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¡Porque nosotros los indios tenemos más memoria!

 

Contextualización y análisis sobre la reciente captura del líder Indígena Nasa, Feliciano Valencia, la jurisprudencia indígena y las leyes ordinarias.

 

Por: Alicia País

 

No encontraremos el camino hacia la paz, mientras se mantenga la persecución a nuestros líderes indígenas

Feliciano Valencia

 

 

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Mural Feliciano Valencia.

Foto: Mala Yerba

 

Un conflicto constante y un pueblo que lucha

 

El Cauca nos reclama, nos llama, nos exige a toda Colombia girar nuestros ojos hacia esas tierras montañosas de río y páramo. El Cauca se enciende, se calienta y arde.

Tierra, terrenos y territorios son palabras ocultas tras el manto de la guerra. Desde los inicios de la colonia hasta ahora los suelos caucanos se han debatido entre múltiples dueños, es evidente qué es la tenencia de la tierra y los recursos naturales el mayor motor que impulsa hoy la agudización del conflicto, en medio de los diálogos de paz en La Habana: la sobre explotación de los recursos, el abusos de los suelos, ríos y bosques con proyectos minero-energéticos y monocultivos, el despojo de las comunidades por sectores armados en procura de proteger los metales fríos que paren nuestros suelos, la apropiación de territorios mediante masacres y el narcotráfico como alimento fundamental de hombres armados; razones de que el Cauca sea hoy el epicentro de una guerra que refleja a todo el país, una Colombia entera puede leerse en sus resquicios.

Las comunidades indígenas han estado inmersas en un conflicto que no debería pertenecerles, como si les pertenecen las tierras, las semillas, los suelos fértiles, su cultura, su idiosincrasia y su cosmogonía; sin embargo nunca se han quedado quietos o callados, han resistidos como pueblos unidos, han trabajado sus tierras a pesar de la violencia y han luchado en conjunto por su derecho legítimo a la tierra, a su cultura y su jurisprudencia.

Parte de los logros actuales conseguidos por la comunidad indígena, viene desde ese espacio de participación política que se ganó en la Constitución de 1991, escenario donde se rompieron paradigmas de la sociedad colombiana dándole cabida a los indígenas para que participaran en las decisiones del país; sus participantes fueron los indígenas Lorenzo Muelas –Misak- y Francisco Rojas Birry -Embera Wanuna-, Parte de lo que consiguieron fue: el ordenamiento territorial,, la apertura de espacios políticos y sociales de participación para los indígenas y los demás grupos étnicos y el reconocimiento del carácter multiétnico y pluricultural de nuestro país, así como la garantía a derechos territoriales y culturales de los indígenas en la nueva constitución.

 

 

Feliciano Valencia, líder y autoridad indígena

 

Es Feliciano Valencia un hombre bajo y sonriente, con cabello largo y negro, lleva con él un chumbe y un bastón de mando que le entregaron los mayores de su comunidad, sus abuelos sabios, los indígenas Nasa.

Un indio que habla alto, con orgullo y digna rabia, de los derechos del pueblo que representa. Recibió de su abuelo, esclavo de terratenientes, los apellidos españoles que acompañan su nombre, "Nosotros heredamos los nombres y ellos nos robaron la tierra", dice Valencia.

Ha pasado por muchas funciones en defensa de su comunidad. Guardia indígena, alguacil, secretario y gobernador de cabildo. Su enorme presencia y su fuerza comenzaron a sentirse fuerte en los últimos años, en el desarrollo de las mingas sociales nacionales. Fue muy sabido que al indio Feliciano nunca le tembló la voz para discutir, en más de una ocasión, con el entonces presidente Álvaro Uribe durante consejos comunales, en los que se levantaba para hablar sobre su pueblo y a exigir el cumplimiento de las políticas sociales prometidas a los indígenas, sus derechos, sus necesidades y denuncias.

En el 2000 fue galardonado con el Premio Nacional de Paz por su lucha en la resistencia pacífica en el conflicto armado. “Si viene el Ejército y nos mató, denunciémoslo. Si viene la guerrilla y nos mató, denunciémosla. Si vienen los narcos y nos mataron, denunciémoslos. Y no vamos a coger las armas porque hacia allá nos quieren llevar. Ese es el pretexto que ellos necesitan para aniquilarnos y nosotros no les vamos a dar ese gusto” dijo Feliciano tras recibir el premio.

Fue consejero de la Asociación de Cabildos indígenas del Norte del Cauca (ACIN) y luego dirigió el departamento de Derechos Humanos de la ACIN. Entre 2007 y 2009 trabajó como Consejero Mayor del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC).

En el 2009, la Comisión Internacional de Derechos Humanos le solicitó al Gobierno colombiano adoptar medidas de seguridad para un grupo de líderes indígenas, entre ellos el indio Feliciano. Finalmente nunca recibió dichas medidas y él considera que es mejor así. "Correría más riesgo en un carro blindado. Ando con mis sabios y tengo un sistema de protección poderoso que ha evitado que otros me ataquen".

En 2010 fue candidato a la alcaldía de Santander de Quilichao, en el 2012 protagonizó las grandes movilizaciones indígenas que confluyeron en Bogotá desde diversos territorios del país y en el 2014 fue candidato a la presidencia de la república, “Somos indios, negros, campesinos, estudiantes, ambientalistas, de fuerzas políticas y de iniciativas de paz que confluimos y decidimos lanzar un candidato”, dijo Valencia en el lanzamiento de su campaña. En la actualidad es vocero del Congreso de los Pueblos e investigador de las Rutas para la Paz de los pueblos indígenas de Colombia.

Este indio de palabra fuerte y ojos serenos, no va a bajar los brazos. Él mismo recuerda en varias intervenciones públicas, parte del himno del pueblo nasa: "Seguiremos resistiendo, hasta que se apague el sol".

 

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Feliciano Valencia en la Universidad del Valle.

Foto: Alejandro Salazar.

 

 

Libertad para Feliciano, libertad para todo un pueblo

 

El 14 de noviembre de 2008 en el departamento del Cauca, se establece la primera Minga Social, acciones de protesta para reclamar y defender los derechos de los pueblos, en dicho contexto, la guardia indígena detiene al cabo del ejército Jairo Chaparral, quien estaba en una misión de infiltración ordenada por sus superiores del Ejército Nacional. Chaparral portaba en su morral prendas de uso privativo de las fuerzas armadas y un radio de comunicación, artículos con los que pretendía ‘sembrar pruebas’ que inculparan la protesta de ser apoyada por la guerrilla de las FARC, falsos positivos judiciales les llaman.

La guardia indígena lo puso a disposición de sus autoridades comunitarias, la comunidad lo juzgó, y le impuso una sanción de 20 fuetazos y un baño en plantas medicinales para armonizarlo. "A veces uno se carga de energías negativas y los sabios mandan fuete para volver a equilibrarse". Argumenta Valencia. "Esa no fue una decisión mía, fue un proceso colectivo -explica-. La autoridad ordinaria no entiende cómo aplicamos la justicia los pueblos indígenas".

Ahora, 7 años después aparece la condena a 18 años de cárcel contra el líder indígena Feliciano Valencia por el secuestro y tortura del cabo del ejército, la decisión ha sido cuestionada, no solo porque reabre el debate de los límites entre la justicia ordinaria y la autonomía de la justicia indígena, sino porque Valencia es uno de los líderes indígenas más importantes del país, que ha dado todo por defender pacíficamente los derechos de los pueblos indígenas en su lucha por la tierra, los derechos y la autonomía; parece ser que a todos los líderes populares y de palabra fuerte en el país, les cae la ley completa para anularlos políticamente.

En Colombia existe algo que se llama Jurisdicción Especial Indígena, que les da a los pueblos originarios autonomía jurídica, territorial y cultural. Las acciones que el cabo Chaparral emprendió, se desarrollaron en el territorio Nasa y ponían en grave riesgo a la comunidad que desarrollaba la protesta, legítima por demás.

Los indígenas son libres de aplicar su propia juridicidad, está en el espíritu de la constitución: Art. 7, “El Estado reconoce y protege la diversidad étnica y cultural de la Nación Colombiana”, también en la sentencia T 349/96 de Corte Constitucional que falló a favor de “La autonomía de la justicia indígena”.

La condena a Feliciano Valencia va en detrimento del reconocimiento constitucional sobre la diversidad cultural y la existencia de visiones, prácticas y concepciones del mundo diferentes a las de la sociedad mayoritaria y que obedecen a lógicas que se sitúan en las herencias ancestrales.

Hoy Feliciano se encuentra entre ambas leyes, la indígena y la ordinaria, le han otorgado cabildo por cárcel para medianamente respetar las exigencias de las comunidades indígenas, pero sigue privado de la libertad.

El pasado 12 de octubre en medio de la Asamblea Permanente decretada por las autoridades indígenas del Departamento del Cauca, convocaron a la María Piendamó, al Ministro del Interior, de Defensa, de Justicia, al Fiscal General de la Nación y al Director del INPEC, para realizar un debate público y dialogar acerca de la garantía y respeto a la Jurisdicción Especial Indígena, y del derecho a la movilización y la protesta social en el país; Tras la inasistencia de los convocados, el pasado 23 de noviembre, las autoridades y comunidades indígenas del Cauca tomaron la decisión de movilizarse a la capital; esperando entablar nuevamente el diálogo con dichas instituciones, las cuales nunca hicieron presencia.

Regresaron a los territorios con su frente en alto y la dignidad intacta, sabiendo que finalmente, es la movilización social la que ha permitido la defensa de los derechos. Seguimos en asamblea permanente realizando acciones hasta, que el gobierno nacional no se presente en nuestros territorios y frente a miles de indígenas, dé respuesta a nuestras propuestas y exigencias. Reiteramos el llamado a las instituciones del Estado Colombiano a brindar las plenas garantías para el ejercicio de la Jurisdicción Especial Indígena Indican en un comunicado para el gobierno nacional.

Dijo una vez el líder Nasa Manuel Quintín Lame: Porque nosotros los indios tenemos más memoria, hoy la tierra caucana grita: !todos y todas somos Feliciano Valencia¡, !libertad para el pueblo Nasa¡ y !autonomía para las comunidades indígenas¡

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