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“Todo el mundo está asustado”,  Wade Davis

Feria Internacional de Aves: Colombia Bird Fair 2017

 

El pasado mes de febrero se llevó a cabo en la capital del Valle del Cauca la Feria Internacional de Aves: Colombia Bird Fair 2017 Aves y paz, que contó con la participación de seis expertos internacionales, entre ellos Wade Davis, nombrado recientemente como Explorador del milenio por la National Geographic.

 

Por: Clara Inés González Libreros 

Estudiante de Comunicación social y Periodismo

 

El cóndor de los Andes abanicó las nubes con sus grandes alas, loros orejiamarillos se posaron en los samanes de la calle quinta añorando que, en su ausencia de tres días, algunos creyentes del Domingo de ramos no cortaran sus nidos en las palmas de cera. Los azulejos, los pechirrojos y los colibríes llegaron creando figuras en la inmensidad: eclipsando el sol. A la llegada de los pájaros a Cali se escuchó una armoniosa algarabía de fiesta con los trinos de la guacamaya bandera, de los quetzales y de las más de mil novecientas especies existentes en nuestro país que migraron a la tercera versión de la Feria internacional de aves: Bird Fair 2017.

 

Esta fiesta de plumas, colores y trinos se llevó a cabo desde el 17 hasta el 19  de febrero, y tuvo como propósitos promover la cultura del avistamiento y el posicionamiento de Colombia como un destino de alto nivel turístico internacional en la observación de aves. La programación del evento incluyó salidas de campo para ‘pajarear’, conferencias, muestras comerciales, talleres de pintura y fotografía; y contó con la participación de seis expertos internacionales, entre ellos Chris Wood, líder del proyecto de investigación eBird y Wade Davis, nombrado recientemente como ‘Explorador del milenio’ por la National Geographic.

 

Davis, el anfitrión de la fiesta que tuvo a todas las aves del país sobre el cielo de la ciudad, irradia amabilidad y conocimiento. Su sabiduría es tan profunda como el azul de sus ojos que, cuando miran, parecen narrar uno de sus innumerables viajes. Wade sonríe naturalmente y declara el amor que profesa por cada rincón de nuestro país. El Periódico Cultural La Palabra presenta una conversación con el antropólogo, explorador, fotógrafo, escritor y documentalista norteamericano. 

 

La Palabra: Sabemos que ha dedicado parte de su vida a estudiar la sabiduría ancestral de las culturas indígenas en el mundo, ¿cuál es la importancia del conocimiento ancestral de dichas culturas?

 

Wade Davis Todas las culturas tenemos la idea de que no somos cultura, que nosotros somos el mundo real y los demás son cultura. Pero nosotros mismos somos una cultura y las ideas que tenemos sobre el medio ambiente tienen un sitio, un punto en nuestra historia. Nosotros estamos viviendo en un mundo que a nuestro parecer es inmutable, es decir, que es solamente piedras y tierra listas para sacar. Pero al contrario, para mi ahijado en Cuzco, la serranía es una Apu, una dios que va a crear su destino. Y no importa quién tiene razón. Para nosotros es tierra y piedras, para ellos es un dios. Lo interesante es que la misma naturaleza va a tener un impacto muy distinto en las culturas. Si ese sol no existiera, ni la piedra, yo puedo hacer lo que quiera, si para mí es un dios, yo no puedo tocarlo; por eso el conocimiento que tiene la gente indígena es tan importante, porque nos explican que nuestra manera de pensar no es la única, que hay otras maneras, otras ideas sobre cómo podemos vivir en el planeta; por ejemplo, para nosotros un bosque es solamente un sitio para tumbar, para sacar la madera, pero para la gente indígena de Canadá es un sitio de los espíritus, allí realizan los rituales. 

 

 

L.P: ¿Cuál es el rol que juegan las culturas indígenas en el cambio climático?

 

W.D El cambio climático se ha vuelto el problema de la humanidad, pero no fue causado por la humanidad, fue causado por un pequeño grupo de la humanidad con una visión particular del mundo; por ejemplo, en Australia, cuando los ingleses llegaron vieron gente que lucía muy extraña, poseían una tecnología muy simple y no tenían interés de mejorar su vida en un nivel material; para los británicos su manera de vivir era ofensiva porque pensaban que la vida se trataba de la búsqueda del mejoramiento, así que concluyeron que ellos no eran humanos y empezaron a asesinarlos. En la época de mi abuelo fue debatido en el parlamento Australiano si los aborígenes eran humanos o no, en ese momento ellos no entendieron una devoción muy sutil de los indígenas llamada El sueño, y no en el sentido que tenemos nosotros; El sueño para ellos era la idea de que el mundo existía y siempre estaba esperando a renacer, así que el propósito de la vida no era cambiar las cosas, sino hacer los gestos rituales y tratar de mantenerlo exacto como era en el momento de la creación; era como si toda la ciencia hubiera sido dedicada a acicalar todas las hierbas del jardín del Edén para mantenerlo como estaba el día que Adán y Eva tuvieron su primera conversación.

 

Lo importante es que si todos como especie hubiéramos seguido esa trayectoria no habríamos logrado poner un hombre en la luna, pero tampoco estaríamos hablando del cambio climático, ni de la amenaza a la misma esencia de la vida. Así que ese gran rol que esas otras culturas juegan es recordarnos que hay otras maneras de pensar y otras maneras de ser, y otras maneras de pensar acerca del planeta. Colombia tiene una posición única en esto, tienen la voz de la humanidad en los Mamos de la Sierra nevada de Santa Marta, ellos tienen toda la sabiduría y cultura; y no es un lenguaje de los hippies, es una intuición profunda de cómo podemos vivir en este momento.

 

L.P: ¿Qué opina sobre las declaraciones del Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, que niegan el cambio climático como una realidad?  

 

W.D Oscar Wilde dijo: “No hay una cosa como la paridad en América, porque eso sólo pasa”, y a Mahatma Gandhi le preguntaron qué pensaba sobre la nación americana y él respondió: “Creo que sería una buena idea”, y Oscar Wilde dijo también que Estados Unidos era el único país que iba del nacimiento a la decadencia sin pasar por la civilización. Todo el mundo está asustado. No están asustados por Trump, sino de lo que las elecciones dicen de América. Mira la historia y piensa: el siglo quince pertenecía a los portugueses, el dieciséis a  España, el diecisiete a los holandeses, el dieciocho a los franceses, a los ingleses les perteneció el diecinueve, el veinte a los Estados Unidos y ahora estamos en el siglo veintiuno; yo creo que puede significar el término de América cómo la conocemos, esperamos que no, pero es bastante chocante. Y

 estoy muy contento de vivir en Canadá.

***

Y así, al finalizar el diecinueve de febrero, las alas del cóndor de los Andes se desvanecieron en medio de una caricia al cielo, los loros orejiamarillos regresaron a sus nidos en las palmas de cera, y los azulejos, los pechirrojos y los colibríes se despidieron dejando ver la noche estrellada. En el anochecer del último día del Bird fair 2017, la guacamaya bandera, los quetzales y las más de mil novecientas especies de aves dejaron de trinar en Cali y empezaron a ser escuchadas en todo el mundo.