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Critica

La noche en que estuvimos tan cerca

El matiz femenino hecho relato

Literatura expresión de un entusiasmo hecho labor de amor, La Palabra presenta una colección de cuentos que merece ser leída en pro de saber de buena tinta algo más del universo femenino y sus maneras amar.

 

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Portada La noche en que estuvimos tan cerca.

Foto: Archivo personal Beatriz Libreros.

 

Por Vasco de Nogales

Estudiante de Filosofía  

 

La escritora Beatriz Libreros se formó en la Universidad del Valle en Comunicación social. Su interés principal fue siempre el cine, y aunque su deseo no fue cumplido en el instante en que se graduó, realizó varios estudios del tema logrando visitar Cuba y Estados Unidos para lograr sus objetivos como profesional del guion. Invirtió un largo tiempo en trabajar en El Espectador, escribiendo columnas y crónicas, el oficio de un periodista en curso ordinario de los días. Es ahí donde empieza a desarrollar un nuevo interés: la Literatura.

En su trabajo La noche en que estuvimos tan cerca la autora caleña recrea diferentes situaciones de la vida cotidiana dentro del entorno que la ciudad de la Salsa imprime a su musa. El aspecto más importante para la escritora es desenvolver una trama donde lo más banal de la cotidianidad pueda contarse. Sentimientos, pasiones, ilusiones, aspiraciones, son componentes que no deja atrás, por el contrario. formarán pieza integral de su maquinaria narrativa. Su estilo podría mostrarse orientado hacia una visión introspectiva del mundo, pero es algo que resultaría discutible, dado que ella impregna a sus personajes una gran austeridad respecto a las emociones. Además, ello se ve reflejado en el accionar de algunos personajes en aquellas situaciones donde los sentimientos pululan y los momentos de pasión quedan bien dibujados en la forma como éstos lo experimentan, logrando representar un cuadro melancólico y, por poco, nostálgico del diario vivir de las personas citadinas.

Tiene una predilección por los personajes femeninos, algo que quizá sea todavía prematuro interrogar sobre el tema, no obstante la autora ha argüido que para ella es más “fácil describir los personajes femeninos”. “Intimismo”, es la palabra que ella emplea para describir este tipo de historias que aparecen en esta obra.

El primer título, Pastillaje, evoca la sensación de una muchacha acostumbrada a una vida de casa, llena de los pequeños lujos que ello implica. Es una historia de un amor adolescente, podríamos decir, un Playground love aunque sin el grosor del estilo de Sofía Coppola, no obstante cuenta con una característica común, la melancolía sentida en la adolescencia al ser dejado, es decir, el conjunto de sensaciones que ello implica y los objetos que suscitan la memoria de ese amor temprano. El personaje principal es una joven hogareña que colabora a su madre con los trabajos de pastillaje, arte de la repostería que sirve para acondicionar las fiestas. En su afán por gastar su juventud, se anima a salir con Carlos, su pareja. La historia gira en torno a las sensaciones que se apiñan en su imagen y en los pensamientos que atraviesan y a la vez amilanan la mente de una persona que se siente fielmente entregada al amor. Como toda una joven universitaria, trata de dividir su tiempo en sus estudios y salir con él. Las labores de su madre son lo último que visita. Sin embargo, eso no es lo que importa, sino vivir, vivir ese sueño empalagoso del amor, tanto más que el arte del pastillaje. Así, una de las imágenes más melancólicas es cuando ella decide planear un viaje en coche con él a la costa Caribe, pasar los días, disfrutar de un viaje en pareja. Un día Carlos se aleja, y ella queda con el sentimiento melancólico que a temprana edad se encuentra al haber sido dejado.

La noche que estuvimos tan cerca, cuento que da título a la obra, básicamente trata de las emociones que experimenta alguien cuando cruza la mirada con otra persona. El contexto de la historia se desenvuelve dentro de un bar y termina en un apartamento. Aunque no es la típica historia de dos personas que se encuentran en un bar y se dirigen al apartamento para ligar, en esta ocasión se trata del reconocimiento que tiene un hombre y una mujer por los sentimientos y las emociones que han explorado durante la noche. Al final, amanecen ambos en la misma cama, sin haber tenido relaciones, y lo que experimenta el personaje femenino ahí es la sensación de no ser correspondida, dado que tal relación nunca va a ser algo más que una amistad.

En Por estos días se expresa una situación similar, pero en este caso es el personaje masculino quien sufre la sensación de no ser correspondido por una mujer. Mauricio se encuentra en un momento intenso de soledad y siempre ha sentido interés por su amiga. En esta ocasión, el personaje femenino busca tener una actitud caritativa con el personaje masculino y deja que este explore libremente sus sentimientos con ella, hasta el punto de rozar la sexualidad. Finalmente ella no puede soportarlo por más tiempo y decide ponerle alto a Mauricio. En la historia hay otro personaje femenino, la profesora de inglés, quien le cuenta lo ocurrido después de esa ocasión cuando Mauricio trató de tener un romance con ella. Al final le dice que se fue a Guinea Ecuatorial, un país del África. En esta historia se expresa la sensación de tener que dejar a alguien por el bien de una sola persona, pues en el caso de Mauricio él se alejó ya que el encuentro con el personaje femenino fue probablemente lo más doloroso que le haya pasado. Podría ser tal vez, una situación de dilema del erizo en donde la cercanía resulta ser un motivo adverso para la felicidad de los individuos, dado que termina siendo como las espinas del erizo, una vez que se acercan para darse calor mutuo.

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