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Critica

 

Cuando suena la brisa

Nostálgicos vientos literarios

 

Julián Chang presentó en la pasada Feria Internacional del Libro de Bogotá su primera novela Cuando suena la brisa. La gélida capital recibió esta visión de una Cali que en los años noventa luchaba por reverdecer. Hoy La Palabra con agrado invita a su lectura y aplaude la labor de la editorial Caza de Libros por su apoyo a los escritores de la comarca.      

 

Por: Alejandro Salazar

Estudiante de Lic. En Literatura

24 de julio de 2004: el poeta cesó de evocar y optó por narrar su historia inconclusa. Las calles de Cali ocultan leyendas que despiertan con el sol y dormitan con la luna. La propuesta que nos presenta Cuando suena la brisa da voz a los años noventa. Ya Los Prisioneros lo habían hecho con su canción La voz de los 80. Lo propio había hecho Andrés Caicedo con los años 70 al presentar su obra cumbre ¡Que viva la música! (1977).  

Emilio Salgado, poeta-músico y personaje principal, está recorrido por la imagen central que surca la novela, su soledad y su tristeza también las siente Cali. Ese hecho nos adentra en la historia de un grupo de jóvenes desesperanzados, una búsqueda de catarsis los reúne en torno a notas musicales, remembranzas y amores como metáforas fallidas.

La novela conecta con leyendas urbanas de la ciudad como Buziraco y el Monstruo de los mangones, también con aquella vez cuando el diablo bailó en Juanchito hasta desaparecer tras una estela de azufre y mortandad. Nos muestra esa Cali que no hemos dejado de extrañar, que hemos danzado y llorado por nuestras tragedias –como la explosión de los camiones el 7 de agosto de 1956–, es una semblanza de una ciudad acostumbrada a renacer cual Ave Fénix. 

Para los adolescentes caleños de los años noventa no existía una obra que transmitiera esa sensación de desarraigo durante esos años. Julián Chang nos da oportunidad de experimentarla de la mano del grupo de amigos en quienes, con sus añoranzas, en pro de hacer sus instantes mejores, prevaleció la nostalgia de estar Atado a un sentimiento al compás De música ligera, mientras que sus padres y uno que otro adulto solo atinaban a decirles Chico tienes que cuidarte.

En Cuando suena la brisa, cada instante relatado por el apesadumbrado outsider, personificado en Emilio, nos lleva de la mano por una ciudad contenida en constantes diatribas de amores y odios con un entablado bucólico. El desenfado y el desarraigo de la juventud de los noventas afectó el imaginario de Julián Chang, autor, quien en una entrevista concedida a El Pueblo dijo: cuando hablo de insatisfacción por la vida no me refiero a un desgano por ella, se trata más bien de mi reflexión frente a cómo yo quisiera que fuesen las cosas y cómo realmente suceden. Es decir, frente a lo apabullante y lo contundente que resulta ser la realidad, uno en ocasiones se siente un poco descorazonado. A esa sensación le podría atribuir mis impulsos por escribir, por crear universos paralelos donde tomo un poco de desquite, de venganza, creando realidades que salgan de mí y confluyan en lo que sueño.   

Cuando suena la brisa es un cuaderno de bitácora, una cronografía, reflejo de una generación de jóvenes que invitan a conocer su época, y eso exige un contexto. Es muy probable que esa no sea la intención de la novela pero podría condicionar al lector a no ubicarse dentro de ella, al respecto el escritor expresó: mi novela busca retratar una época, para tal fin tuve que enmarcar las historias en sitios de aquel tiempo y por ende de la ciudad. También me la jugué mucho con que sus protagonistas fuesen pelados de clase media, en términos narrativos esa elección me permitía más movimiento, hacer un paneo más amplio de lo que podría ser la ciudad y un calidoscopio de lo que era la juventud de los años noventa. El riesgo de que el lector no se ubique en la época que propongo en mi novela es el riesgo que corre todo escritor, porque de otra manera ¿cómo ambientas una obra si no te ubicas en una época especifica? Sin embargo, están los hechos históricos que todo el mundo conoce o ha tenido referencia, pienso que si uno logra retratar bien su comarca es posible que eso adquiera ribetes universales.

Chang nos confronta con la probabilidad latente de que la banda sonora de nuestras vidas se modifique con el paso del tiempo, en su obra conserva la memoria de los valores de una época, de una Cali que ya no existe pero que busca rehacerse, amparada en la evocación de aquello que la hizo en otrora una ciudad reconocida por su civismo. La obra y su remembranza de lugares y personajes es un intento por rescatar los valores de la ciudad y los referentes históricos: Martyn´s, Zaperoco, Tin Tin Deo, Changó, Piper Pimienta Díaz y Amparo Arrebato.

Cuando suena la brisa nos reconecta con aquellas acuarelas urbanas que circundan nuestro terruño y con las emociones que éstas desbordan, la inocencia camina la obra. Chang desmitifica las cosas demasiado elaboradas brindándonos una prosa fresca, al respecto dijo: me interesan autores con una busqueda estética mediante el lenguaje, tales como Borges, Rulfo, German Espinoza o Lezama Lima. Carlos Fuentes con su obra La región más transparente fue buen punto de referencia para mi novela, aunque es muy distinto lo que yo hago, en ella él hace un fresco del D.F., y a su vez explora mitologías aztecas. No puedo dejar por fuera a mi padre, Pedro Chang, como creativo, con su obra poética fue la mayor influencia para mi vocación literaria y en mi vida en general.      

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