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Manuel Carvajal Sinisterra

Un ejemplo de emprendimiento y liderazgo

 

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Escribir un artículo sobre la vida de Manuel Carvajal Sinisterra e intentar atribuirle nuevos méritos a su legendaria memoria, (poblada de nobles actos y de excepcionales pensamientos), después de haber leído el justo y bello libro: Manuel Carvajal Sinisterra- Una vida dedicada a generar progreso y equidad, escrito por el puntilloso Julio Cesar Londoño, es obrar en terreno de lo imposible porque sin cesar el escritor rastreó sus días, triunfos e infortunios, encontrando grandes méritos, dones y virtudes, y como cosa extraña, ninguna de las detracciones de las que puede ser objeto póstumo todo aquel que haya nacido en Cali, tierra inclemente donde a nadie se le perdona erigirse como servidor.

 

A este prohombre de nuestra región, según Julio Cesar, el inexorable destino no le regaló nada. Después de la lectura entendemos que su carácter e inteligencia lo hicieron superior a su época y a las condiciones en que le tocó vivir. Entendemos que su vida tuvo pocos dones y muchos méritos. Que en su largos días fue sucesivamente: un intelectual autodidacta; líder empresarial no solo de la región, también de todo Colombia; que muchas veces sin buscarlo ejerció como funcionario; fue  un buen padre, y entre tantos atributos merecidos, Julio Cesar le otorga el extraño mérito de ser: genio y filántropo.

 

Un detalle importante se le olvido agregar al escritor de esa ejemplar biografía, no se enteró de que en el curso de sus días Manuel Carvajal había sido mago, si, mago, pero no a la manera de los que fabrican ilusiones a partir de la realidad, con trampas visuales, prestigitando y engañando, no, el mago Carvajal no engañó a nadie, el obrar mágico de Manuel Carvajal operaba en un método invertido, partía de las ilusiones y las tornaba realidades, con un solo fin: seguir operando en la ilusión. Y ese acto en un medio donde las bajezas y le beneficio del lucro y de la irracionalidad priman sobre la bondad, puede ser considerado un acto de magia. Era mago también, porque, ¿cómo negar que es un acto de magia realizar tantos proyectos empresariales, buscando como único fin el progreso?, al cual llegaba sin justificar un medio deplorable. El antiguo precepto de Hermann Busembaum El fin justifica los medios, no tenía validez para don Manuel, como no lo tuvo para Aldous Huxley, quizás porque los dos sospecharon aquello que descubrió Borges, de que los medios determinan la naturaleza del fin, porque si los medios son turbios y nefastos el fin se contamina de esa precariedad, verbigracia, fundar una empresa es un acto indiferente, si el fin es bueno, el acto es bueno, pero si el fin es robar y engañar, el medio se torna malo. Si revisamos las obras de Don Manuel podemos apreciar que siempre buscó medios lícitos, acordes con la manera de pensar de un hombre que podemos escoger como ejemplar.   

 

     Y así lo sentimos el pasado 21 de abril, día en que se llevó a cabo un sincero y  merecido homenaje en la sede San Fernando de la Universidad del Valle, donde para honrar su memoria se dieron cita destacados personajes de la ciudad, entre ellos, Dilian Francisca Toro, gobernadora del Valle, Edgar Varela, actual rector de univalle, los miembros del Consejo Superior de la Universidad, miembros de la familia Carvajal, profesores universitarios y estudiantes.

 

El moderador del homenaje, Oscar López Pulecio, inició la ronda de palabras elogiosas y acertó al hablar sobre la importancia de destacar a Manuel Carvajal como la figura fundacional de la nación – uno lo que ve en él es una trayectoria de liderazgo. Creo que ese es un aspecto definitorio de Manuel Carvajal, lo que él hizo fue convertir el liderazgo en una característica de un grupo de gente que transformaron al Valle en lo que es hoy. Si uno repasa su vida y su trayectoria, ve que en  ninguna de sus realizaciones reclamó logros personales, porque cuando uno escucha hablar a la familia y a la gente que lo conoció, siempre hablan de sus amigos, a los que él llamaba a plantearle sus ideas y a convencerlos de que ese era un camino de progreso para la comunidad. Tratando de definir lo que era Manuel Carvajal Sinisterra uno encuentra un respeto por las personas en el mundo laboral. En su labor de líder la característica más importante era entender que el mundo cambiaba continuamente, a pesar de haber nacido en un orbe donde estaba todo por hacer, y esa característica de innovar continuamente, de exigirse, de no estar cómodo con los trabajos empresariales, fue fundamental para la organización Carvajal, fundamento que ha hecho escuela en otras organizaciones.

En las palabras de Oscar López no existe la menor intención de adular, son palabras certeras, indudablemente nacidas del afecto y la admiración, pero de un afecto honroso, leal a las obras que tienen vigencia y persisten a la herrumbre del tiempo y el olvido.

 

El segundo testimonio proviene del alma, de las silaba que son cada gota de sangre filial, tiene un tono nostálgico, es entendible, pues estuvo a cargo de Alfredo Carvajal, hermano de don Manuel, a quien con seguridad la vida le ha formulado demasiadas preguntas sobre esos recuerdos, por eso dijo: si me preguntan sobre la principal característica de Manuel, sin repensarlo diría que era su sencillez, la sencillez humana nacida de quien sabe escuchar a la otredad […] Era humilde, muy de la casa, le gustaban las cosas de la familia. Cuando mi padre murió la familia se apoyó en Manuel, le teníamos demasiada confianza porque Manuel en su temperamento era muy abierto. Podría señalar que otra de sus características fue buscar el liderazgo, tenía la facilidad de unir a la gente en un proyecto común y por eso sus logros fueron muy grandes.

 

Otra característica que deseo señalar es la paciencia, y esa virtud le servía para tener en cuenta distintos temperamentos, escuchados con atención para tratar de conciliar en una sola idea benéfica para todos. Le gustaban las tertulias, un whisky liviano, en las tardes reposadas de Cali, conversar de distintos temas donde opinaba respetuosamente, mi hermano Manuel, llegó a ser un padre.

 

Don Alfredo Carvajal quiso destacar otra virtud de su hermano, habló del pensamiento urgente de vencer los obstáculos que había en la comunicación, en un país donde las regiones estaban separadas por vastas cordilleras – porque los obstáculos geográficos nos impedían llegar a otras regiones, cuando hubo apertura de carros y carreteras él buscó la manera de salir de Cali. En 1950, a través de una oferta en Puerto Rico, me dijo – por qué no vamos a Puerto Rico – le gustaba tomar retos conducido por la intuición y la lógica. El negocio consistía en editar libros animados. Él se puso a ver los libros y dijo – esto lo podemos hacer, tenemos que aprender a  hacer esto – pero como no sabíamos el costo, entonces dijo – aceptémoslo al precio que nos digan, aprendemos y luego sacamos los costos. Él trabajaba de esa forma, con esa lógica, siempre metido en lo nuevo, en lo más moderno. De esa forma fue el primero en muchos temas tecnológicos.

 

Julio Cesar Londoño destacó la capacidad de don Manuel para establecer redes de relaciones personales muy fuertes con todo el mundo, proveedor, cliente académico, político. Señaló un factor importante desde el punto de vista humano – Los proveedores de Manuel no lo miraban como un cliente, era para ellos como alguien muy cercano y esas relaciones le sirvieron para conseguir materia prima durante la guerra.

 

Dije en el inicio de este texto que el libro escrito por Julio Cesar, es un libro justo, y que me sigue asombrando la categoría de - genio- filántropo, utilizada por él. Deseo agregar otra nacida de la discusión filosófica; si es verdad que las generaciones postrimeras deben de elegir los mejores valores y ejemplos de sus antepasados, si es verdad que para salir del infierno esta convulsiva Cali precisa crear nuevos liderazgos en las generaciones futuras, pensemos en que hacia el siglo XIX el trascendentalita Ralph Waldo Emerson para atacar el concepto del Héroe y del genio, propuesto por Thomas Carlyle, y por contraponerse al Superhombre de Nietzsche, propuso al hombre representativo,  un hombre de alta dignidad, de valores, al que todos debemos elegir, seguir e imitar  por sus virtudes y cualidades morales, don Manuel Carvajal Sinisterra es uno de esos.