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Valoración múltiple de Changó, el gran putas

 

                 El libro Manuel Zapata Olivella: un legado intercultural recoge las memorias del Congreso “Manuel Zapata Olivella: Entrecruzamiento de saberes” dedicado al autor de Changó, el gran putas. Publicado por la Universidad del Cauca, el libro compila los textos de especialistas en su obra de Alemania, Brasil, Canadá, Colombia, Costa de Marfil, Senegal, Angola, Cuba, Chile, Estados Unidos, Gabón, México, Togo, Nigeria y Uruguay. Apartes de la presentación del libro por William Mina, organizador del evento.

 

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Portada libro Manuel Zapata Olivella Un legado intercultural. Compilador William Mina Aragón.

Cortesía: William Mina Aragón.

 

Por: William Mina Aragón

Profesor Titular

Universidad del Cauca

 

Los lectores de estas memorias se darán cuenta que la obra más trabajada aquí por los ponentes es Changó, justamente por los indistintos frentes epistemológicos desde donde la obra se deja interpretar. Ella es el alma y vida de la reflexión madura llena de filosofía y poesía y lenguaje imaginativo de don Manuel. Creemos que si se hubiese conocido a su debido tiempo en inglés o por la academia sueca, Changó, El gran putas habría sido un digno candidato a nobel de literatura, pues, está escrita a la altura a nivel estilístico, de lenguaje, de imaginación con la cual escribieron Wole Soyinka, Toni Morrison y Chinua Achebe.

 

Changó, el gran putas está a la altura de las grandes proezas de la literatura latinoamericana del siglo XX y Manuel Zapata Olivella a la altura del pre-post- boom de la narrativa de América mestiza, ni inferior ni superior, al nivel de Gabo, de Vargas Llosa, de Fuentes, de Octavio Paz, de Asturias, de Carpentier, y en el mismo panteón de los grandes ensayistas americanistas como José Enrique Rodó, José Martí, Pedro Enrique Ureña, Jorge Luis Borges, Jorge Amado, Leopoldo Zea, Alfonso Reyes y Mario Benedetti. Tenemos en Zapata Olivella un gran colombianista del siglo XX; el libro El Hombre Colombiano (1974) es un buen ejemplo para ello, desde su obra el pensamiento de-post-colonial tendrá que llamarle compañero de viaje, de des-alienaciones históricas y des-enajenaciones sociales. Esta misma corriente tendrá que volver a él porque muchas de sus ideas, lenguajes, discursos y conceptualizaciones ya habían sido estudiadas por él. Los estudios culturales tendrán que ver en Manuel Zapata Olivella un referente de remisiones necesarias, imprescindibles y ubicar su reflexión en el rango de notoriedad y creatividad de Stuart Hall, Paul Gilroy, C.L.R James, Sylvia Wynter, Anthony Bogues; entre otros. Excepto el género cuento y la parte periodística, todas las demás facetas de este pensador y ensayista cosmopolita que entrecruza los saberes fueron estudiadas en el congreso. Eso dice mucho sobre la amplia red del pensamiento diaspórico que se construirá a partir de hoy desde su obra, desde aquí, desde Popayán desde la Universidad de Cauca, desde Colombia para el mundo entero.

Como Zapata Olivella se movió en muchas practicas discursivas, en muchos saberes, siendo el mismo una red para que autores, escuelas, pensamientos y tendencias establecieran un dialogo multi- inter- cultural de Colombia para América- indo-afro- ibero- América, vía el Caribe, camino a Estados Unidos y desde allí para el África Sub- sahariana; el África como padre y madre donde la aventura humana del antropos – homosapiens- demens- ludens en su manifestación física. Allí empezó todo, es por ello que titulamos a estas memorias Un legado intercultural, pues lo más característico de él fue hacer dialogar y entrecruzar los saberes, desde donde ejerció, maestría, inteligencia y creatividad. Un novelista universal y un literato cosmopolita; todo le interesaba como cierto día dijo Ernesto Sábato, un cosmopolita como Edgar Morín o Enrique Dussel. El mensaje de su obra, de su pensamiento y reflexión a la humanidad y del destino del hombre en su conjunto con sus valores y cosmovisiones es lo más palmario y característico en él y fue esa la razón porque le llamo un Humanista de la Diáspora Afro en uno de mis libros, llevando mensaje de fraternidad para la especie desde la filosofía del muntu. Lo dicho debe extirpar de raíz los malentendidos que han visto en Zapata Olivella a un folclorista interesado solo por los temas de la africanía en Colombia. Su pasión por el conocimiento del pensamiento diaspórico y del continente africano estaba apuntalado por dar a conocer sus logros como humanidad, la creatividad de los miles de descendientes de africanos- que no esclavos a secas- que llegaron a las Américas desde tiempos emergentes – que no primitivos-, desde tiempos milenarios que nutrieron el acervo cultural de la humanidad con toda su sabiduría de filosofía, arte, derecho, ciencia, literatura, políticas, pero también de mitos y leyendas. A todo ello debemos llamarle la imaginación creadora afro-diaspórica.

 

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