logo lapalabra24 anos   

Editorial

 

 

EDITORIAL

CIENCIA, CULTURA Y SOCIEDAD

 

Los retos y encrucijadas enfrentados por la sociedad colombiana en esta segunda década del siglo XXI, entre las marchas y contramarchas del anhelado progreso, en medio de los avatares de un proceso de paz, pasan por el papel que jueguen la ciencia y la cultura al frente de las necesidades de Colombia. Las llamadas ciencias duras, los desarrollos tecnológicos, tienen que ir de la mano de las ciencias humanas y la cultura, en procesos armónicos, pues a fin de cuentas se trata de ponerlas al servicio de los seres humanos, de su bienestar, en suma, de la felicidad en su paso por este mundo.

Este ideal, utopía y deseo profundo, se confronta  con las duras y terribles realidades sociales, económicas y políticas, que están siempre colocando en cuestión el principio de la esperanza sin el cual los seres humanos, los colectivos sociales, las naciones y los estados no podrían avanzar en la diaria tarea de alcanzar metas y fines. En el caso de Colombia, la urgente concreción de la paz, la construcción de una sociedad de verdad democrática, en la cual tengan cabida todos los colombianos, conforman ese ideal que está movilizando en nutridas manifestaciones en todo el país, lideradas por jóvenes de todas las clases sociales que con toda razón saben que el derecho a un futuro mejor debe empezar con la conciliación de los colombianos.

Que el eje ciencia, cultura y sociedad se armonice, como lo muestran con éxito muchos países del mundo, pasa por el papel de las universidades y todo el sistema educativo, el de los investigadores y artistas, y por supuesto, de las políticas del estado. Y en este proceso, hay que reconocerlo,  Colombia aún está muy lejos siquiera en hacer parte de los países de mediano desarrollo. Las estadísticas retratan, en muchos aspectos, el penoso retraso en el cual estamos. Bastan algunas cifras: en investigación invertimos un pírrico 0.3% frente al 2% de Brasil, el 7% de los Estados Unidos y el 9% de Japón y Corea del Sur. Estas cifras indican la urgencia de aumentar los recursos destinados a la ciencia y la investigación, para no hablar de salud, educación, cultura e infraestructura, entre otras áreas urgidas de más inversiones. El panorama no es halagador aunque haya alternativas, y sin duda, la finalización del conflicto armado con las FARC y el ELN ayudará muchísimo para que Colombia se ponga al día con tantos desarrollados represados.

La universidad colombiana puede y debe jugar un papel dinamizador en las relaciones entre la ciencia, la cultura y la sociedad; contribuir a formar recursos humanos altamente calificados que contribuyan a los desarrollos que la sociedad demanda, con clara conciencia de que solo atentos al pulso del mundo contemporáneo, conjugados con los saberes de nuestras gentes, el logro de una Colombia democrática, más justa e incluyente, será un anhelo concretado.  

Busqueda
Versiones Anteriores
Descargar PDF

portada

Agenda