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Entrevista

 

 

 

El blues and Folk

Sus Sonidos Ambulantes

 

El festival de música “Blues and Folk” llegó a Cali y trajo consigo grandes exponentes de estos géneros originarios de Norteamérica. La cuota internacional estuvo a cargo de la artista mexicana Teresa Estrada, La banda de blues y jazz Tommy z band y el grupo de blues de Mississipi The Cornlickers. Por el lado nacional, estuvo presente el Bluesman colombiano Carlos Elliot JR, las bandas caleñas The Blue Turtles, The Hounds, The dirty Rooster y representando los sonidos afrocolombianos Mama Julia y los Sonidos Ambulantes.

 

entrevista

Mama Julia y Los Sonidos Ambulantes en el Blues & Folk Festival 2015.

 

 

 

Por: Adrián Herrera Londoño

Estudiante de Licenciatura en Literatura

 

Vení pa' acá, escúchame pues

La agrupación colombiana de nombre excéntrico pero llamativo, mama julia y los sonidos ambulantes, además de mezclar la música folclórica del Pacífico y el Caribe colombiano con el electrizante sonido de la guitarra y el bajo, también llevan un mensaje contundente al público que están por cautivar: “Vení pa' acá, escúchame pues”.

La noche del 9 de septiembre de 2015 el grupo hizo su presentación en el festival “Blues and Folk” y con ese sencillo pero certero mensaje “Vení pa' acá, escúchame pues” puso a bailar hasta al más arrítmico de los asistentes, y con el sabor de esos sonidos ambulantes prendió la noche en el Centro Cultural Comfandi, o sino que lo diga Damone Jackson, baterista de la Tommy Z Band, quien detrás de una de las cortinas del escenario bailó al ritmo de la marimba de chonta y la caña de millo.

¿Quiénes son los hijos de Mama Julia?

La banda está conformada por Joaquín salcedo, director, compositor, cantante, saxofonista y gaitero. El baterista del grupo es Fabián Sánchez, Eduardo Macías es el encargado de interpretar el bajo, Esteban Álvarez está en la percusión, la guitarra está a cargo de Andrés Ribón, el polifacético Moisés Zamora canta, baila, compone, toca la marimba, la gaita, y la caña de millo y Yahaira Mina es la gran voz principal.

¿Cómo nace Mama Julia y los Sonidos Ambulantes? Joaquín Salcedo director de Mama Julia y los Sonidos Ambulantes respondió a La Palabra:

Arrancamos investigando sobre músicas tradicionales, armamos un grupo de músicas tradicionales afrocolombianas, Pacífico y Caribe, con la intención de poner en práctica unas investigaciones que habíamos hecho con algunos maestros del folclor, entonces creamos este grupo que se dio a conocer bastante y terminamos haciendo un par de giras a Europa con grupos de danzas, ese grupo se llamaba Sambapalé, luego de Sambapalé yo decidí darle un giro a la música que estábamos haciendo con la base del grupo, pero metiéndole elementos modernos como la guitarra eléctrica, bajo, batería, saxofón, todo eso acompañado de la percusión tradicional del Pacífico como la marimba de chonta y con elementos también del caribe como los tambores tradicionales y la caña de millo y las gaitas. Entonces digamos que el previo es 2005, pero mama Julia originalmente es 2008, pero todo viene sustentado con un previo de investigación.

¿Por qué el nombre de Mama Julia y los Sonidos Ambulantes?

Nace del nombre de un currulao que se llama adiós Mama Julia, que tocábamos con Sambapalé, además porque la intención del grupo en las letras tiene mucho que ver con lo que pasa con la cotidianidad del colombiano, entre esas cosas, Mama Julia representa el nombre de esa mujer colombiana cabeza de familia que se la rebusca en la calle, ese es el sentido del Mama Julia. Los sonidos ambulantes tienen que ver con el concepto del grupo que es hablar de todo lo que pasa en la calle, entonces hay historias de vendedores ambulantes, hay historias de desplazados por la violencia, hay historias de barrios, entonces tiene mucho que ver con lo ambulante.

Con eventos como el “Blues and Folk” quedó demostrado que en Cali hay un público dispuesto a recibir y a conocer ritmos de diferentes partes del mundo, dispuesto a entregar ese calor y esa efervescencia a todos los artistas nacionales o extranjeros que visitan nuestra ciudad y con agrupaciones como Mama Julia y los Sonidos Ambulantes sabemos que tenemos unos muy buenos representantes de nuestra música folclórica colombiana.

 

 

 


 

 

 

Jenny Cabrera

Una mujer hecha de poesía

Jenny Cabrera es la valiente mujer que entre verso y prosa coordina la recuperación del Parque de los Poetas, dirige Casa de Poesía Cali, oficia como la editora de la Antología: El Parque de los Poetas, dirige el programa de TV Poesía Por Siempre emitido por el Canal Universitario, La Palabra tuvo el privilegio de contar con su querida presencia.

 

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Jenny Cabrera, la primera dama de la poesía caleña.

Foto tomada de: https://twitter.com/mayepoesia

 

Por Vasco De Nogales Reyes.

Periódico Cultural La Palabra: ¿Cuál ha sido el mayor beneficio que ha obtenido con su experiencia como poeta?

Jenny Cabrera: Alguien dijo que: para mal o para bien, somos poetas. Beneficios serían: el placer de plasmar de manera diferente los sentimientos de una manera especial en un verso. Pero también la poesía es dolorosa. Dicen que los más bellos poemas han nacido de los momentos de más profundo dolor. Entonces el poeta decía creo que era Rilque, no tiene piel. Al no tener piel el dolor llega más fuerte, la pasión más fuerte el amor más fuerte. Todo más fuerte por eso para bien o para mal, uno no podría sopesar ni en beneficio ni en cosa negativa. Simplemente que todo te llega mucho más fuerte. Y eso a veces duele más.

LP: Habló de sentimientos… ¿Qué sentimientos le inspiran a usted un poema? Esta es la primera pregunta. La segunda es: ¿Con qué sentimientos escribe el poema?

JC: No podría decirlo. Tendría que decirlo en inversa que el sentimiento impulsa a escribir. Partiendo de lo que se esté experimentando nace el verso. Ay la otra, mi memoria es pésima. Bueno como lo que hablábamos anteriormente, para bien o para mal produce muchas cosas. El escribir es una sensación absoluta de parto digo yo. Ese es un parto que permanentemente experimentamos los que escribimos versos es muy doloroso, a veces es muy placentero y de todas maneras sí nos hace un favor el poder expresar lo que sentimos, porque es nuestra catarsis.

LP: ¿Dices que “botamos todo” entonces de acuerdo a esa experiencia cómo se podría definir o personalmente cómo podrías definir un poema?

JC: Como el resultado de ese “todo”. Si yo te digo que alguien me ensenó que ser humano es un réquiem constante por lo vano, todos sin duda faltamos a la palabra y eso exige no juzgarnos y que al fin del sufrimiento, solo me llevo de ti los mejores momentos esa fracción de palabras, ese cúmulo de palabras están diciendo qué pasó en mi vida, en la de alguien, bueno porque ahí si quisiera dejar claro que a veces casi no sucede pero sí muchas veces un poema no es de nosotros. No es una vivencia personal lo que escribimos lo que sentimos en carne propia el dolor de un ser amado, entonces si yo te veo sufrir y me pongo en tu piel y me imagino lo que estas pasando muy probablemente puede surgir un poema como ha sucedido en otras situaciones y entonces alguien se aproxima y me dice: “ay pobrecita cómo te fue de duro” y luego le explico: “no es que ese poema no me pasó a mí sino a alguien que conocí”, entonces allí estoy botando y estoy dejando, pero si yo digo: “copas finas fueron nuestras bocas, rojo vino como el color de las horas, en que soñamos ser guerrero tú y vencida yo. Luz del universo abrazaba nuestros miedos para dejarnos ser mortales que trascienden yo en tu recuerdo tú en mis ayeres...”. Entonces yo también me estoy destapando bueno vuelve la pregunta: ¿seré yo, me pasó a mí o de pronto fue alguien? Pero sí, siempre estamos exponiéndonos a eso al “desnudo del alma”.

LP: ¿Entonces uno no es dueño de lo que escribe?

JC: Casi todos los poetas dicen que somos dueños de lo que escribimos mientras no salgan de otra persona. Mientras ese papel o ese medio esté solo leído por nosotros. Pero una vez que una sola persona lo ve, esa persona es tan dueña de ese verso como yo.

LP: Dice que ha escrito poemas de experiencias ajenas, ¿le ha sucedido lo contrario?, ¿sabe una experiencia de eso?, ¿Han escrito algo sobre una experiencia suya?

JC: ¿Que alguien haya escrito sobre algo mío? No sé si eso aplica, pero constantemente y eso lo agradezco yo inmensamente mis amigos sí han escrito pero no es casi un pequeño homenaje que me hacen. Pero son poemas que me dedican, pero es por mi trabajo, por el afecto que tienen.

LP: ¿Cuál es el mejor tema para escribir en cuanto a poesía?

JC: No, no hay mejor tema porque volvemos a lo del poeta sin “piel”. Entonces vos vas por una calle y ves los niñitos tirados debajo de un árbol esperando una moneda y eso te obliga a escribir o ves una parejita besándose largamente como me pasó ayer que unos chicos cuando pasé se estaban besando y cuando pasé a la hora todavía seguían besándose pues obvio Dios mío voy a escribir un poema que diga: “¡Qué envidia!”. Entonces no hay una mejor situación ni un mejor tema, no es todo lo que voy a escribir. Mi poesía es muy transversal, conozco gente que sí hace poesía social absolutamente. Conozco un poeta que jamás le ha escrito al amor por ejemplo, ¿me entendés? Sí son muy puestos en su tema. Muy temáticos. Yo creo que mi poesía sí es más transversal. Yo abarco todo, yo te escribo desde el dolor de este país.

LP: Entonces su poesía tiene más de travesía que otras…

JC: Sí, camino, camino por toda esa orillita, sí yo le escribo a un erotismo… bueno no soy una poeta erótica sí mi erotismo es muy sutil, pero lo escribo y a los hijos a los amigos a la amistad, a la distancia, a la impotencia que nos produce todo lo que vemos a la naturaleza. En Bolivia tuve la oportunidad de iniciar mi recital con un poema que hice especialmente para ese viaje.

LP: ¿En este trasegar poético de pronto tiene un listado de poemas ajenos que usted quisiera de pronto apropiarse o hacer algo similar?

JC: Sí uno tiene escritores y obras de ellos que lo han marcado. A mí me encantaría escribir como Piedad Bonnet por ejemplo. Mi poesía como de niña me enseñó mamá y me leía de Alfonsina Storni la primera vez que hice un recital, Gabriela Mistral que era de esas épocas, no digamos cuánto pero sí era de esas épocas alejaditas. Entonces mamá me leía mucho del a poesía española, de Gabriela Mistral o de Alfonsina Storni, de Juan Ibarboru, de Sor Juana de la Cruz, y entonces claro, mi poesía adquirió la voz de ellas porque tú dices, “uno quisiera como parecerse como decir qué rico escriben yo quiero hacer eso” y en mi primer recital se paró una poeta colombiana maravillosa, una gran mujer, una gran poeta que tiene mucho reconocimiento en este país. Se paró y me dice: “tú me recordaste la poesía de Alfonsina Storni” y yo: “ay Dios mío sí soy poeta”. Cuando entré a estudiar en los talleres, más de quince talleres en Cali, me comuniqué con ellos casi con todos y aprendí y empecé a aprender me di cuenta de que la poesía de Alfonsina es muy bella pero no era la tendencia actual y entonces me había tocado reaprender y empezar a buscar mi propia voz y ya estoy como en ese paso, en ese camino de buscar mi propia voz. Pero sí, me marca Mayra del Mar, me marca el erotismo de Mayra del Mar eso sí quisiera poder escribir como escribe ella su erotismo que sin ser descarnados no es tan sutil como el mío está intermedio, es muy halagador y bello, la crudeza de Piedad Bonnet me encanta, la tristeza casi que el desamparo con que ella a veces escribe. Maria Mercedes Carranza creo que estas tres mujeres yo digo: “wow quito mi gorrita”.

LP: Ahora queremos escuchar ahora algo acerca de la situación tuya en la actualidad del Parque, lo que ha complicado un poco las cosas entonces queremos es escuchar ese proceso de cómo va lo del parque en la actualidad la problemática de lo que se ha presentado en el Festival de Poesía que se va a realizar en nuestra ciudad entonces la idea es como escucharte sobre ese proceso y lo que está pasando.

JC: A mí me parece que es como tan de sentido común que no le he dado la trascendencia que de pronto para algunos que me escuchan me dicen: “pero es que eso es imposible que pase” pero como a mí me parece que es como tan de sentido común entonces yo simplemente pienso que es que hay gente cerrada, que hay gente que no logra ver un poquito más allá pero es por mi forma de ser de pronto hasta trato de entender estas personas. El año pasado, hemos estado llevando un proceso de 33 meses de una propuesta de recuperación de un espacio público que estaba totalmente abandonado, abandonado por las diferentes alcaldías. Un alcalde lo hizo hace veinte años para la poesía allá hay cinco grandes poetas nuestros colombianos, después no pasó nada, algunos intentos de algunos poetas, una vez al año se reunían allí pero terminaba todo, pero claro para hacer un evento permanente en un espacio público se necesita presupuesto y seguramente ellos no lograron, como no lo he logrado yo que alguien se compadeciera y dijera: “mire, sí claro acá hay un presupuesto abramos ese espacio de poesía” Entonces la ciudad se metió en una inercia en estos veinte años en todo lo que nos ha pasado, en toda la catástrofe en que se nos volvió la ciudad y entonces hace tres años le digo a un grupo de compañeros poetas ¿por qué no nos paramos ahí? Nosotros cogemos y nos paramos en calles y puentes a leer poesía, ¿por qué no nos paramos en el parque a leer que es el sitio de la poesía? Y ellos aceptan, en la primera reunión fueron cien personas, inauguramos el parque, lo mandamos a lavar, le pedimos ayuda a un bombero amigo, el capitán de bomberos y nos lavó el parque y creo que ese fue como el despertar el periódico, varios periódicos nos hicieron cubrimiento y yo sentí que no estábamos “miando fuera del tiesto”, que habían cien personas que copiaban ese sentir como dicen ustedes los jóvenes el “copiar” el “estar en la misma sintonía”. Pero lo que más me impresionó fue que al segundo mes fue llegando gente, y al tercer mes era más gente y luego tuvimos la fortuna de traer por ejemplo, poetas inmensos como Omar Ortiz que es conocido internacionalmente y no hay un peso, bueno yo gasto mucho en gestión, digamos en transporte… teléfonos, celulares, mi tiempo porque yo cierro mi peluquería para ir a hacer labor, contactar pero esta gente tan importante estos poetas se unen con tanto corazón, llega el maestro Umberto Jarrin, Marga Lopez, Agueda Pizarro, la maestra Gabriela Castellanos, Carmiña Navia y se paran ahí, Rafael Escobar, una cantidad de gente bella los jóvenes empiezan a llegar creamos una escuela de poesía para esos jóvenes para que tengan educación escritural, porque no existen escuelas de poesía, es que no hay forma de cómo se enseña la poesía es simplemente guiarles un poco, algunos que ya tienen demasiada experiencia, que hemos tomado demasiados talleres y toda esa guía se le da a estos jóvenes de manera gratuita, se imprime esta revista, o sea se hace una cantidad de cosas hasta se lanza un programa de televisión lo que hemos hecho hace cuatro meses. Entonces uno no entiende, me parece a penas de sentido común que cuando un alcalde o una secretaria de cultura ve a un ciudadano empoderado, una ciudadana empoderada, proponiendo cosas, gestionándolas haciéndolas de su propio bolsillo, pienso que lo mínimo es darle apoyo, entonces yo presento los proyectos y dos veces me los devuelven entonces uno siente “carámbas, yo no tengo que probar que estoy haciendo algo, pues es que los periódicos lo relatan, los periódicos de aquí, los periódicos nacionales nos sacan páginas, tirados, dos horas haciendo un taller de poesía y tirados en las gradas del parque que nadie nos daba hospedaje, entonces uno espera el respaldo.

LP: En cuanto a ese apoyo que dices que ha sido negado, ¿Ha sido así siempre desde que empezó el movimiento?

JC: Claro, al principio tuvimos hasta dos lanzamientos por parte de la policía nunca nos hemos explicado de dónde salió la orden. Nunca. Pero nosotros llevábamos dos meses en el parque y al tercer mes hubo un policía que nos dijo: “tienen que irse de aquí porque ustedes no tienen sanitarios portátiles, Sayco y Acinpro, espacio público, bomberos. Eran como veinte cosas que uno tiene que llenar para estar sentado en las gradas leyendo poesía. Entonces sí, hay una norma que hay que respetar pero también los gobernantes deberían tener unas flexibilidades quienes son los responsables porque a quién se le ocurre pedirle a veinte poetas que tienen que tener: un sanitario portátil para estar en unas gradas que no les estorba a nadie, que no estorban el camino a nadie, que tú conoces, el sitio no estorba a nadie…

LP: Y ¿Para qué los sanitarios?

JC: Porque ahí se hacían reuniones masivas. La poesía no ha sido nunca masiva. Tuvimos trescientas personas a por fortuna y para el buen recuerdo, para la posteridad quedará ese pequeño teatrino del Parque de los Poetas con trescientas personas en la ocasión en que vino Dian Pizarro al Parque. También la ocasión en que vino Diomar Cuesta o que vino Marga López, o cuando el parque se ha llenado con una cantidad de gente, pero somos personas cultas, pacíficas, lectoras, poetas. Entonces uno no espera que le pongan problemas a uno, sobretodo porque estamos regalando nuestro trabajo. Empezando que yo sí quiero y que quede por escrito: Una ciudad que no apoya, un gobierno que no apoya a un ciudadano empoderado está matando sus mejores tesoros. Porque lo que más quiere un gobernante es tener ciudadanos proactivos, ciudadanos que no esperen a que se les dé ordenes, sino que traten de aportar su propia semilla su propio trabajo a una ciudad.

LP: Que no es el caso de Cali exactamente, es decir que no desean que haya ese tipo de ciudadanos….

JC: No, no…les molestamos. Nos tiran y entonces yo pongo el grito en el cielo… por fortuna tenía amistades dentro de la Secretaría y llamé y bueno hice bulla y llamamos a los periódicos de circulación nacional compramos dos metros de tela blanca y nos preparamos para el segundo mes, tercer mes. Llegamos con pañuelos blancos todos. Y unos con consignas que decían: “Mi única arma es un poema y mi única consigna es una Cali poesía”. Y con eso nos paramos y le dijimos a la gente de El Tiempo que nos acompañaron: “tómenos esta foto porque nos van a sacar otra vez, estamos listos” Y cuando llegó la policía a sacarnos les dijimos: “Ustedes nos sacan y nosotros vamos a hacer ya la denuncia pública” y volví a llamar a la persona a decirle: “Mira, volvió a suceder ayúdanos” y ella por fortuna nos comunicó con Carlos José Holguín que era el Secretario de Gobierno, él no me conocía y me lo pasaron y le conté y le dije: “Mire estamos tratando de hacer poesía en un lugar que fue hecho para hacer poesía” y me dice: “No se preocupe señora, no puede ser que la saquen, ya mismo mando un oficio y en diez minutos está un documento para que la dejen tranquila” y a los diez minutos llegó un documento que decía que el Secretario de Gobierno nos autorizaba estar ahí.

LP: ¿Y eso cómo se dio? ¿Llegó la Policía y…?

JC: Sí claro, el policía leyó el documento que autorizaba a Jenny Cabrera a quedarse con sus poetas en ese espacio. Y él tuvo que respetar eso, claro.

LP: ¿Por qué razón empezarían a enviar policías…?

JC: Nunca, nunca logramos descubrir eso, o a quién le interesaba quitarnos. Del parque se han dicho muchas cosas. Del parque se dice que había droga, que en el parque había citas de mafiosos, de gente maluca, pues…

 

 

 

 

 

 

 

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