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Invitados
especiales
Marcio Souza, un prolífico de las letras

“Revuelta… una guerra de los pobres contra los
ricos, una guerra de prietos, mestizos, cruzados,
mamelucos, de todo lo que es cabello ordinario y
piel oscura, contra los de piel blanca”. Marcio
Souza.
Por Ángela Castro
La escritura es quizá el oficio más destacado del
brasileño Márcio Souza. En ella encontramos cantos y
romances, de un estilo vivo y fresco, como también
el absurdo provisto de inteligencia y diversión. No
obstante, las facetas de periodista, guionista,
crítico, articulista y director de cine y teatro
también hacen parte de su quehacer literario. En
fin, Souza es el prolífico de las letras, también
como productor de políticas de comunicación y
cultura, además de ejercer varios cargos públicos
entre los que se destacan Director del Departamento
Nacional del Libro, de la Fundación Biblioteca
Nacional, y Presidente de Funarte.
Manaos lo recibe el 4 de Marzo de 1946. A los 14
años empezó a escribir críticas de cine para un
periódico local. Estudió Ciencias Sociales en la
Universidad de São Paulo, fue
profesor de la Universidad de California, Berkeley,
escritor residente de las Universidades de Stanford
y Austin, Texas.
Ha publicado cerca de 21 libros, entre los cuales se
destacan “Galvez,
emperador del Acre”,
“Mad
María” (adaptada en el 2005 por la Red Globo), “La
irresistible resurrección de Boto Tucuxi”, “El
brasilero volador”, una divertida biografía del
aeronatura franco-brasileño Santos Dumont; “Desorden
y Lealtad”, y su actual obra, “Revuelta”, imagen
realista sobre uno de los conflictos más
significativos de la historia del Brasil: la lucha
de los campesinos. En esta obra, donde mezcla la
ficción y la realidad, se narra en forma de diario
la violenta historia de una rebeldía popular contra
el gobierno imperial, comandos por el arbitrario
Feijó.
Márcio Souza es considerado como uno de los
escritores más importantes de la literatura
brasileña contemporánea, y hará parte de la 13ª
Feria Pacífico. Aquí algunas de sus palabras en el
Discurso de Posesión en la Academia Amazonense de
Letras “Somente aqueles que experimentaram da
vida podem fazer evocações (…)
Assim, evocar é buscar cumplicidade com as
experiências passadas, com as histórias humanas que
já se foram, com as existências que lutaram e
superaram suas contingencias”.
Fuentes:
http://www.marciosouza.com.br/
Jorge Amado y la
pasión bahiana

Por su trayectoria e importancia en la literatura
latinoamericana, el escritor brasilero Jorge Amado
será objeto de un homenaje en la 13a Feria del Libro
Pacífico, que se realizará del 7 y el 17 de
septiembre de 2007, en el campus de la Universidad
del Valle.
Jorge Amado nació el 10 de agosto de 1912 en la
hacienda Auricídia, ubicada en Ferradas, municipio
de Itabuna, perteneciente al estado de Bahía
(Brasil). Su padre era el coronel Joao Amado de
Faría y su madre Doña Eulalia Leal Amado. En 1913 su
familia se traslada a la población de Ilhéus, en
donde comienza sus estudios. Con posterioridad se
instruye y reside en Salvador de Bahía, ciudad en la
cual inicia sus actividades literarias al fundar
junto a Pinheiro Viegas la "Academia de los
Rebeldes", conjunto de jóvenes escritores
brasileños.
Publicó su primera novela, llamada ‘El País del
Carnaval’ (1931), cuando tenía 18 años;
igualmente Amado colaboró con varios periódicos y
revistas, como ‘A luva’ o ‘Diario de Bahia’.
Su conexión con Bahía, con su pueblo y sus
costumbres, serán el cimiento principal de todos sus
trabajos literarios. A finales de los años 20 se
traslada a Río de Janeiro, en donde estudiaría
Derecho y dirigiría la revista ‘Don Casmurro’.
Tras vivir exiliado desde 1941 en Argentina y
Uruguay, a mitad de los años 40, participa más en
política, consiguiendo ser elegido diputado por Sao
Paulo gracias a su candidatura por el Partido
Comunista Brasileño. En 1945 contrae matrimonio con
la escritora Zelia Gattai, con la que tendrá dos
hijos, Joao Jorge y Paloma. En 1948 se marcha a
Europa, residiendo en la ciudad de París y después
en Praga, hasta 1952. A su vuelta en Brasil, se
encarga de la dirección de la revista ‘Para todos’.
Amado fallece en Salvador de Bahía, el 6 de agosto
del año 2001 a la edad de 88 años.
Su prolífica obra literaria considerada de gran
importancia para la cultura popular latinoamericana,
ha recibido innumerables galardones alrededor del
mundo, desde el Premio Stalin de Paz (Unión
Soviética, 1951), hasta el Premio del Ministerio de
Cultura de Brasil (1997).
Sus libros, traducidos en 49 idiomas y publicados en
55 países, han sido adaptados al cine, al teatro y a
la televisión, siendo incluso tema de varios
trabajos de escuelas de zamba en el Carnaval
brasileño. Su muerte, acaecida en el año 2001,
motivó la re-lectura de novelas como: ‘Los
subterráneos de la libertad’ (1935), ‘Capitanes
de arena’ (1937), ‘Tierras del sin fin’
(1943), ‘Gabriela, clavo y canela’ (1958), ‘Doña
Flor y sus dos maridos’ (1966), ‘Los pastores
de la noche’ (1964), ‘Tocaia grande’
(1984), entre otros.
Guillermo Giucci y la
crítica cultural
Por Andrea Mesa Villegas*
Guillermo Gucci es un escritor
uruguayo que ha desarrollado la mayor parte de su
trabajo en Brasil. Es experto en Gilberto Freyre,
todo un ejemplo para comprender la cultura y la
identidad brasileña.
Guillermo Francisco
Giucci Schmidt,
escritor uruguayo, profesor
e investigador de Literatura y Lingüística desde
hace más de 15 años, es Doctor en Letras de la
Universidad de Stanford y posee
múltiples artículos
y varios libros publicados.
Quienes lo han escuchado en sus
conferencias dicen que impresiona la forma como
combina la rigurosa formación académica con temas de
la vida cotidiana, la actualidad, los deportes, el
cine, los imaginarios populares, la publicidad y la
televisión.
Uno de los acercamientos que Santiago
de Cali tuvo con el escritor fue en el Festival de
Arte del 2001. Allí presentó gran parte de su
trabajo y su forma de abordar la investigación.
Entre los temas más importantes que trabaja
Guillermo Giucci se pueden destacar la identidad y
la cultura brasilera, las obras de Gilberto Freyre y
su especial opinión al relacionar la tecnología y la
cultura. En cuanto a lo último comenta que “somos
parte de una cultura
que
se globaliza en la masa y llega a las periferias
especialmente
a través de
internet y la televisión”.
Por
esta razón la identidad no se puede entender como
algo estático sino que es “evidente
que la identidad recorre una trayectoria, que está
relacionada con la historia del sujeto y que puede
ser interpretada como una construcción discursiva.
Todo esto implica cuestionar los enfoques que la
entienden como una esencia cultural, y acentuar su
dimensión interactiva. Así, estaríamos compuestos de
varias identidades históricamente concebidas y
coyunturalmente desplegadas, no de una única
identidad biológicamente determinada”.
En sendos trabajos como “La vida
cultural del automóvil (1900-1940)” y “Gilberto
Freyre, una biografía cultural”, Gucci deja en claro
dos cosas: primero, que le
“interesan
las historias ligadas a la tecnologia que generan
impacto dentro de nuestra vida cotidiana . El siglo
XX no puede ser pensado sin el automovil. Modernidad
y automovilidad son sinónimos. La automivilidad
intensificó los cambios en la percepción del tiempo
y el espacio derivados de la revolución
industrial, introdujo grandes rupturas con lo
tradición porque las estructuras familiares
empezaron a desintegrarse, y su consumo se convirtió
en algo traslocal”,
y segundo, que Freyre, con su obra
“Casa -grande y Senzala” ayudó a construir una
identidad brasileña y se reconoció que esta ha sido
formada en el trópico entre una singular combinación
de portugueses, esclavos e indios, y a ello se debe
gran parte de su identidad, cultura y
comportamiento.
Jota Mario Arbeláez
Cali, 1940
Les
presento a jotamario, no un poeta cualquiera, sino
el más joven gigoló de la poesía colombiana, 20
años, hijo legítimo de don Jesús Arbeláez, sastre de
Cali, con un humilde taller que funciona en la sala
de recibo de su residencia en un barrio obrero,
donde se dedica a la pequeña industria para sostener
a su innumerable familia, de la cual es el hijo
mayor, y la mayor deshonra por su manera de existir,
y por dedicarse a actividades tan sospechosas e
improductivas como esta de la poesía.
gonzalo arango, Bogotá 1961.
Por El Zudaca *
Esperando ver de nuevo una Cali arrebatadora desde la
producción cultural, donde las artes se impongan
por sobre los pensamientos de la muerte y donde el
amor nuevamente vuelva a imperar, regresa a su
tierra natal Jota Mario Arbeláez, en el marco de la
XI Feria del Libro del Pacífico Colombiano. El hijo
prodigo del barrio San Nicolás, ilustre
sobreviviente del Nadaísmo, acaso la sociedad
secreta y transgresora, más célebre de la literatura
Colombiana, retorna para compartirnos sus versos,
repletos del más deslumbrante humor negro y socarrón
de este suelo tropical, influenciados por el
anarquismo europeo, el surrealismo, el
existencialismo y el sadismo franceses, la beat
generation norteamericana y el zen oriental.
Su primer bestseller poético fue precisamente uno dedicado
al centro educativo que no lo dejó graduar. Santa
Librada College fue el nombre de estos versos
que, según él, le dio la vuelta al mundo antes del
Internet. Luego siguió El profeta en su casa,
1966, El libro rojo de rojas, 1970 en
colaboración con Elmo Valencia, toda una denuncia
del fraude electoral con la que pretendían impedir
la posesión de Misael Pastrana Borrero. Al fallar
en el intento, ingresaron al hippismo. Cuando se
acabaron los hippies porque se quedaron sin ropa y
sin pelo, Jotamario pasó a limpio sus poemas y armó
Mi reino por este mundo (1980), libro con el
cual obtuvo el Premio Nacional de Poesía Oveja Negra
y Golpe de Dados.
De allí saltó a la antología Doce poetas
dadaístas de los últimos días, 1986, El
espíritu erótico (antología poética y
pictórica realizada junto con Fernando Guinard),
1990. En 1985 ganó el Premio Nacional de Poesía
Colcultura con La Casa de la Memoria. Luego siguió publicando poesía
como En paños menores, 1994, El cuerpo
de ella, 2000 y Nada es para siempre,
antimemorias de un Nadaísta, 2002, proyecto
editorial de tinte autobiográfico con decoroso
irrespeto, donde no se deja papelito cagado por
divulgar, secreto sigiloso sin traicionar, pecadillo
mortífero sin confesar, exabrupto sin explicar, y se
establece cómo no se perdió el periplo de casi medio
siglo al divulgar el récord de miserias de un mundo
al que, si no destruimos[1],
sí entregamos a punto de reventar, así hayamos
logrado sobrevivirle menos maltrechos.
Bienvenido Jotamario, el trópico rebelde y embrujado
de calicalabozo lo estaba esperando, para seguir
soñando ese país donde el poeta sea la voz de la
tribu, donde los escritores, artistas, compositores
vivan de los frutos de su ingenio, y que cuando los
sorprenda la vejez y la muerte no sea en los
refugios de la pobreza absoluta o relativa. Donde al
final sea sancionada la famosa ley del artista, por
tanto tiempo postergada, que dejó morir sin verla a
Manuel Zapata Olivella y a tantos otros maestros.
*Nómada urbano, graduado de Comunicación Social,
Universidad del Valle.
zudacaboy@hotmail.com.
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