría más cómodo y fácil citar los nombres de
los diez poetas más importantes del siglo xx”.
De esa arbitraría selección de gustos y de egos, he
hecho mi propia lista “clinton”, dejando por fuera
de concurso a poetas mayores, destacados por la
revista, como álvaro mutis, aurelio arturo y
porfirio barba jacob, aunque admito que me fue
imposible no incluir al poeta león de greiff. Esta
lista la hice a partir de los diez poemas que me
desvelaron leyendo a “luna nueva”, pero de ninguna
manera me atrevo a considerarlos como los mejores
diez poemas colombianos del siglo xx.
El poema “la línea”, de luz helena cordero, rechaza
los límites que impone el segmento. “me pierde la
canción que me desvela”, de giovanni quessep, se
entrega a la filosofía y su poesía se asemeja al
poeta norteamericano steven wallace.
“carta en el buzón del tiempo”, de juan manuel roca,
pierde la vista para encontrar la incertidumbre y la
posibilidad en las tinieblas de la ceguera. Jaime
jaramillo escobar en su “conversación con w.w”,
encara a whitman con rabia satírica y contrapone o
contrasta el narcisismo democrático de la absolución
del hombre todo poderoso, con la insignificancia de
una rana que no deja dormir tranquilos a los poetas.
El poema “regreso”, de laura victoria, devuelve a
una mujer, después de que el tiempo la ha tocado.
León de greiff, con “balada del mar no visto,
ritmada en versos diversos”, se preocupa por el
hecho de no haber visto el mar, porque el mar ya lo
vio todo hace mucho tiempo. Emilia ayarza, con su
poema “a cali ha llegado la muerte”, denuncia la
violencia de las ciudades modernas. “la lectura en
tinieblas”, de jota mario arbeláez, es un poema
creativo, donde un hombre se las arregla para leer
con la luz de una nevera pero se le congelan
fatalmente los huesos. “la palabra de dios”, del
poeta guillermo valencia, no se queda atrás, a
pesar de su complejo título y “en la luna que he
contado”, de giovanni quessep, regresa la filosofía,
pero ésta vez, desde la acción, siempre propositiva
de ayer, con la verosimilitud, la ficción y la
falacia.
Un poema es un hijo(a) y el poeta o la poeta
prefieren morirse primero, que enterrarlo en el
sincretismo de la fuerza terrenal...
Fotos: jorge garcés borrero.
Estudiante de comunicación social – periodismo.
Universidad autónoma de occidente. jaygarces@hotmail.com
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