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Internacional

 

La urgencia inaplazable de transferencias tecnológicas

Apuntes del pensamiento del expresidente peruano Alejandro Toledo en su reciente libro La sociedad compartida: Una visión para el futuro global de América Latina, presentado en la Conferencia Anual del Grupo Latinoamericano de Administración Publica, GLAP. 

 

Por: Alejandro Toledo

Expresidente del Perú

La limitada innovación en los países latinoamericanos perjudica la sostenibilidad y el desarrollo económico inclusivo de la región. No es ninguna sorpresa que el cambio tecnológico, y no solo el factor de acumulación, es crítico para el crecimiento; los economistas lo saben desde la investigación seminal de Solow en 1957. De acuerdo con un reporte reciente del Banco Mundial, la región no invierte lo suficiente con innovación y, si lo hace, no lo hace siempre utilizando los recursos de forma eficiente. A excepción de Brasil, la mayoría de países de América Latina invirtió menos en investigación y desarrollo (I&D) que otros países con similares niveles de ingreso. Además, la industria privada financia menos del 50% de la inversión en  I&D, lo que contrasta con la exón en  I&D, lo que contrasta con la experiencia de innovadores globales dinámicos como China, Corea del Sur y Estados Unidos (Banco Mundial 2010).

El financiamiento público para investigación en América Latina y el Caribe ha puesto énfasis en la generación de conocimiento conceptual, pero ha sido poco eficiente en impulsar la innovación tecnológica como la producción de patentes. La colaboración entre la industria y las universidades es limitada, dificultando la transformación de nuevo conocimiento en innovación. Las universidades y las industrias deben hacer frente a incentivos y culturas diferentes, que desincentivan la colaboración para la investigación productiva. El insuficiente intercambio de conocimientos entre universidades de la región impide que el sector productivo y la sociedad se beneficien de la investigación que es llevada a cabo por la comunidad académica. El establecimiento de las Oficinas de Transferencia de Tecnologías (OTT) por parte de las universidades, ayudaría a afrontar este desafío al actuar como intermediarias de los sistemas de innovación y facilitar la transferencia del conocimiento generado por universidades y los centros de investigación hacia la industria (Banco Mundial 2010).

Los gobiernos deberían estimular la formación de estas alianzas y ayudar a encarar las diversas fallas de mercado, incluyendo fallas de coordinación y la incapacidad de incorporar todos los beneficios derivados de la I&D. Este apoyo debe ampliarse de forma plurianual, porque las alianzas tienen que llevar a cabo investigación y desarrollo con una naturaleza de trabajo a largo plazo. La conciencia sobre la importancia de la innovación está creciente en el sector público y en el sector privado. Las iniciativas públicas están ya encaminadas para empezar a abordar este reto (Banco Mundial 2010).

Aun cuando invertir en I&D es importante, los países de América Latina pueden también obtener importantes ganancias en productividad de adquisición de tecnología existente, especialmente en sectores donde la industria se ubica lejos de la “frontera tecnológica”. Sin embargo, en su mayor parte, la región no ha incorporado sistemas eficaces para apoyar la extensión y difusión tecnológicas.

En línea con la propuesta de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, creo que América Latina necesita acentuar la cooperación regional e internacional en ciencia, tecnología e innovación, en la investigación orientada a soluciones así como en el intercambio de conocimiento, incluyendo de norte a sur, de sur a sur, y la cooperación triangular. Por ejemplo, es crucial la promoción de la transferencia y difusión de tecnologías limpias y ambientalmente sanas para nuestra región. La región también necesita fortalecer sus instituciones y desarrollar capacidades para realizar investigación, desarrollo y adaptación tecnológica.

Ya hemos intentado revertir la tendencia y hemos salido exitosos. El proyecto de Asistencia Técnica para Mejorar la Facilitación y Productividad del Comercio (Trade facilitation and Productivity Improvement Technical Assistance Project)- implementado por el Gobierno del Perú con el apoyo financiero del Banco Mundial- ilustra los mecanismos que pueden ser desarrollados para facilitar la extensión tecnológica, con el foco en incrementar la productividad y el acceso a los mercados de exportación de los emprendimientos. El proyecto ayudó a fortalecer una red de Centros de Innovación Tecnológica (Cites), siguiendo el modelo de centros tecnológicos de España. La propiedad y la estructura de gestión variaron. Algunos Cites fueron construidos en alianzas público privadas y otros fueron de carácter público o privado. En 2010, 14 Cites operaban en el Perú, brindando servicios a más de 4 mil empresas de agronegocios, madera, muebles y textiles, así como del sector logístico y metal mecánico (Banco Mundial 2010).

 

 

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