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Un Rayo cayó en el Museo.

35 años de búsqueda en la escena artística latinoamericana.

El pasado mes de enero con una semana llena de actividades culturales, el emblemático Museo Rayo del municipio de Roldanillo celebraba sus 35 años de vida y ponía en juego su largo camino para construir un panorama artístico más amplio e incluyente. Celebraba además, el Rayo que cayó en Roldanillo y que sigue iluminando hasta hoy el camino de los jóvenes artistas que acuden a él.

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Maestro Omar Rayo.

Foto tomada de: http://www.corradifoto.com

 

 

Por: Luisa María Rodríguez

Estudiante de Psicología.

 

¿Cuántas veces al año visitamos un museo? ¿Cuántas tardes domingueras se las dedicamos al arte, a nuestro arte? En Cali tenemos diversos museos a los que acudir, así como galerías de arte que se encuentra en constante innovación para atraer a público cada vez más diverso y aun así, quienes visitan de forma regular los museos y las galerías de arte caleñas son más bien pocos. Pensemos entonces en un municipio descentralizado del Valle del Cauca, un municipio de aproximadamente 33.000 habitantes, ¿cuántos de ellos visitan un museo?

Tal vez la respuesta no sea muy diferente a la de los caleños, quienes aproximadamente sólo el 65% de ellos se encuentra inmerso en el panorama cultural que se mueve constantemente. Sin embargo, los habitantes de Roldanillo se enorgullecen de uno de los lugares de más valor arquitectónico y cultural que poseen: un edificio que consta de ocho módulos octogonales que se inspiró en los modelos de construcción maya. Tras siete años de luchas, viajes y construcciones, el 20 de enero de 1981 cayó un Rayo en Roldanillo y se convirtió en un museo.

Sin embargo, la historia empieza un poco antes porque no podemos desligar al Museo de su fundador y principal benefactor. Así que debemos iniciar en 1928, con el nacimiento de Omar Rayo, cuyo nombre es ampliamente conocido por los vallecaucanos y es sinónimo de orgullo, cultura y arte. Su trabajo inicio con la caricatura, arte en el que se consolidó como uno de los mejores caricaturistas a finales de la década de 1940 para posteriormente comenzar a definir el que sería su estilo insignia y que titularía intaglios.

La mayor parte de la obra de Rayo está dedicada a las figuras geométricas sin ser abstracto: en sus cuadros y dibujos predominan las líneas, los cuadrados y los rectángulos que dan vida a escenas con argumentos complejos, hilando sus obras en narraciones de colores y formas. Su extenso trabajo artístico, que ha sido reconocido a nivel internacional en diversas ocasiones, es una demostración que un arte geométrico que pertenece tanto al pasado ancestral como al futuro insondable. Utilizando el rastro primordial de los ancestros indígenas, Rayo encara nuevas maneras de ejecutar y presentar los intrincados laberintos visuales y geométricos que convierten a sus obras en algo inolvidable.

Sin embargo, una de las mayores creaciones de Rayo es la Fundación Museo Rayo, que inicio como un lote de tierra dado por la alcaldía de Roldanillo al artista local para incentivar actividades culturales en el municipio y fue ese el principal precepto que uso el pintor y escultor para la creación del museo: “La universidad de la estética”, con la que soñó hasta su muerte, en el 2010 y que ha guiado el camino del museo desde 1981, cuando fue inaugurado hasta la actualidad.

El museo, ubicado en la calle 8 del municipio de Roldanillo y abierto todos los días de la semana, expone de forma permanente más de dos mil piezas realizadas por el maestro Rayo, entre pinturas, grabados, dibujos y otros, así como exposiciones colectivas o individuales de diversos artistas latinoamericanos que han sido de gran acogida a lo largo de los años. No sólo eso, los talleres artísticos, muchos de los cuales fueron dictados en alguna ocasión por el maestro Rayo, han acompañado constantemente al crecimiento de los jóvenes y niños del municipio, en la apuesta de un arte integradora de realidades.

Águeda Pizarro, actual directora del museo y viuda del pintor, asegura que Omar Rayo es más que sus obras o su Museo. Su vida representa también una manera de ver y hacer, de emprender la vida como un viaje continuo. El maestro fue el primero que le apostó a un museo en un municipio descentralizado. En todas sus actividades el Museo Rayo busca la integración de las artes. Es así, como los diferentes espacios de la Fundación Museo Rayo han permitido cimentar y lanzar las carreras de varios artistas colombianos e incluso latinoamericanos que han acudido a sus rincones de formación para aprender del maestro y su legado.

Actualmente y tras la muerte del maestro Rayo, el museo se ha propuesto la misión de mantener la Fundación Museo Rayo como un espacio abierto para el arte y quienes deseen aprender, así como un espacio diverso y dinámico para los habitantes de Roldanillo y del Valle del Cauca, a quienes el pintor llevó consigo hasta su muerte. Así, tras celebrar el pasado enero con una semana llena de actividades culturales su cumpleaños número 35, su celebración se extenderá a lo largo del año, iniciando el 12 de febrero con el Encuentro de Críticos de Arte del que serán sede y que le seguirá para el mes de julio el XXXI Encuentro de Poetas Colombianas.

En medio de toda la programación, el museo muestra con orgullo la obra del maestro, siendo él mismo una de las principales glorias que Omar Rayo dejó atrás, que construyó a base de esfuerzo y sueños, y por el que trabajo durante 30 años para ser el hogar de su arte y dar refugio a otros artistas, que como él, quieren recrear su realidad en sus obras. Para ellos y para los distintos visitantes del museo, sean pocos o grandes cantidades, el Rayo que nació en Roldanillo en 1928 y que cayó de nuevo en su tierra en 1981 para convertirse en un museo, seguirá brindando luz para el camino.

 

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