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Federico Díaz Granados y Santiago Vizcaíno

Acerca de la visión del poeta contemporáneo

 

El pasado 6 de mayo se realizó en Univalle el evento semanal llamado Viernes de letras, en esta ocasión los invitados fueron el poeta peruano Santiago Vizcaíno y su homólogo colombiano Federico Díaz Granados. Durante dos horas los artistas expresaron distintas opiniones referentes al rol del poeta en nuestra sociedad actual.

 

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Por: Daniel Zapata Villa

Estudiante de Licenciatura en Literatura

 

En el quinto ciclo del tercer semestre de Viernes de Letras, los poetas Díaz Granados, hijo, y Santiago Vizcaíno, brindaron una visión muy poco usual del poeta, desligándose de la tradicional idea del hombre tocado por las musas, poseedor de un vínculo entre lo excelso y lo humano.

Al inicio, el poeta colombiano recordó a Charles Simic, quien plantea que el tiempo de los poetas menores ha llegado, ya no existirán más Walt Whitman, Emily Dickinson o Robert Frost. Simic comenta que en la actualidad la fama de los poetas no va más allá de su círculo social y familiar. A partir de este argumento Díaz Granados sugiere:

Hay que desacralizar esa figura desde todo punto de vista. Esos poetas de esa solemnidad como Eduardo Carranza a quien insisto hay que leer mucho. Sin embargo, no hay que ver esa figura de ese hombre que salía con capa, que resultaba bastante antipático, como la falsa postura del poeta preconcebidamente maldito. Los poetas malditos se enmarcaban en una época y unas atmosferas distintas… hay que quitarle esa figura a los poetas, ya que finalmente son unos artesanos, como lo es el zapatero o el panadero.

Así mismo afirma que esta idea del poeta desacralizado la obtuvo durante su infancia, debido a que su padre se movía entre la elite literaria de su época. Por ende, pudo conocer a fondo a muchos de los autores que hoy en día son considerados como clásicos de la literatura.

Yo nací en un hogar donde había un poeta, mi papá. Tuve que ver grandes dificultades, entre ellas problemas económicos, inestabilidades emocionales; me tocó ver escritores borrachos en la casa. Entonces se desacralizó esa figura. Cuando hoy me hablan de unos clásicos de la literatura colombiana yo digo “pero ese tipo lo vi borracho en mi casa”, y sí, son muy buenos y sus novelas son un monumento, pero lo vi borracho en mi casa.

Vizcaíno concuerda con esta visión, afirma refiriéndose a la idea del poeta latinoamericano y marginal, haciendo énfasis en la situación de los artistas de su país.

Yo he pensado en esa gran carga de acomplejamiento que ha pervivido mucho tiempo en el ecuatoriano y en su literatura. Cuando a uno lo invitaban a otro país a un festival, parecía como si nos hicieran un favor. Me parece que había una baja autoestima del escritor y eso me parecía ridículo y patético, o sea sentirse como si nos estuvieran dando algo en compensación, casi como un sentido de culpa. Me parecía que la tradición ecuatoriana tenía tanto valor como cualquier otra. Me parece que tiene que ver con algo más, no se hace literatura ecuatoriana, ni chilena, ni inglesa, esa literatura que esta nacionalizada es un invento.

A partir de esta intervención Díaz Granados recuerda a Jorge Zalamea, quien afirma que en la literatura no hay pueblos sub desarrollados, lo que genera la “chispa” en un poeta son otros factores, un ejemplo de ello es Rubén Darío quien nació en Nicaragua o Neruda en Temuco.

Más tarde hicieron referencia a los bajos índices de ventas de poesía y lectores en general, Vizcaíno brinda la siguiente visión de dicho problema:

Me parece que la poesía exige una complejidad que generalmente no existe en la novela, es decir, acercarse a la poesía significa hacer un esfuerzo, mientras las novelas, pensemos en estas grandes sagas como las dieciocho mil sombras de Grey, están para suplir una necesidad en la gente, la necesidad de que le cuenten historias, en cambio, la poesía es un ejercicio del lenguaje, si la poesía es marginal, está bien que sea marginal, la poesía debe tener esa cuestión de exclusividad, el lector debe entender esa alta complejidad y no me parece muy cierto eso de que la gente casi no lee poesía.

De igual forma Vizcaíno admite que se encuentra influenciado por la corriente existencialista de Camus y Sartre, los cuales lo condujeron a leer a Nietzsche y gracias a ellos pudo encontrar un esclarecimiento a sus ideas e inquietudes. Estos mismos autores lo llevaron a decidir dedicarse a la literatura.

Así mismo Vizcaíno presentó su punto de vida sobre el estilo de vida de los poetas y cómo estas atmosferas pueden ser absorbentes hasta el punto de acabar con los artistas.

Los poetas viven todo el tiempo de forma extrema, hay personas que piensan que por vivir de esa forma extrema ya son poetas, y no es así. El alcoholismo literario es un problema personal y no tiene nada que ver, eso no te convierte en poeta. Eso me pasaba a mí, el estar todo el tiempo en recitales y presentaciones de libros y ferias exigía mucho desgaste del cuerpo.

En conclusión, fue una conferencia de gran importancia ya que estos autores brindaron un esquema de la literatura contemporánea en Latinoamérica. Además, presentan un punto de vista divergente e insisten en el sentido del humor que debe poseer la poesía. Esto por no mencionar el gran bagaje intelectual que demostraron durante el diálogo,  presentaron diversas visiones de grandes corrientes literarias como el existencialismo y autores canónicos como Dostoyevski o Nabokov.