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Critica

 

 

Emigrantes

Shaun Tan

Uno de los grandes poderes de la narración es el hecho de que nos invite a vivir en la piel de otras personas durante un rato, pero quizás es aún más importante que nos invite a contemplar nuestra propia piel también. Haríamos bien si pensáramos en nosotros mismos como posibles extranjeros en nuestro país natal.

Shaun Tan

 

Por: Jorge Sánchez Fernández

Estudiante de Licenciatura en Literatura

 

'Emigrantes'

Shaun Tan

Barbara Fiore Editora, 2014.

Rústica, color, 132 pgs

 

critica

Imagen de Emigrantes, una novela gráfica silenciosa.

Foto tomada de: http://www.imaginaria.com.ar

 

Con frecuencia me pregunto de dónde provienen mis padres. Ellos, por diferentes motivos tuvieron que abandonar su tierra natal. No fue algo excepcional como la violencia lo que los incitó a trasladarse, desde un pequeño pueblo, a una ciudad como Cali. No obstante abandonar su lugar de nacimiento los evidencia ajenos… y más sabios. Sus historias me llevan a conocer ese sitio que un día fue su sustento; donde crecieron, conocieron el amor y la desilusión y del cual partieron para nunca, realmente, dejar atrás.

Emigrantes, libro álbum escrito e ilustrado por Shaun Tan, hace que recordemos la soledad de aquellos seres alejados de su tierra. Nacido en Australia en el año de 1974, se licenció en la Universidad de Western Australia en 1995 con matrícula de honor ex aequo en Bellas Artes y Literatura Inglesa. Sobre su proceso creativo, el autor dice en entrevista con Viewpoint Magazine:

Cuando reviso algunas de mis obras como ilustrador y escritor, como Los conejos (sobre la colonización), La cosa perdida (sobre una criatura perdida en una ciudad extraña) o El árbol rojo (una chica que vaga por una serie de paisajes oníricos), me doy cuenta de mi interés recurrente por la idea de la «pertenencia», especialmente por su encuentro y su pérdida.

Los padres de Tan vivieron en carne propia el desplazamientos en busca de mejores opciones de vida. Dos personas perdidas en un mundo extraño y tenebroso, donde cada esquina escondía una amenaza latente. Shaun Tan nos presenta la historia de una familia que es separada. El padre, después de tener que dejar ir a su esposa e hija, tiene la tarea de enfrentarse a ese nuevo mundo. Cuando creemos que esta será una historia más de un ser perdido en la ciudad, es cuando aparece la maestría del autor…

El hecho de ser medio chino en una época y un lugar en el que eso era bastante inusual podría haber contribuido a ello, ya que continuamente me preguntaban de dónde era, a lo que yo respondía «de aquí», con lo que sólo conseguía prolongar el interrogatorio: «¿De dónde son tus padres?».

La ciudad que crea Tan va de la mano con toda su obra. Aquellos seguidores de sus libros encontrarán rasgos característicos del autor como criaturas antropomorfas, pequeños seres informes, tentáculos, maquinas increíbles de funcionamiento incomprensible. Todo esto opera como metáfora de lo extraño y atemorizante que es un nuevo lugar. Sin embargo se introducen elementos que no habíamos visto en libros anteriores: personajes humanos, el color sepia que es el tono imperante en toda la obra, dándole un aire de fotografía antigua, los cuales fueron una inspiración directa a la hora de escoger la forma en la cual contar.

Dada mi preocupación por los que se sienten «extraños en tierra extraña», ése era un tema que obviamente debía abordar, una historia sobre alguien que se marcha de casa para encontrar una nueva vida en un país desconocido, en el que incluso los detalles más básicos de la vida cotidiana resultan extraños, chocantes o confusos, por no mencionar el gran obstáculo que supone el idioma. Es un escenario sobre el que estuve pensando muchos años antes de que me decidiera a cristalizarlo en algún tipo de forma narrativa.

Uno de los aciertos más grandes del autor es crear una historia sin diálogos. En Emigrantes las imágenes cuentan todo lo necesario. El padre se enfrenta a una gran ciudad que no entiende, donde todo es desconocido; así el lenguaje es una de las tantas cosas que perdemos al experimentar un cambio drástico de ambiente. Sin embargo, no extrañamos las palabras en este libro, cada imagen está tan detallada y cuenta tanto que una sola palabra interrumpiría la narración.

En Emigrantes, la ausencia de descripciones escritas también contribuye a que el lector se ponga en la piel del personaje emigrante. No hay instrucciones acerca de cómo deben interpretarse las imágenes y debemos buscar por nuestros propios medios lo que nos es familiar en un mundo en el que tales cosas son escasas o están ocultas. Las palabras atraen de forma magnética y poderosa nuestra atención y nuestra manera de interpretar las imágenes que nos aguardan: en su ausencia, una imagen puede gozar a menudo de más espacio conceptual a su alrededor, como también puede invitar al lector a prestar atención con más detenimiento y a no pasar demasiado rápido a la siguiente imagen, con lo que la imaginación tiene un papel más destacado.

Emigrantes es una obra que llega a lo más profundo de nuestro ser. Sus imágenes, su historia, su tono melancólico y atmosfera lírica hacen de esta obra una lectura imprescindible no sólo para los niños, por tratarse de un libro álbum, sino para cualquiera que busque un libro profundo, bien escrito y mejor ilustrado.

La experiencia de muchos inmigrantes mantiene un paralelismo interesante respecto a la mirada creativa y crítica que intento mantener en tanto que artista. Existe un tipo de búsqueda similar de un significado, un sentido e identidad en un entorno que puede ser alternativamente transparente y opaco, sensible y confuso, pero siempre abierto a una segunda valoración. Me gustaría que, más allá del tema inmediato, cualquier narración ilustrada fuera capaz de animar a los lectores a tomarse su tiempo para ver más allá de lo «cotidiano» de sus circunstancias personales, para considerarlas desde una perspectiva ligeramente distinta. Uno de los grandes poderes de la narración es el hecho de que nos invite a vivir en la piel de otras personas durante un rato, pero quizás es aún más importante que nos invite a contemplar nuestra propia piel también. Haríamos bien si pensáramos en nosotros mismos como posibles extranjeros en nuestro país natal. Las conclusiones que sacaríamos de ello que no podrían resumirse fácilmente, razón de más para seguir pensando en las conexiones entre la gente y los lugares, y en lo que queremos decir cuando hablamos de «pertenecer» a algún sitio.

 

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