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Música

Las Estrellas del Caribe

Sonidos mágico- aletosos del Tercer Mundo

 

Soy un melómano perseguidor de utopías sonoras en los Picós del planeta trampa. Escuchar las tamboras del Palenque San Basilio, es regresar al mítico Caribe para saludar la selva milenaria del África Bantú. Fuego acuático. Canto ancestral. Corazón sonoro. Nada mejor que festejar el mes de la Afrocolombianidad escuchando el cancionero de las legendarias “Estrellas del Caribe”, para vibrar con la original champeta roots, terapia criolla sabrosa.

 

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Por Maelkum Marley (Tripulante del Remolque Garvey)

Advertencia/ Plano General

Entre Cali y San Basilio de Palenque hay multiplicidad de colores, formas vegetales, animales, aromas, rostros, pieles y sabores.  Los ojos ávidos de los viajeros a veces se remontan hasta las nubes para descubrir los rayos de un sol que pinta de amarillo las planicies vallecaucanas, o sobre las aguas marrones del Río Cauca que sube desde el Macizo Colombiano como una serpiente fluvial hasta el Atlántico. Hacer el viaje por tierra es recorrer por treinta horas los pliegues de una Colombia que es fría, caliente, tropical,  templada, llana y montañosa hasta ingresar a la  calidez húmeda de la Costa Caribe.

A cuarentaicinco minutos de Cartagena, sobre el margen izquierdo del canal del Dique, se  encuentra al fin la trocha que conduce hacia el primer pueblo libre de América. Las sonrisas blanquísimas, las camisas coloridas y las pieles brillantes de algunos palenqueros en sus motos reciben a los forasteros que descienden del bus,  y los conducen por un camino de barro entre los Montes de María rodeado de vegetación húmeda, hasta la entrada del palenque libertario de Benkos Biohó, “El Rey del Arcabuco”,  donde una conjunción de aire, viento, agua y fuego, abre  cada año los caminos a las gentes del planeta, hacia la celebración de las razas.  Jenny Valencia Alzate en “Mini Kuchá”.

 

La Psicodelia Afrosound del Quilombo

El Tercer Mundo no debe ser pensado como sinónimo de pobreza, sino como promesa de independencia y revolución sensorial. San Basilio de Palenque. Primer pueblo libre de América. Quilombo y símbolo de la cultura musical de Colombia. Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad ante la UNESCO. Simbiosis musical entre África y nuestro país con agrupaciones que son la memoria viva del folklore como: “El Sexteto Tabalá“, “Las Alegres Ambulancias”, “Charles King“, “Son Palenque “, y “Las Estrellas del Caribe “.

Estos últimos empiezan a ser reconocidos a nivel nacional, luego de una dilatada trayectoria artística, pues sus primeras huellas sonoras se remontan a la década del 60 bajo la dirección del cantante Leonel Torres, siendo los precursores de alucinantes ritmos tribales como: el son palenquero, el bullerengue, la chalupa y la champeta criolla, sí, esa música que exhibe sin pudor la marejada del ghetto cartagenero, y que en palabras de Lucas Silva, Dj Champetan Man: Con ella se abre un nuevo mundo de sonoridades y ritmos subterráneos que nunca antes se habían escuchado en el resto de Colombia, porque la champeta es la reinterpretación afrocaribe de los mejores ritmos de la África moderna, soukous del Congo, high life de Nigeria, afrobeat y mbaqanga de Suráfrica.

Investigar sobre “Las Estrellas del Caribe “, significa adentrarse en la historia de una cofradía de cimarrones contemporáneos, es la crónica musical de amigos inquietos por los sonidos paridos en la madre África, es la telaraña afrodiaspórica que tejen los campesinos que crecieron escuchando los embriagadores sonidos de los Picós, al ritmo dionisiaco del ñeque, como: Diógenes Salgado (segunda voz, maracas y coros), Rosalío Salgado (guacharaca, armónica y coros), Laureano Tejedor “Lámpara”( tambor alegre), y su hijo Franklin Tejedor “Lamparita”, (tambora ), actual director musical del combo, y quien lideró la producción del disco, que fue grabado y masterizado en Bogotá por Changó Records, con el apoyo del grupo interdisciplinario: “Eco Emprendedores creativos”, y un par de músicos invitados como Franklin Montaño en la guitarra eléctrica y Ruder Pacheco en el bajo. Tras varios años de trabajo, a finales del 2015, “ Las Estrellas del Caribe” editaron su primer disco compacto enteramente dedicado a su obra, aunque ya habían hecho parte de varios compilados, como uno dedicado al tamborero Paulino Salgado “Batata” del sello Palenque Records y el compendio “Gende ri Palenge” de la casa disquera inglesa SoulJazz Records

Quien se acerque por primera vez a esta gema sonora, se verá inmerso en hipnóticos trances corporales, variaciones rítmicas que se repiten siempre con sutiles variaciones, en las 8 canciones que reflejan sus vivencias y experiencias de una cultura de resistencia, que reivindican el legado de Benkos Biohó, cada vez que haya una causa por defender, una injusticia que denunciar, y a la vez recordarnos que la música afrocolombiana es algo mucho más complejo, espiritual y profundo que los ejemplares decorativos que se encuentran en las secciones de “World Music” de las tiendas de discos corporativas.

Bonus Track/ Dj Champeta Man

En las raíces de la música africana se siente un folklore milenario, una poliritmia madre del jazz, el funk y el rock, una libertad y creatividad armónica de vanguardia. Lo dijo Miles Davis:” la música africana es el futuro “. Fela Kuti abrió el camino, y hasta el sol de hoy, una legión infatigable de músicos africanos se encargan todos los días de renovar la herencia de un continente que es la madre del ritmo…

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