logo lapalabra24 anos   

Música


245 años de Beethoven

Da capo

 

Desde la caída del muro de Berlín a la apertura de los juegos Olímpicos de 1998 en Negano, la música de Ludwig Van Beethoven no hace otra cosa que reafirmar su atemporalidad. Es entonces congruente que no se guarde un registro auténtico del nacimiento de su creador, tan solo de su bautizo en Bonn, el 17 de Diciembre de 1770.

 

musica

Retrato de Beethoven por Joseph Karl Stieler.

Foto tomada de: https://en.wikipedia.org

 

 

Por: Alejandro Maldonado

 

Estudiante de Licenciatura en Literatura

 

De siete hermanos, él sobrevivió entre los tres que llegaron a la adultez; su primer maestro de música fue su padre, quien lo presionó intensamente, esperanzado en replicar la figura del niño prodigio, Wolfgang Amadeus Mozart. A causa de ello dio su primer concierto público a los siete años, aunque su padre lo publicitó como si tuviera seis. El prodigio tuvo problemas de sumas y ortografía toda la vida, incluso se ha llegado a proponer una posible dislexia leve. “La música viene a mí más fácil que las palabras”, dijo el propio Ludwig. A los 10 años se retiró de la escuela para estudiar música tiempo completo con Christian Gottlob Neefe, el recién nombrado organista de la corte. Neefe lo introdujo en la música de Bach, y a la edad de doce, Beethoven publicó su primera composición, una serie de variaciones de piano sobre un tema de Dressler.

A los catorce años, ante el alcoholismo de su padre, pidió ser formalmente nombrado asistente del organista de la corte. A pesar de su edad, fue aceptada su petición, con lo que empezó a soportar parte de los gastos familiares. Ya en 1787 la corte decidió enviarlo a Viena -entonces la capital musical de Europa- para que desarrollara aún más sus habilidades musicales. Guardaba esperanzas de estudiar con Mozart, pero tan solo quedan especulaciones y evidencias no definitivas de que lo conoció, muchas menos de que estudió con él. A tan solo unas pocas semanas de su llegada a Viena se dio cuenta de que su madre había enfermado y regresó a su ciudad natal de Bonn. Desde ahí, trabajó en su reputación de convertirse en el músico de la corte más joven y prometedor.

No fue hasta 1792, cuando su Mozart ya había muerto un año antes, cuando el joven compositor decidió volver a Viena. Ahí estudió con los músicos más eminentes de la época: piano con Haydn y composición vocal con Antonio Salieri. Aún desconocido como compositor, rápidamente se hizo una reputación como pianista virtuoso, especialmente en el arte de la improvisación. Aquello le sirvió para ganarse el cariño de la aristocracia la cual le proveería fondos y alojamiento que le permitiera dedicarse a la música.

En la primera primavera del nuevo siglo, el 2 de Abril de 1800, debutó su Sinfonía N. 1 en Do mayor, en el teatro Real Imperial de Viena. Aunque más tarde llegaría a odiar la pieza, diciendo “en aquellos días no sabía componer”, la melodiosa sinfonía lo estableció como uno de los compositores más celebrados de Europa.

Un año después reveló en una carta a su amigo Franz Wegeler: “Debo confesar que llevo una vida miserable. Por casi dos años he dejado de atender a reuniones sociales, solo porque me parece imposible decirle a las personas: estoy sordo. Si tuviera cualquier otra profesión podría soportar mi enfermedad; pero en mi profesión es una discapacidad terrible”. A pesar de esto, el período entre 1803 y 1812 es considerado como su etapa “heroica”, compuso una cantidad apabullante de obras, dentro de las cuales están: Claro de Luna, la sonata para Violín Kreutzer, y Fidelio, su única ópera. En cuanto a complejidad y originalidad, este período es fecundo al punto de no encontrar rival con ningún otro compositor en la historia.

Sintiéndose cerca de la muerte compuso su Novena y última sinfonía, en 1824. El final con cuatro solistas vocales y un coro cantando las palabras del poema de Schiller Oda a la Alegría, tal vez la pieza de música clásica más famosa de la historia. Con su muerte el 26 de Marzo de 1827, se le recuerda como tal vez el más gran compositor de la historia. Su música fue vital en la transición del período Clásico al Romántico, y sus composiciones se encuentran en lo alto de los logros humanos, junto con las obras de Shakespeare. En los 245 años de su nacimiento, no hay mejor manera de celebrarlo que volviendo a oír su música, que ha estremecido a la humanidad por siglos.

 

Busqueda
Versiones Anteriores
Descargar PDF

portada

Agenda