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Museo La Tertulia

Arte y parte en la difusión cultural del Valle del Cauca

Por motivo del sexagésimo aniversario del Museo La Tertulia, dos de sus miembros del equipo de trabajo, Esteban Zapata, asistente del departamento de comunicación y divulgación, y el curador Alejandro Martín Maldonado, concedieron una entrevista a La Palabra.

 

central

 

Por: Vasco De Nogales.

Estudiante de Filosofía.

LP:  Bueno, Esteban, cuéntame libremente cuál ha sido el papel y el trabajo histórico que ha tenido el museo a lo largo de estas seis décadas en la ciudad de Santiago de Cali.

EZ: Para hablar de la Tertulia hay que hablar de los sueños colectivos de la ciudad. Para hablar de la importancia que tiene precisamente en la región y demás es necesario adentrarse un poco en la actividad de un grupo de señoras que hace sesenta años empezaron a realizar una serie de tertulias alrededor de las artes plásticas, la cultura general y otros aspectos que fueron llamando la atención de los usuarios, de los ciudadanos caleños y de la empresa tanto privada como del gobierno local, lo que les permitió a ellos generar eco en la época de Rojas Pinilla, y esto último para dictaminar lo que era la parada artística en una voz, no de protesta, sino de sensibilidad, alrededor de las artes, puesto que la construcción de conocimiento se hace básicamente a través de las expresiones culturales artísticas.

 

 

Estas expresiones artísticas, fueron en un inicio encabezadas por Maritza Uribe de Urdinola junto a un grupo de señoras que se dieron a la tarea de generar contenidos que han permitido a la ciudad brillar y precisamente eso es lo que se ha hecho durante el recorrido de estos sesenta años, lo que ha sido acompañar artistas, además observar a los nuevos y verlos crecer, y no solamente a ellos sino a las personas que deseen sensibilizarse en torno a las artes plásticas, audiovisuales, entre otras tantas cosas.

Con el pasar de los años, un edificio deja de soportar tanta gente, se ve la necesidad de crear otro para que otras personas puedan activar el tema cultural y exhibitorio y ven la necesidad de complementarlo con el tema de lo audiovisual. Así fue como incluso a Andrés Caicedo se le concedió la importancia de tener un centro audiovisual en la cinemateca. Con la participación de este escritor, Luis Ospina, Luis Caballero, Oscar Muñoz entre otros artistas, tanto en lo audiovisual, como en lo plástico y demás, han sido muy cercanos a esta institución. El museo adquiere tanto, tanto reconocimiento, que empieza a generar las bienales de artes gráficas, lo que le da un punto de partida en Latinoamérica y así empieza a crecer su colección, e inicia adquiriéndola en el exterior e incluso cuando los artistas venían, entregaban una obra a cambio de ello. Esto empieza a generar tanto crecimiento que se vuelve una parada, por así decirlo, “obligada”, para las personas que se quieran sensibilizar y acercar al arte. Pasan entonces los años, crece la sala Maritza Uribe de Urdinola, se crea el Taller Infantil, se crea el Teatrino, se crea la cinemateca mencionada hace un momento. Después se crea el edificio taller-escuela, donde los artistas tienen la oportunidad de venir, tenemos habitaciones-apartamentos, para que los artistas vengan, hagan su obra, se hospeden allí y la expongan. Eso se creó hace unos veinte años, y ese ha sido el proceso, ese último

 

edificio taller-escuela, precisamente, son salones para permitir el acceso a los asistentes a las diferentes áreas, sea fotografía, sea escultura, sea gráficas, sea de todo un poco; tenemos unos de los pocos talleres de grabado que quedan en el suroccidente, utilizado por docentes, estudiantes, cuando realizamos los talleres acá. Pero nos hemos quedado también pequeños.

De ahí, en adelante crece tanto la colección que el sueño de Maritza y Gloria es mostrar la colección, y se crean las salas de la colección. En el 2012 esto se exhibe por primera vez, es un hito para la historia latinoamericana. La Tertulia se vio a futuro, después de lanzar las salas de la colección, en el 2015, nos entregaron la casa Obeso Mejía que tiene tres mil metros cuadrados al frente de La Tertulia, permitiendo que cada vez los servicios vayan creciendo y que los artistas que nos acompañan se acerquen al museo. A través del ámbito curatorio se va eligiendo tanto al interior del país como al exterior y lo que se empieza a buscar de la manera regional para incentivar la producción local.

 

LP: ¿Cuál ha sido el papel, o el programa estético detrás de toda esta actividad cultural, no solo por parte de la gestión interna sino también por parte de los artistas que influenciaron en la realización de este proyecto llamado, “Museo la Tertulia”?

E.Z: En realidad ha sido emocionante, porque fue una construcción conjunta, como ver las partes exteriores de otras obra, por ejemplo las de Yukata Toyota, Felix Agustin, que por cierto tuvimos que tratarla de manera distinta, ya que estaba en estado de conservación. En este momento los artistas, además de estar en la posibilidad de hacer su exposición acá, creamos con ellos y con el modelo de exhibición una agenda para las

 

personas conocedoras y las no conocedoras con el objetivo de que se acerquen, entonces, como verás, tenemos entre cinco o seis exhibiciones en simultánea, y esas son agendas culturales para crear contenidos que sensibilicen al público y logremos acercarlo.

LP: ¿En qué consiste la labor del curador dentro del museo?

Curador:  El curador principalmente se encarga de definir la programación del museo, también debe ocuparse de las exposiciones, y en este caso, este museo tiene una colección muy importante. Así que se encarga de todo el trabajo, relativo a las situaciones que se vayan a producir, y a lo relacionado con la colección del museo.

LP: ¿Cuáles han sido realmente los trabajos más importantes que has hecho como curador del museo y a qué artistas les has hecho un trabajo de curación para sus obras?

Curador: Bueno, en realidad llevo un año y medio aquí, y cuando entré, montamos junto con el curador anterior, una rotación, de la colección del museo, la colección tenía un sistema de rotaciones, constituido por un sistema temático para todas las salas, y cada seis siete meses, se cambiaba manteniendo ese esquema, entonces ahí trabajábamos con el curador anterior que se llama Nicolás Gómez, y montamos esa rotación invitando solamente a una colección a Santiago Herrera. Y armamos dentro del esquema, todo un esquema fijo, y en el primer piso se hacía sesiones con obra gráfica y por ejemplo en ese caso hicimos una exposición a partir de una colección muy especial que tiene el museo, que son las Heliografías de Fernán. Entonces por ejemplo, eso es un proyecto, y ahora, tengo la idea es traer un nuevo esquema distinto al que existía antes, para pensar qué exposiciones se hacen con la proyección del museo.

El año pasado lo hicimos después de que se cerró ese sistema de las rotaciones, que tenían los curadores anteriores; hicimos dos exposiciones nuevas. Hubo una que se hizo para niños que está en el primer piso de la colección, eso por ejemplo fue un proyecto muy interesante ya que fue un trabajo de la curaduría, realizado de la mano con la educación, dejándose montadas, obras de la colección, pensando en un esquema general que es como la idea de casa o de habitación. De esta manera, buscamos unas obras de la colección que dieran muchas pistas a los niños para pensar distintas formas de hacer arte y se trabajó con un equipo de arquitectos para crear un ambiente muy especial que evoca la idea de la “casa”, y que hace una serie de juegos con la idea de la obra de arte. Esa fue una exposición que se hizo. Por ejemplo también se encargan obras a curadores, entonces se encarga una obra de Miguel González que fue curador del museo, durante todo el siglo xx.

Miguel hizo una exposición con obras de la colección que daban cuenta de la relación del museo con la escuela de Bellas Artes. Ahora tenemos una exposición, de Beatriz González que tiene un cuerpo de obra muy interesante en la colección, y se invitó en este caso a la Universidad de los Andes, que han hecho una exposición muy atrayente con base al archivo de Beatriz González. Entonces aquí ya podemos observar varios tipos de curaduría. La primera está más bien enfocada a la arquitectura, diseñada específicamente para los niños, donde se puede entrever la relación de la talla de los niños con la ambientación dentro de la colección. La segunda es más bien de carácter histórico que se construye bajo el apoyo de Bellas Artes y finalmente la exposición de Beatriz González que es más bien referente a lo del archivo, la cual da cuenta de cómo

 

trabaja un artista ya que en cierto sentido es como un proyecto de investigación de catalogación y organización de las obras de Beatriz González, una exposición que no se podía producir de un momento para otro, sino que obedece totalmente a muchos ámbitos de trabajo.

 

 

 

 

 

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