logo lapalabra24 anos   

Entrevista

 

 

De Camagüey a Cali

Gonzalo Galguera, el chico que el ballet liberó

 

 En medio de las tenues luces del Teatro Municipal,  Gonzalo Galguera, director artístico de Incolballet, enseñó en la presente entrevista concedida a La Palabra una secuencia de momentos sinceros, afirmantes de su brío como bailarín, aquel que tiene refugio en todo su cuerpo. 

 

 

Por: Alejandro Salazar Jiménez

Estudiante de Lic. En Literatura 

 

 

Danzar es sentir, sentir es sufrir, sufrir es amar;

Usted ama, sufre y siente. ¡Usted danza!

Isadora Duncan

 

 

Muchas cosas se pueden decir acerca de Gonzalo Galguera; como danzante y coreógrafo, más lo que interesa además de los datos y referencias de este hijo de Camagüey, Cuba, titulado en la reconocida Escuela Nacional de Ballet en la Habana y con una extensa y exitosa carrera como bailarín y coreógrafo a nivel internacional, es destacar la verdadera esencia de su arte, léase la suma de sensibilidad y humanidad. La Palabra ofrece a nuestros lectores la entrevista que nos concedió: 

***

Háblenos de ese chico que a los 19 años de edad dejo La Habana y echó su ancla en Lima en diciembre de 1989.

R/ Pienso que conservo ese chico que todos llevamos dentro, esa expresión que dices me ha gustado. Salí de Cuba con mucha curiosidad por aprender, quería conocer que pasaba en el mundo de la danza y al mismo tiempo deseaba saber que podía aportarle yo, eso no ha cambiado. Sigo siendo tan curioso como cuando tenía 19 años, conservo las mismas ganas de conocer, yo pienso que lo que ha cambiado es todo lo que he ido logrando.

¿Qué es lo que más añora de Cuba y de su patria chica Camagüey?

R/ Tengo la suerte de siempre ir a cuba, estoy en constante contacto con mi país, con mi familia, profesionalmente también porque sigo trabajando con la Compañía de Ballet de Camagüey, al igual que con la Compañía Nacional de Cuba.

Eso me ha permitido mantenerme en contacto con todo lo que allí acontece. Me interesan el teatro, la música, estoy muy pendiente de los procesos  artísticos  en cuba, eso me alivia la nostalgia y el deseo de estar permanentemente allí,  tengo la dicha de estar yendo y viniendo.

¿Por qué escogió Perú para desarrollar su carrera?

R/ Yo no lo escogí, pienso que uno llega a esta vida con una hoja de ruta, , fui al concurso internacional de ballet en Perú porque era mi deber y lo cumplí, tome las riendas de mi vida y decidí que mi carrera comenzaba ahí.

Mi recomendación a los bailarines de hoy es que ellos deben decidir donde bailar, donde desarrollar sus posibilidades, no me gusta que otros decidan por uno. En Lima, se abrieron para mi muchas posibilidades de desarrollo artístico y personal y las aproveche, no fue premeditadamente mi llegada a Perú.

Agradezco haber llegado a ese país, allí deje amistades, lo he visitado varias veces como turista, en el 2004 le recorrí para investigar sobre la cultura precolombina, me interesa mucho la cultura Moche. Creo que uno es un poco de todos los lugares donde ha estado, entonces yo soy un poco de Perú, de Colombia, gran parte de Alemania y claro de Cuba, esos lugares donde se ha estado lo conforman a uno.

¿Cómo es su relación con la literatura?

R/ Si no tuviese la literatura me asfixiaría, me faltaría algo, ella es como una especie de psicólogo, allí yo tengo escenarios, laboratorios donde voy viendo posibles vidas, un mismo tema tratado por varios escritores puede mostrarnos enfoques completamente diferentes en cada uno de ellos. Consigo oxigenarme, a veces los artistas tendemos ser un poco yoístas, estamos siempre enfocados en el yo, todo el tiempo concentrados en lo que nos mueve y no hacemos el ejercicio de escuchar a los demás, de leer a los demás.

La literatura tiene esa particularidad, me relaja, me trasporta a otros universos y es una fuente de inspiración, en mi obra coreográfica hay un gran porcentaje de trabajo literario, de hecho es uno de los más intensos que hago, porque me gusta a través de la danza contar una historia y si tengo el fundamento, la base de una obra literaria soy más libre, más inmediato a la hora de contar, la literatura para mi es una especie de salvación.

¿Consiguió Gonzalo Galguera esa preciada libertad artística que buscaba cuando dejo Cuba?

R/ No, yo pienso que lo que busco es la utopía que hay en la libertad y ese es el primer paso, la utopía es lo que mueve un artista y esa es la que te hace libre, yo pienso que el día que la encuentre se acabó. Es un poco como la espiritualidad, todo creyente vive para encontrar un día a Dios y luego que el pasa al más allá, si lo encontró o no, de eso no nos han dado testimonio, pero en su vida terrenal siempre estuvo esa busqueda.

Hay una analogía con el arte porque uno siempre está a la busqueda de ese momento que te libere de todas esas preguntas que te mueven, que te ayude a salir de esas tinieblas, que te ayude a desenredar esos nudos que tienes, pero esa es la utopía en que uno se mueve. Esa libertad es simplemente un telón  de fondo que uno se pone pero que es necesario, yo pienso que libertad es igual a idealismo, o sea  ese querer cambiar cosas, querer ver la realidad desde tu realidad, probar verdades desde tu verdad, proponer pensamientos, ideas, temas desde tu punto de vista. Pero bueno eso es lo que yo pienso que es la razón de ser del arte.

Considerando que Camagüey es cuna de poetas como Gertrudis Gómez de Avellaneda y Nicolás Guillén y que posee la segunda compañía de ballet clásico de Cuba ¿Que nos puede decir de la movida cultural allí?  

R/ Camagüey es una ciudad con mucha historia, una ciudad que ha dado hijos de gran impacto en la cultura cubana y universal, es una ciudad de mucha tradición, es la ciudad de cuba que más iglesias tiene, ahí más o menos te puedes dar una idea de la riqueza arquitectónica que tiene la ciudad, de la historia que tiene la ciudad, grandes próceres, escritores, pero sobre todo  Camagüey es una ciudad que ejerce en mi vida un encanto muy particular. Yo siempre que voy a cuba tengo que ir a Camagüey, aunque sean dos o tres días porque es una ciudad con una atmosfera y una magia particular.

Me gustan las ciudades viejas, me gustan las ciudades nuevas pero necesito la callecita pequeña, necesito la iglesia, necesito esa atmosfera de estar en un lugar donde han habido muchas vidas y Camagüey me da eso, es una ciudad pequeña hasta cierto punto pero es una ciudad grande en su historia y es una ciudad que guarda no solo a nivel emocional o personal sino también artísticamente.  Allí inicie como bailarín mi carrera, estudie música en Camagüey, mi familia está en Camagüey, entonces hay muchos vínculos con la ciudad que siempre me hacen ir y de hecho aun en en estos momento sigo colaborando y trabajando con la compañía de ballet de Camagüey porque el año próximo cumplirá 50 años de fundada y ellos quieren contar con mi presencia y eso me tiene muy contento.

¿Cuál es la mística especial que para usted tiene el bailarín proveniente de Cuba?

R/ Yo pienso que lo principal es que hay una escuela, hay un respeto por el artista, hay una tradición de bailarines que han marcado una época y que han sido ejemplo para muchas generaciones que han visto bailar bien. Ha habido una política cultural que le ha dado mucho apoyo a la danza, no solo en el plano comercial sino en el pedagógico, no es que uno de una patada en la lata y salga un bailarín, ha habido un intenso esfuerzo por crear escuela, entonces es normal que con una escuela solida surjan canteras de bailarines.

Existe también un movimiento artístico y dancístico my fuerte en cuba que va desde el clásico hasta el más experimental y eso hace que haya una vitalidad y un intercambio constante. Hay festivales muy  importantes de teatro, de danza de ballet clásico que tienen una repercusión importante en el mundo y eso hace que haya ese confluir de tendencias artísticas y los bailarines están constantemente recibiendo esa información y eso lo llevan a sus propias experiencias y hace que los bailarines cubanos tengan una calidad internacional importante.  

¿Cómo se da su llegada desde el  Ballet Magdeburgo en Alemania a Incolballet?

R/ Eso se da hace ya 11 años, yo estaba en Berlín y recibí una invitación para venir a un día internacional de la danza que se celebra en abril, en ese momento yo acababa de llegar de  Sudamérica y dije que sí que me interesaba, que estaba de acuerdo en venir y lo hice.

Recuerdo que cuando llegue tenía una idea muy vaga de lo que quería hacer, yo estaba activo como  bailarín y entonces me puse a caminar por Cali, a mirar las calles, me fui por el río, por la parte antigua y dije la ciudad es muy bonita pero yo notaba muchas veces que la gente no la apreciaba, la maltrataban, la ensuciaban, la infectaban de ruido, la contaminaban de publicidad, es decir que le arrebatan su belleza o se la tapaban, así me surgió una idea de hacer una obra, le puse el nombre de Cali-da Memoria que es un juego de palabras entre cálida memoria y Cali da memoria y esa fue la primera obra que hice, esa obra tuvo mucho éxito.

Fue un regalo, fue inspirada en la ciudad de Cali y a raíz de allí comenzó un intenso trabajo con Incolballet,  anualmente he estado viniendo a la ciudad por el festival, con la compañía y eso ha sido muy importante para mí porque ya en estos 11 años Cali ha formado parte de mi trayectoria artística y el año 2015 me propusieron la dirección de la Compañía Colombiana de Ballet, pienso que fue el resultado de muchos años de trabajo en conjunto con la compañía, fue la prolongación de algo que comenzó y fue creciendo orgánicamente sin que lo forzara, sin que me lo propusiera, era algo que iba creciendo poco a poco y que pues se hizo parte de mí, de mi trabajo y de mi búsqueda artística, desde hace un año estoy como director de la compañía, me siento muy contento, es una gran responsabilidad y un gran reto que asumo con muchísimo placer y con muchísimas ganas.

Háblenos de los montajes que ha realizado con Incolballet (Cali-da Memoria, Don Quijote, Páginas de Danza, El Cascanueces, Los pasos perdidos).

R/ Antes venia como invitado, ahora en calidad de director artístico ha cambiado algo importante en cuanto al concepto, yo ahora soy el que tiene que tener una visión de adonde queremos ir,  como nos proyectamos como compañía en los próximos años, esa  es la labor del director artístico, esa es la parte más importante y más difícil porque tienes que saber ¿para quien van a estar dirigidas esas obras?, ¿en qué lugar las estoy haciendo?, ¿es el lugar adecuado?, ¿tengo el público para ese tipo de obras?, ¿está preparada La compañía para esa obra? Uno antes de hacer una obra como director debes plantearte preguntas muy elementales y tienes que ir poco a poco porque la compañía venía trabajando con unos estilos y unos enfoques artísticos diferentes a los que yo tengo, entonces tú no puedes cambiar de un día al otro un estilo de una compañía o de una orquesta, tienes que introducir poco a poco pensamientos, ideas, conceptos y propuestas tanto a la compañía como al público. Por tal razón me di a la tarea de ir dando obras que le convengan a la compañía en nivel artístico, que sean asequibles al público e ir ir poco a poco tanteando hasta que el público entienda que ya ha habido un cambio en cuanto a la propuesta artística.

Yo soy de dar pasos cortos, no me gusta dar saltos largos para caerme, siempre digo soy corredor de maratón, no de cien metros planos. Yo voy poquito a poquito, como la tortuga, no soy la liebre, eso quiero hacer con la compañía, que vayamos poco a poco permitiéndonos experimentar espacios para ver en qué momento podemos decir que hemos encontrado nuestro camino. Obviamente la compañía ha cambiado en cuanto a su concepto y son obras muy diversas, en eso está un poco el secreto del trabajo que he propuesto, variedad diversidad,  rescatar el repertorio clásico, considerando que es la única compañía clásica que tiene Colombia, ser una marca, ser la compañía de puntera y proyectarnos nacional e internacionalmente, es no se logra en un día, hay que ir paso a paso.  

¿Cómo ve el trabajo del los bailarines colombianos?

R/ Soy el director artístico de Incolballet, tengo la responsabilidad de velar por la calidad de la formación de sus bailarines, de estar al tanto de la labor de la parte docente, esa responsabilidad me permite ver cómo va evolucionando la formación artística de los bailarines que en un futuro puedan entrar a la compañía. También hay algo importante, yo he querido abrir la compañía a todos los bailarines del mundo, porque si es una compañía nacional tiene que ser una compañía inclusiva, tiene que ser una compañía plural y abierta. Las grandes compañías del mundo están llenas de bailarines de todas partes, los bailarines de Incolballet tienen la posibilidad de entrar a la compañía, pero también quiero que entren bailarines de Medellín, de la Guajira, de Bogotá, de cualquier parte de Colombia.

Me he dado la tarea de viajar por Colombia buscando bailarines que puedan entrar a la compañía, eso antes no existía  y muchos bailarines colombianos tenían que irse al extranjero para poder bailar, ahora pueden entrar a la Compañía Colombiana de Ballet y representar a su país en la Compañía Colombiana de Ballet que está en Cali. Eso para mí es muy importante porque ya tengo bailarines de España, de Cuba, vendrán bailarines europeos, americanos y de todas partes de Colombia porque también Colombia está cambiando.

Cuando nos presentemos en otros países, seremos una cara importante de la cultura colombiana, Colombia es diversa en cuanto a cultura y raíces y el arte de la danza debe ser fiel reflejo de eso, para mi es importante que los bailarines de Incolballet sepan que se están formando para ser  artistas integrales y que existe un mundo competitivo en la danza, que no es automático el hecho de graduarte de Incolballet y entrar a la compañía, si ingresas es porque tienes nivel para hacerlo, entrar es un reto que ellos se tienen que proponer.  

Considerando su ecléctica búsqueda coreográfica ¿Cuáles son las bases con las que determina Gonzalo Galguera la creación de nuevos repertorios?

R/ Yo creo que todos tenemos una guía o unos parámetros, si voy a la pintura me gustan ciertos impresionistas, si voy a la pintura más antigua me gusta Rembrandt, me gusta un Goya pero también me gusta lo más experimental el Art Decó, el Arte Pop. Si voy a la música me gusta el jazz porque toco el saxofón, por encima de todo me gusta la música clásica más igualmente escucho música moderna.

Tu como artista tienes que estar abierto a observar con las antenas bien puestas que está sucediendo alrededor tuyo, ese cliché que el artista vive en su mundo, escondido y vestido de negro y que no se baña, esas son imágenes tergiversadas, el artista tiene estar metido en la vida. Si yo estoy trabajando en este lugar, tengo que salir a la calle, coger una guagua, un taxi, tengo que caminar, hablar con la gente, con el pobre y el rico, con el que me vende algo, tienes que escuchar los sonidos, tienes que estar muy despierto, ir un museo, sentarte a ver la naturaleza, ella tiene su propia lectura.

Todas esas cosas que te van pasando son tus maestros, los que te van guiando, tienes que estar despierto, no puedes ensimismarte, no te puedes elevar, el artista habla de lo que ve, de lo que siente, de lo que piensa, de lo que le está pasando. Hay coreógrafos que considero fabulosos, tienen una formidable obra, la cual hay que ver para documentarse pero que lo importante es que uno encuentre su propio camino, cometer errores, que uno regrese y vuelva por otra parte, pienso que el arte es una búsqueda y que al final es para encontrarte a ti mismo. Cuando veo a los bailarines danzando aprendo de ellos, de esa manera me revelan algo de mí, es un trabajo excitante, profundo, difícil y que requiere mucha fuerza interior.

Yo no tengo esos ídolos, a mí todo me inspira, soy una persona muy abierta, muy llana, me siento a conversar con cualquier persona porque estoy deseoso de información y de trasformar esa información en material posible de trabajo. En ocasiones estoy en una obra y recuerdo una conversación que tuve con alguien, una vivencia y me pregunto ¿De dónde sale esto?,  Atando cabos descubro que es por la lectura misma, hay cosas que uno va viviendo y la va guardando en la bolsita de la experiencia.

Háblenos de los roles que ha desempeñado como Jurado internacional de Danza.

R/ Es una responsabilidad, son contexto internacionales muy importantes, estas allí con un grado donde vienen directores de compañías europeas muy importantes y tienes la responsabilidad de puntuar a bailarines que llevan una carga emocional, una ardua preparación para esos concursos y tienes muy poco tiempo para emitir un criterio objetivo sobre lo que ves en tres minutos, de esos premios que se dan depende mucho la carrera y vida de esos bailarines. Yo fui parte de un concurso, eso lo respeto y lo valoro mucho, sé muy bien lo que representa para esos jóvenes bailarines que se les reconozca su esfuerzo de meses y meses de trabajo preparándose para un concurso, es una gran responsabilidad pero al mismo tiempo aprendo también, ellos vienen con nueva información, nuevas tendencias y eso me va documentando.  

¿Qué sentimientos y emocionalidades quiere dejar en la memoria del espectador a través de la estética y belleza de la danza?

R/ Muy bonita pregunta, mi mayor deseo es que la danza deje algo en el espectador, el no  precisa saber qué, pero que le llegue al espectador. Yo pienso que la mayor motivación de un artista para seguir adelante es cuando terminas un espectáculo, viene alguien y te abraza emocionado porque estuvo dos horas olvidado sus problemas o estuvo lo que haya durado la obra transportado en otro mundo y al mismo tiempo nunca pensó que a través del movimiento fuese a sentir emociones fuertes, pero además de eso si la danza que yo pueda transmitir pone a pensar al espectador algo me está diciendo que las cosas van bien.

El movimiento por el movimiento no me interesa, me interesa lo que este cerca de lo humano, para eso están los aeróbicos o el videoclip. El teatro y la danza tienen la función de poner a pensar al espectador y le tienen que dar una pauta para seguir pensando, nosotros no somos escuela, los artistas no enseñamos, los artistas proponemos, para eso están la escuela y los maestros. Cuando uno va a ver ballet, opera o teatro uno va porque algo necesita, algo busca, cuando tienes dolor de muela vas donde un dentista, cuando necesitas algo para el alma o para pensar vas al teatro, el arte es necesario, el arte da color a la vida, pone a pensar a la gente, nos hace más sensibles. Si los políticos apoyaran el arte tendríamos una sociedad más inteligente, lamentablemente a veces el arte es elitista y a mí eso me entristece, el arte tiene que estar asequible para todos porque un pueblo culto es más libre.  

Usted dijo en alguna ocasión lo siguiente: “Ofrecemos espacios de reflexión, de emociones, despertamos fantasías y contribuimos a forjar un mundo más sensible, un mundo donde el arte sea capaz de alcanzar el noble gesto de amor que puede experimentar el ser humano cuando es receptivo a la invocación artística”. Considerando que hacer arte es hacer paz ¿qué nos puede decir acerca de lo que Incolballet podría aportar a la busqueda de la paz en Colombia?

R/ Se puede hacer mucho, Incolballet es una institución grande que ha aportado mucho a la sociedad, conserva un pensamiento altruista, valorar el  talento de los jóvenes sin importar su procedencia y guiarlos por camino del arte es hacer paz. Cuando la compañía Incolballet se presenta en algún lugar de Colombia y la gente aplaude, se ríe y lo disfruta eso es paz, una sociedad que comparte arte es una sociedad más justa más equitativa, el arte juega un papel importante en estos momentos que vive Colombia en su intención de alejarse de tantos años de conflicto y desesperanza.  

Háblenos de su relación con Gloria Castro, ¿Qué opinión le merece esta mujer tan importante para la danza en nuestro país?

R/ Mi relación con ella es de respeto y admiración, ella es un referente, soy de esa generación donde el maestro es como los padres, la maestra es un ejemplo a seguir, ella nos enseñó a hacer las cosas bien. Es importante que mantengamos adelante la institución, que sigamos luchando por defender todo lo que ella logro, me siento muy afortunado de haber conocido a una mujer con esa capacidad.   

¿Cómo ha percibido a Cali durante los 11 años que lleva cercano a ella en aspectos como la cultura y la gastronomía?

R/ Cali es una ciudad que está en transformación, es una ciudad que está despertando, urbanísticamente veo cambios,  creo que en algunos años será muy cosmopolita. Yo que vengo de afuera la percibo como una ciudad con un potencial enorme, la riqueza cultural es una gran tesoro para la ciudad que debe potenciarse para que la gente este orgullosa. El Festival de Ballet, el Petronio Álvarez le dan identidad,  esos eventos juegan un papel importante en la cultura de un país. Me siento muy bien en la ciudad, me recuerda muchas cosas de Cuba, en cuanto a la  vegetación, la gastronomía, ya no me siento como el visitante sino como uno más y eso me gusta.  

Usted dijo en una entrevista siendo muy joven lo siguiente: "A Cuba le debo todo lo que soy pero me fui con los bolsillos vacíos, he dejado todo para abrirme camino, no se cuanto tenga que andar". ¿Cambio con el tiempo esa visión suya acerca del régimen cubano

R/ La patria es como la familia, la familia va cambiando y uno también, mi mirada no ha cambiado, sucede que cuando uno se aleja del país tiene una óptica diferente,  aprendes a ver el país desde una mirada más objetiva, vez los errores del país pero aprendes a valorar sus cosas positivas. Esa mirada más universal me ha dado la tranquilidad de decir que donde quiera que me pare siempre va estar mi identidad como cubano, soy una persona que ha vivido la mayor parte de su vida en el extranjero, soy un ciudadano del mundo, más estoy muy pendiente de lo que sucede en Cuba, Cuba cambia como también cambio yo, lo importante es saber entender esos procesos y apoyarlos, para mí los cambios son para bien, los cambios son producto del proceso que viven el país y la sociedad, nada es estático, todo se mantiene en constante movimiento. 

***

Esta entrevista nos deja la grata sensación de saber que Incolballet atinó al escoger a Gonzalo Galguera como su director artístico. Él no ha dejado de ser aquel chico que salió de Cuba consiente de su realidad y en pos de su sueño, La Palabra le augura muchos éxitos a la Compañía Colombiana de Ballet que él representa, la danza celebra la vida y Colombia es mejor cuando la vida danza.    

 

 

Busqueda
Versiones Anteriores
Descargar PDF

portada

Agenda