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Jamundí Cholado, ríos e historia del Valle Del Cauca

 

 

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Jamundí

Cholado, ríos e historia del Valle Del Cauca

 

Jamundí, un municipio cuya historia está llena de valientes hombres quienes lucharon feroces por sus tierras, es en la actualidad un municipio de progreso, cultura y tradición.

 

Por: Daniel Zapata Villa

Estudiante de Lic. en literatura

Con un cuerpo fornido, tras haber disputado innumerables batallas, la mirada fija en el horizonte, chequeando su extenso territorio, el brazo derecho siempre en alto, empuñando una lanza, lista para ser disparada ante la presencia de alguna bestia blanca. Así yace el cuerpo inmortalizado del cacique Jamundí, famoso por su valentía durante feroces peleas, en contra de los colonizadores españoles. La estatua se encuentra ubicada en el parque principal de Jamundí (municipio cuyo nombre es en honor a este cacique) y fue esculpida por el maestro nariñense Óscar Esteban Martínez.


Los ríos de gentes se aglomeran alrededor de la Estatua, pareciera que éste, desde las alturas, aún siguiera gobernando a su pueblo. Las tierras han cambiado mucho desde la última vez que él las observo, hace más de 400 años. En aquel entonces Jamundí no era más que una inmensa extensión de selvas vírgenes, dominadas por una tribu de indígenas conocidos como los Jamundíes. Hoy estas tierras son habitadas por personas de diversas etnias, y entre asfalto y ladrillo se han forjado calles, casas, centros comerciales, entre otras edificaciones. Las selvas vírgenes se encuentran lejos y olvidadas, pero no son inalcanzables, pese a los 577 km2 de extensión del territorio Jamundeño, a sus alrededor se hayan aún intactas, cientos de hectáreas repletas de castas selvas.


La historia del municipio inicia durante el mes de marzo del año 1536, cuatro meses antes de la fundación de la ciudad de Santiago de Cali, durante este año, provenientes de la recién fundada Quito, cabalgaban dos subordinados de Sebastián De Belalcázar, quienes en busca del dorado, habían viajado durante dos años junto con 250 expedicionarios. Al encontrarse con el cacique Jamundí, hubo innumerables batallas que obligaron a los blancos junto con la ciudad a retroceder varios kilómetros hacia el sur. En dos diferentes ocasiones su nombre cambio de Fuerte Ampudia a Llano Del Rio Claro, después a El Rosario, y en 1885, fue nombrada en honor al cacique que defendió aquellas tierras, cuyo legado en los habitantes del Municipio, fue mayor al de cualquier blanco Español.


Según  las cifras del Dane, en Jamundí el 60.8% de los habitantes o pobladores son de origen Afro, esto se debe en gran medida a la labor de personajes históricos como Don Juan Manuel Calderón Tenorio, quien era propietario de la hacienda Cañas Gordas. Manuel Calderón quien poseía un sinnúmero de esclavos negros, dentro de su latifundio creó una empresa cuya misión era la de distribuir peones afros (no esclavos) engendrados y alimentados dentro de su hacienda. Los peones eran vendidos a los propietarios de las haciendas más cercanas. La materia prima de esta “fábrica” de niños, eran los más aptos esclavos, quienes eran cruzados con hermosas y paridoras mujeres africanas. Este proceso se hacía con la intención de acabar con la esclavitud, pues a los peones se les debía pagar por su trabajo, además de darles una vivienda y tierras para cultivar según la ley del congreso de Cúcuta expedida en el año 1821.


Hace poco más de un año, Jamundí pasó del reconocimiento nacional al internacional. La tierra del cholado como es conocido este municipio, protagonizo en el 2012, su hazaña: ostentar el título de haber creado el cholado más grande del mundo, con alrededor de 920 kilos de hielo, 350 de banano, 350 de papaya, 150 de piña, 70 de guanábana, 70 de lulo, 70 de maracuyá, 30 de mermelada y 60 kilos de leche condensada. Este cholado participó en el libro de los Record Guiness, registrado el 20 de julio del 2012. Ese día después de haber conseguido aquella proeza, el cholado fue dividido en porciones y se repartió entre la población Jamundeña de manera gratuita.


En los últimos años el municipio ha logrado sobresalir como uno de los atractivos turísticos del valle del cauca. Esto se debe a la diversidad de actividades recreativas que el pueblo ofrece a sus visitantes, pues además de los tradicionales paseos de olla y cholados raspados, recientemente Jamundí ha experimentado crecimiento en infraestructura. La construcción de grandes balnearios, centros comerciales, clubes campestres y deportivo ha elevado su nombre y estatus.


Siete ríos distintos atraviesan el su cuerpo de este municipio: Río Cauca, Guachine, Claro, Jamundí, Pital, Jordán y Timba. De la misma forma como las venas y las arterias se encargan de bombear la sangre, que es la vida, por todo el cuerpo, así mismo estos ríos se encargan de la circulación del agua, por sus alrededores, llenando cada espacio de belleza, color y vida.


Además del turístico Jamundí también posee otras fuentes de ingresos económicos como lo son los cultivos de arroz, cítricos, plátano, café y caña de azúcar, la explotación del carbón entre otras diversas actividades. Jamundí también se ha convertido en un punto migratorio por parte de los caleños. Quienes gracias a su cercanía, facilidad de transporte, economía y bajos precios en la propiedad privada escogen este municipio como lugar de residencia, aunque aún sigan trabajando en la ciudad de Cali.

 

“Pero Jamundí no es solo turismo –dice doña Rosa Martínez, quien es oriunda de Cali y vive en Jamundí hace más de 4 años– para mí es mucho más viable vivir en Jamundí que en Cali, donde trabajo, pues acá el costo de vida es más bajo, además tuve la posibilidad de hacerme a mi casa propia, a 15 minutos de mi trabajo en La Universidad Del Valle. Una casa a 15 minutos de Univalle en Cali, me hubiera costado un ojo de la cara, y además me tocaría usar el MIO. Acá no tengo problemas con el transporte y cuando salgo en un momentico llego a Cali.


La gente escucha hablar de Jamundí y cree que es lejísimos. Pero eso es porque casi no vienen. Incluso dicen que ya dentro de poquito el Masivo va a entrar acá. Ahí si que nos volvemos un barrio más de Cali. Otra cosa que cosa que no me gusta –prosigue doña Rosa, después de alejarse un poco del tema central– es que la gente ande diciendo que Jamundí es peligroso. Jamundí es como cualquier otro lado, todo depende de las cosas que usted haga acá hay gente muy echada pa´delante, muy trabajadora que quiere progresar. Este es un pueblo muy bonito lleno de cosas bellas –agrega doña Rosa con una sonrisa en su rostro– por ejemplo el cholado de acá es delicioso. Ya se imaginará que uno viviendo acá, cada ocho días va a río, uno hace el tour. Yo cuando voy, me levanto a las seis de la mañana pa´que no nos coja el solazo, salgo y empiezo a pedalear pa´ Mira Valle, después de subir la loma, salgo pal rio ahí en el puente, después nos metemos en el rio y a las dos que ya tenemos mucha hambre, nos vamos pa´la casa  

Los herederos de las tierras del Cacique, se han encargado de aceptar y acoger como ha iguales, a cualquier visitante sin importar el tiempo de su estadía. Ya sea una hora, un día, años o toda una vida, quienes llegan a este lugar reconocen y contribuyen a la continuidad del progreso, la cultura y la tradición de un pueblo que es base de la gran historia del Valle Del Cauca.


 

Un público satisfecho por las claras y apropiadas ponencias es el resultado de cuatro jornadas de argumentación y debate. Un importante ejercicio que posibilitó poner a la luz los cuatro siglos de las Novelas Ejemplares, lecturas actualizadas y la mezcla de disciplinas; cruces interesantes para ampliar públicos y la comprensión de un autor con merecido reconocimiento, quien con su obra marcó el 23 de abril como el Día de la Lengua, el día de Cervantes; pero que enfrenta dificultades de comprensión por su lenguaje. Combatir esto es el oficio de estos encuentros.Un universo dialógico

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