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Reportaje

La ruta del café

El café es una de las bebidas más consumida por la humanidad, es el producto que más rentabilidad genera después del petróleo, a nivel mundial se toman aproximadamente 1.400.000.000 de tazas diarias.

 

Por: Adrián Herrera Londoño

Estudiante Lic. En Literatura

 

En una finca del Cauca un campesino se levanta, calienta un poco de agua, coloca una vieja talega sobre una jarra, agrega en ella unas cuantas cucharadas de café  y posteriormente vierte el líquido en el recipiente. Se sienta afuera de su rancho y bebe tranquilo y pausadamente. Sombrero, canasta y manos de obrero. Todo listo para introducirse en la montaña a recolectar los mejores granos de café. Llega en la noche, toma lo poco que ha quedado en la jarra y duerme. Al otro día inicia nuevamente.

Una señora en la ciudad de Cali entra a un café, se sienta en una de las mesas y pide un Espresso. Dos minutos después una taza ocupa su mesa. La mujer termina su bebida, se va del lugar y continúa su camino. Al día siguiente regresa.

Cuando una taza de café llega a tu mesa, detrás de ella hay más que un simple pedido. Hay un origen africano, hay una historia de revolución y de prohibición. Hay un campesino, una región, miles de manos recolectoras. Hay sabores, texturas, aromas. Hay una propuesta, una idea.

Cali Pintao de Café

La ciudad de Cali es mundialmente reconocida por sus lugares de baile y rumba. Sitios como Menga y Juanchito, con sus gigantescas discotecas y sus novedosas pistas de baile, acaparan, cada fin de semana la atención de los caleños. Pero un nuevo fenómeno cultural y comercial se ha ido afirmando en la capital de la salsa.

Es cierto que Cali no tiene una gran tradición cafetera, pero en su historia la ciudad cuenta con el afamado Café Los Turcos, un restaurante fundado en el año 1977 que fue el centro de las tertulias de los artistas, poetas y políticos más reconocidos de la época en la ciudad. También podemos hacer referencia a Café y Café un lugar que como dice María Fernanda Holguín, barista y docente de la Escuela Gastronómica de Occidente fue la empresa que marcó un punto referencial de consumo de café en la ciudad. Mario Tello, propietario de Café y Café le apostó no tanto a la calidad, pero sí al concepto de recuperar esa ritualidad al momento de sentarse a tomar una taza de café.

Actualmente los cafés se van consolidando con más fuerza entre la oferta cultural y gastronómica de la ciudad. Los caleños acuden con más frecuencia a sectores como San Antonio, Granada, El Peñón, lugares que cuentan con una muy buena variedad de sitios en los que se puede disfrutar de un café colombiano de alta calidad. En San Antonio podemos encontrar lugares como Café Macondo, un referente en la ciudad con más de una década de existencia y un lugar nuevo como lo es Tierradentro. En Granada está Bendito Café y en el Barrio el Peñón tenemos La Cafebrería.

Cada vez que se abre un nuevo café en la ciudad, se va recuperando la vieja y entrañable costumbre de las tardes de tertulias literarias y recitales de poesía, los círculos de “intelectuales” que discuten sobre el cómo y el porqué de algún asunto filosófico o los optimistas, que sumergidos en el efecto efusivo de la cafeína, pretenden cambiar todo un sistema político. Carlos Mauricio Duque, fundador de Café Macondo nos habla de cómo ha sido el resurgimiento de éstos lugares: En Cali están creciendo mucho los cafés, en el sur han salido varios negocios y es porque la gente está buscando cosas alternativas a la rumba. Las personas ahora quieren interactuar, cambiar ideas, entender qué es lo que está pasando en el entorno y se están dando cuenta que es precisamente eso lo que significa tomar un café.

Ahora estos lugares se han convertido en el refugio de aquellos que prefieren disfrutar las noches de Cali en un ambiente tranquilo y bohemio, pero la apuesta es, como lo dice Andrés Duque, propietario de Tierradentro Café & Co, que un café sea un lugar para todo el mundo, tenemos una visión de una ciudad diferente donde la gente vuelva al ejercicio de conversar y el café es la mejor compañía para una conversación, además tomarse una taza de café es el hecho de contemplar el momento disfrutando de la esencia. Es un momento de reflexión, te ayuda a contemplar las ideas y poner todo en orden.

Es un ritual. Las personas que toman una buena taza de café buscan en ella el poder despojarse de toda preocupación, María Fernanda Holguín afirma que “cuando realmente te conectas con el café al momento de tostarlo, de prepararlo y de consumirlo, el café literalmente te habla. 

 

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