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Homenaje

Alain Chanlat o el puente entre gestión y humanismo

 

El pasado 25 de agosto, en solemne acto académico, la Universidad del Valle le otorgó el Doctorado Honoris Causa en Administración a Alain Chanlat, considerado como el Sócrates del Nuevo Pensamiento Administrativo. A continuación, un breve perfil intelectual del pensador francés merecedor de tan alta distinción.

 

 

Por: Julio César Pino Agudelo

Estudiante de Lic. En Literatura

 

 

Alain Chanlat nació en París en 1943. Es Doctor en Administración de Empresas (D.B.A.) de George Washington University, y desde 1967 vive en Canadá, trabajando como profesor en la Escuela de Altos Estudios Comerciales de la Universidad de Montreal (H.E.C.). Tras doctorarse en comportamiento organizacional, constata amargamente la obsesión de la academia por la aplicación de las ciencias humanas a la productividad y rentabilidad, y descubre que no se veía como adoctrinador de estudiantes. Tras retomar el contacto con su maestro Maurice Dufour, quien despierta en él el gusto por superar la mediocridad, se le presenta una revelación. Dufour desarrolló un curso de ciencias humanas que maravilló tanto a Chanlat, que se lo apropió con su generosa ayuda. Desde que dictó el curso de Iniciación a las ciencias humanas por primera vez en un programa de MBA que HEC-Montreal ofrecía en Argelia, sus profundos efectos han sido generalizados entre los estudiantes.

Partiendo de las ciencias humanas como referencia, el curso abre horizontes hacia una mejor comprensión de sí mismos. Lo logra integrando las dimensiones biológicas, sicológicas y sociales y sus interrelaciones para dar cuenta de las especificidades de la especie humana, de la diversidad de las sociedades, y de la singularidad de los individuos. Chanlat promete, al inicio, que el curso es una vacuna contra la imbecilidad, lo cual resulta bastante sugerente y seductor.

Como pedagogo, se empeña en sacar lo mejor de sus estudiantes, sembrándoles la preocupación por proveerse de una autentica cultura general que los haga dignos de sus responsabilidades como profesionales. Poner su tiempo y conocimiento a su disposición, más allá de las aulas, es una bondad muy apreciada por ellos. Con humor, exageración, alegría y desparpajo en el uso del lenguaje, los conduce a que actúen sobre sus propios destinos a través del conocimiento de sí mismos.  

Sus viajes lo llevaron a plantearse la búsqueda de una teoría administrativa que se corresponda con las especificidades de las organizaciones y su entorno particular. Sus preocupaciones humanísticas y su afán por hacer contrapeso a la hegemonía de los valores económicos en el mundo de la gestión, lo han motivado a impulsar la institucionalización de prácticas de investigación y de enseñanza, creando grupos de trabajo alrededor del mundo.

Tras ver el alto grado de sofisticación que han logrado las escuelas de gestión y las empresas en la buena administración de las cosas, y de que hay un retroceso en lo que se refiere al gobierno de las personas, Chanlat identifica que este aspecto merece ocupar un espacio importante. La administración, pues, consiste para él, en ambos aspectos. Desde esta perspectiva dicotómica, reclama para sí dar cuenta del futuro del hombre, la sociedad y el medio ambiente. Para esto, propone adoptar una perspectiva multidisciplinaria: incluir las enseñanzas de las ciencias de la vida en una reflexión sobre la gestión. Así pues, más que inventar nuevas tecnologías blandas, propone abordar los mismos problemas de forma diferente, tomando como referencia las ciencias humanas, consideradas erróneamente desde antaño como extrañas y contradictorias a la vida de la empresa.

Sus reflexiones críticas sobre el papel de los dirigentes en el contexto de la sociedad globalizada son, sin duda, certeras, y arrojan un diagnóstico negativo: la sociedad se encuentra enferma de sus dirigentes. Ante lo que caracteriza como seudo empresarios y sepultureros de instituciones, rescata la ética: lo que define a un dirigente es que sea un hombre de palabra.

Si bien Chanlat encuentra en los coloquios y simposios fundados y promovidos por él mismo,  medios privilegiados para diseminar su pensamientos, tiene una importante producción escrita que recoge los grandes momentos de su vida intelectual, entre ellos los libros: La ruptura entre los hombres y la empresa, Gestión y Cultura de empresa: el camino de hidroquebec,  Los Dos Burque: el lado jardinero y el lado cortesano. Su artículos sobre las ciencias de la Vida y la Gestión, sobre la Multicomplentaridad en el conocimiento y la acción, El rol y la importancia de la dimensión afectiva en la relación consultor-cliente, La sociedad Enferma de sus dirigentes, entre otros. Y los artículos escritos con Renée Bédard, entre los que se cuenta: La Administración, una cuestión de Palabra.

Su talante socrático a la hora de difundir su pensamiento, ha originado intensos intercambios entre estudiantes y colegas, creando una familia intelectual internacional en torno al humanismo y la gestión. Ha participado en la creación de programas académicos, maestrías y doctorados en distintas universidades a nivel mundial. Personalmente ha promovido la formación de profesores de la Facultad de Ciencias de la Administración de la Universidad del Valle al más alto nivel doctoral, entre los que se encuentran, entre otros, el actual rector, Edgar Varela.

El pensamiento de Alain Chanlat pasará a la posteridad como una apertura a repensar radicalmente la Administración, y como un intento de darle rostro humano. Con esta distinción, la Universidad del Valle, a través de la Facultad de Ciencias de la Administración, hace honor a su gran trayectoria y reconoce su orientación humanista en el mundo de la gestión.

 

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