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CVI

Oiga, Mire, Lea

Festival internacional de literatura

Vale la pena celebrar la realización en nuestra ciudad de un evento literario tan ambicioso como el festival Oiga, Mire, Lea, el cual contó con la asistencia de excelentes escritores latinoamericanos reconocidos a nivel nacional e internacional. La Palabra estuvo presente en los conversatorios. Estas son algunas impresiones de los mismos.

 

 

 

Por: Daniel Zapata Villa

Estudiante de Lic. En Literatura 

A partir el jueves primero de septiembre hasta el sábado diez del mismo mes, la ciudad contó con la presencia de reconocidos escritores como Leonardo Padura, Jorge Volpi, Wendy Guerra, William Ospina, Alberto Tyszka, Betsimar Sepulveda, Mario Mendoza, Tomas Gonzales y Gerardo Rivera. La presencia de estos y muchos más autores se debió a la organización del Festival Oiga, Mire, Lea, el cual tuvo grandes aciertos en la selección de intelectuales internacionales, no obstante, algunos desaciertos organizacionales, los cuales esperamos sean mejorados en futuras versiones.

Al observar las conferencias salta a la vista que ha sido un evento construido con base al “Hay Festival” de Cartagena, el cual consiste en diversos diálogos donde moderador y entrevistado son autores y gracias a ello es posible una mayor profundidad en las interrogantes e indagaciones de la obra del invitado. Dicho modelo puede ser efectivo, aunque corre el riesgo de que los autores cuenten anécdotas, en lugar de hablar asuntos pertinentes a la obra. Este fue quizás el error más frecuente en Oiga, Mire, Lea.

Resulta interesante pensar en la inclusión a la hora de asistir a este tipo de eventos, en la gran mayoría de conversatorios entre el ochenta y noventa y cinco por ciento de los asistentes eran personas mayores de cuarenta años. Además, pertenecientes a las clases media y media alta caleña.

Los eventos “Formar a los formadores” y “Comic y talleres”, se programaron en diferentes bibliotecas del departamento, lo cual es una buena iniciativa. Sin embargo, los escritores invitados de cabecera no fueron conducidos a estos sitios y muchos de ellos se encontraron hospedados en la ciudad durante cuatro días para realizar dos conferencias de una hora y media, cada una en dos noches. Toda su estadía  en la sucursal fue paga con los dineros de los contribuyentes caleños, así que hubiese sido positivo ver más reciprocidad por parte de los organizadores, quienes hubiesen podido conducir a estos escritores hacia colegios u otras instituciones, con el fin de establecer un dialogo entre los autores y la comunidad.

Otro punto débil presente en el evento fue la escogencia de algunos moderadores. Debo admitir que no estoy informado del criterio a la hora de seleccionarlos. Sin embargo, en algunos casos fue desaprovechada. He leído a Padura y el viernes nueve de septiembre asistí al conversatorio “La obra de Leonardo Padura”, donde tuve la impresión de que el moderador no había leído su obra, puesto que sostuvo en repetidas ocasiones que la novela “Herejes”, hablaba del pintor italiano Caravaggio y además llegó a ubicar este pintor en Alemania, cuando en realidad la obra habla del pintor de Países Bajos, Rembrandt. Esto por no mencionar que fue muy poco lo que el conversatorio trató la obra de Padura, más bien giro en torno a anécdotas. Se puede concluir que esta charla con el escritor ganador del premio Princesa de Asturias fue malograda por culpa del moderador.

De igual forma durante el conversatorio “Lo que está pasando  en Colombia”, los escritores parecían competir por quien obtuviera un comité de aplausos mayor dentro del público, esperábamos más de sus reflexiones sobre el país. En otro evento una mujer perteneciente a una universidad privada de la ciudad, tomo asiento junto a Jorge Volpi y se dedicó a promocionar su Alma Mater, en lugar de direccionar la charla de forma correcta y reflexionar en torno a las revistas culturales y el legado de este importante autor Mexicano.

No todo fue negativo, la moderación de Mario Jursich en el conversatorio de Leonardo Padura y Wendy Guerra fue excelente y clara. Este evento significó algo importante para nuestra región y por eso deseamos ver futuras versiones del festival, anhelamos que continúen invitando autores de tal calidad y que mejoren cada año. Este es un festival joven el cual puede perfeccionarse y convertirse con los años en un referente nacional e internacional.

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