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 La bruja come perro y el veneno para ratas roba dólares: cinesífilis  en los cines de Colombia 

Tras la escena de "perro come perro"

Humor y magia negra en efervescente risa violenta,  reflejan la tragicomedia de la dura  realidad de los hombres que habitan la calle,  cruzando el animal público o transeúnte que se encueva en una ciudad dentro de otra ciudad.  Es lo que somos en Perro come Perro un largometraje que fue seleccionado en el festival internacional de cine independiente Sundance  en 2007 y que ahora está en el ojo que se abre  a la industria cinematográfica caleña para el mundo.   

Por Yolanda López Durango* 

Entrada a la sipnosis a modo de Epígrafe

LA BRUJERÍA 

Uñas largas, al descuido, engarzadas (sin el menor retoque de esmalte) entre el humeante tabaco succionado por unos labios ancianos, los de una mujer negra rezando un novenario a las ánimas,  para que aten  y atormenten a un hombre con cuentas pendientes.

“El atao se está pudriendo con el muerto y, - no hay marcha atrás”,  dice Iris, la bruja, mientras a su lado, una foto en aguardiente, seguida por un muñeco lleno de alfileres, sucumbe al incienso tabacalero que conjura el amarre, invocando al espíritu del dominio y demás entidades, que de seguro,  ya hicieron  pacto y están en comunión con el caballito del diablo.  Éste es el momento del stop eléctrizante, que de comienzo a fin, atrapa al espectador por medio del  rito que amenaza la vida, de modo mucho más agudo que el de las  balas,  porque esta lleno de zozobra, misterio y muerte.

 “ Si Adelita se fuera con otro…”

BRUJA DEL SEXO 

Más adelante, el rostro de otra mujer,  de quien nunca supimos el nombre, aparece,  como continuando la suerte del hechizo, una especie de bruja, un tipo de personaje que electriza no por “trabajar” a los muertos como Iris, con su brujería negra, sino más bien,  por “entretener” a los vivos. Una joven con mirada pícara y labios sensuales, como cualquier mujer de la calle, anónima, cuya incógnita se presta para confundirla con Adela, (fantasma que ronda a otro hombre desesperado quien no cesa de llamar al teléfono.) Gianina Arana, actriz Univalluna de 21 años, interpretó en el largometraje a la joven innombrable,  quien hila el entramado de Perro come Perro, guión de Alonso Torres denominado “Los Malditos” y que adaptado por Carlos Moreno, trasciende el cine de la violencia con éste matiz épico de la leyenda brujeríl salpicada de humor negro,  que cuenta el ajuste de cuentas de los hombres de “cruce” y el “tumbao” de los narcotraficantes, que han cruzado las calles en Cali y el mundo.

Crónica DE UNA ESTUDIANTE UNIVALLUNA

Gianina, nunca imaginó ser una actriz famosa, y, menos actuar en una película caleña, con música del folclor pacifico, el rock de Superlitio, colombianísimo, y toda la salsa que nos ha identificado como etnia afro, altamente salsera, en la ciudad de los atardeceres más preciosos, pero en fin, la ciudad que lleva el peso de los carteles que volaron en “Buffett” de hambre,  cuando se cayo el narcotráfico. La misma de putas, locos y desalmados que mientras matan se ríen a plomo. La Cali de una Colombia y de un mundo  que se niega a mirarse al espejo, con la frase cómoda “cine colombiano-cine de violencia.” La que ve  a los estudiantes como “terroristas” y no una Gianina, actriz de último semestre de arte dramático.

Por eso ella se alegra de hacer cine, de contribuir a una mirada al espejo, de haber alcanzado una de las metas más importantes para un actriz, dar cuenta de su trabajo y, que le valga su preparación en la academia por más de 10 años, su bachillerato artístico en Bellas Artes, el orgullo de su madre que vende jugos en el Ingenio mientras oye hablar de su hija en  las calles de Cali, mirando las carteleras de cine que hablan sobre una película, que de algún modo, trata un poco lo que habla el filósofo español Manuel Delgado, del “animal público” el hombre en la acera, en baños, centros comerciales, preso en su soledad, en el anonimato que le permite dar la huida,  evadirse sumergido en submundos, al igual que, Paulina Rivas, quien vino con currulaos y rezos brujos exorcizando su propia tragedia, la de haber sufrido en carne propia el desplazamiento y la violencia, y hoy junto con Gianina quien luego de haber pasado el casting  con Rodrigo Vélez que le aseguró su primera escena con Marlon Moreno y Oscar Borda, escena que la llevó a personificar la mujer enigmática que esconde el secreto de la bolsa negra, la de las brujas del misterio,  tres mujeres anónimas, como hasta ahora en la realidad, en una ciudad dentro de otra ciudad que también tuvo lugar en la antropología fílmica que nos revela, bueno con alta dosis de acción, y humor porque es una película.  Así que, el que quiera más que le piquen caña!

 

*Música y Estudiante de Literatura universidad del Valle