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Director: Mark Herman.
Reparto: Asa Butterfield, Vera Farmiga, Rupert Friend, David Thewlis.
Guión: Mark Herman.
Producción: Miramax Films.
Año: 2008.

El productor de la saga de Harry Potter, David Heyman, llevaba tiempo interesado en la novela, aunque fue el director Mark Herman quien compró los derechos del libro.

 
 
 
 

FICCIÓN Y REALIDAD EN

 ‘El niño con el pijama de rayas”  

Inocencia, fantasía y cruda realidad resaltan en la más reciente película de Mark Herman. La imaginación infantil resuena en medio del mundo invisible que creó la Gran Guerra. Los ojos de dos niños se encargan de mostrar el genocidio y el holocausto nazi.   

Por. Ángela Castro 

 Berlín, 1942

‘The boy in the striped pyjamas’, que ha sido traducida al español como ‘El niño con el pijama de rayas’ no es otra película más sobre los campos de concentración, la raza aria contra la judía y la vida del Führer. Es la mezcla de los anteriores elementos con la fantasía infantil, mundo inverosímil, al que les es casi imposible entrar a los adultos y más si éstos tienen poder. Pero es también uno de los últimos filmes más reales sobre el holocausto nazi vista desde los ojos de dos niños y la mirada penetrante de un hombre de las SS ('escuadrón de defensa', organización militar y de seguridad del Partido Nacionalsocialista Alemán) 

Esta película es la versión cinematográfica del best-seller de literatura infantil escrito por  Jhon Boyne. La obra literaria muestra una fábula que ha sido catalogada por críticos de ‘Cines y Letras’ (revista digital de cultura y tendías española) como ingenua, que se centra en la improbable amistad entre Bruno, hijo de un comandante nazi, y Shmuel, un niño judío, detenido en un campo de exterminio. Pese a la desgarradora historia que se muestra en la obra, hay en el texto un sesgo de cuento de hadas que contribuye a disipar el horror, cosa que no sucede en la película, ya que el ambiente escalofriante se puede visualizar desde que entran los personajes en escena.

La ficción juega un papel importante en el desarrollo del film, porque cada personaje crea su mundo. Al final, la realidad destruye la mente de algunos y constata la imaginación creada en la mente de los personajes protagónicos.

La guerra se convierte aquí en un telón de fondo en donde el intercambio de visiones representa el juego y el miedo que se van descubriendo a lo largo del film creando así cierta tensión entrelazada con la simplicidad temática aparente, pero que al final muestra la realidad individual de todos los personajes.  

Hay que resaltar que la fotografía del film es impecable, aunque podría ser tachada de fría. Los escenarios fueron construidos en Budapest, la capital de Hungría, ciudad elegida porque su geografía y los alrededores encajaban muy bien con las necesidades visuales y cinemáticas del guión y del rodaje. El director de fotografía es Benoît Delhomme (1408, Breaking and entering, El mercader de Venecia, With or without you, Miss Julie, El caso Winslow, The lost of sexual innocence).

En las actuaciones podemos destacar a Asa Butterfield en el papel de Bruno. Su interpretación hace muy creíble al niño introvertido, soñador y un tanto reacio a la doctrina que sostiene su familia. David Thewlis interpreta a su padre, un personaje que mezcla la contradicción, la ternura, el refinamiento y la barbarie. Pero uno de los personajes más trabajados es Rupert Friend, metido en la piel de un oficial de las SS, “héroe” que alcanza a helar la sangre de aquellos que ven sus muestras de odio e insensatez.

El productor de la saga de Harry Potter, David Heyman, llevaba tiempo interesado en la novela, aunque fue el director Mark Herman quien compró los derechos del libro. Ambos descubrieron que tenían ideas muy parecidas sobre el proyecto y decidieron trabajar juntos. Sabían que una historia de ficción contada en el contexto del Holocausto podría ser muy polémica, pero a los dos les apasionaba la idea de llevar a la pantalla una historia dramática convincente y a la vez accesible.  Los dos estaban de acuerdo con Boyne en que: Nadie debería olvidar la historia ni repetirla. Mark Herman se formó como animador en la National Film School de Inglaterra. Su primer proyecto de largometraje fue Échale la culpa al botones (1992), al que siguió Brassed Off (1996),  Little voice (1999), ¡Qué pasada! (2000) y Hope springs (2003).  Con esta obra se corrobora su capacidad de transportar los sentidos: retórica, imaginación, fantasía, patria, política y realidad en un mismo acto.

Auchwitz

Bruno ve desde su ventana un campo de concentración en Auschwitz, para su mente es una granja en donde los niños juegan a  utilizar números que los identifique. Este fue el campo de exterminio recreado en la película. ‘Auschwitz’ fue un complejo construido por el régimen de la Alemania nazi en Polonia durante la Segunda Guerra Mundial. Fue el mayor centro de exterminio de la historia del nazismo, donde se calcula que fueron asesinados no menos de 1,3 millones de personas, de las cuales el 90 % lo fueron al ser consideradas judíos por las estrictas políticas raciales nazis. Cerca de un millón lo eran. La inocencia, la fantasía y la devastadora realidad son las tres particularidades de la película que se mezclan dejando un halo de desafío al final.

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Publicado por la Facultad de Humanidades, Escuela de Estudios Literarios de la Universidad del Valle.

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