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El ángel de la historia

Una exposición que brinda voz a los marginados, a lo invisible

El pasado veintiuno de agosto finalizaron en Proartes dos exposiciones del fotógrafo y docente Federico Orozco, un hombre cuyas fotos se encuentran llenas de conciencia social, visibilización hacia los más olvidados de la comunidad, calidad estética y un hondo planteamiento filosófico.

 

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Estación Ferrocarril Andalucía, Valle del Cauca.

Foto: Federico Orozco.

 

 

Por: Daniel Zapata Villa

Estudiante de Licenciatura en Literatura

“La fotografía es un encuentro, uno lo que trata es de dejar huellas de esos encuentros. El ángel de la historia nace con esa plaza de toros donde se ven esos pórticos de concreto que forman el círculo de la plaza de toros. Cuando yo vi eso, vi la geometría, vi la estética, vi el orden, vi una conceptualización antigua, la temática que estaba allí. Entonces, la ruina deja de ser la ruina para convertirse en el recuerdo de algo que el hombre ha estado haciendo, es decir, las ruinas no tienen por qué ser griegas, tampoco romanas, egipcias, tenemos ruinas de los intentos de los hombres, tenemos unas ruinas que en este caso tienen un tema de estética, una belleza, una intención”.

Estas palabras fueron comentadas por Federico Orozco, al preguntarle acerca de su exposición, las ruinas que menciona hacen referencia a la plaza de toros abandonada, ubicada en el municipio de Sevilla, Valle. Continuando con la entrevista concedida al C.V.I comentó:

“No podemos pensar que El ángel de la historia son elefantes blancos, o desgreño, o corrupción, no, hay mucho más que eso, posiblemente tenga parte de eso. Bueno, si nosotros miramos las ruinas, cuántas preguntas hay ahí, ¿Qué paso? ¿Por qué no funciona? ¿Por qué no llegó a su final? ¿Por qué esa plaza de toros, esa gradería, esos colegios, esa secretaria de transito no llegan hasta allá? ¿Cuál es la idea de que alguien intenta lograrlo pero no logra hacerlo? ¿Qué ocurrió? Entonces, lo que hay en el texto es una gran dualidad, la dualidad de la historia”.

Tras estas palabras resulta casi imposible no recordar al filósofo Walter Benjamín, el cual se encuentra muy presente en toda la exposición, partiendo desde su nombre “El ángel de la historia”.

“En El ángel de la historia lo que hay es un lugar que no queremos ver, entonces ahí hay un tema inconsciente fuerte. Yo me encuentro con eso, estos que hay aquí son apenas veintitrés, pero en Colombia existen cientos de lugares así, pero no los miramos”.

Más tarde al preguntarle acerca de la tendencia a retratar personas vulnerables en la primera exposición, Federico Orozco respondió:

“Yo he sentido siempre que la cámara como espejo, lo que hace es hacer visible las cosas, yo la uso como una opción de hacer visibles a los que no pueden ser visibles y ellos, si usted mira las fotos, ellos saben y confían en mí, sienten que mi espíritu no es un espíritu que se está ganando dinero de ellos, apropiándose de ellos, ellos sienten que el espíritu del fotógrafo, de ese que tienen al frente, es un espíritu de alguien en el cual confían y saben que se van a ver a través de mí, es decir, ellos miran a través mío, es como si ellos se fotografiaran a sí mismos. Lograr eso es muy complejo, es muy difícil, porque yo tengo que romper muchas mascaras para llegar allá”.

También resulta curioso que en la fotografía de Orozco encontremos a otros fotógrafos documentados, acerca de este punto argumentó.

“Eso nace más o menos en el dos mil cinco, en el dos mil cuatro, los fotógrafos de antes que eran de rollo y de película, ellos tenían a alguien que les desarrollaba las fotos, se las copiaba, alguien resolvía el problema de copiar esas fotos, con la llegada de las herramientas digitales o de las artes visuales de la fotografía y el Photoshop ¿Qué va a ocurrir? Que muchos fotógrafos no acceden a esa tecnología, entonces esa mirada es la mirada de unos fotógrafos que eran los de antes, que usaban las pinturas de la casa, de la pared para poder poner a sus modelos, pero allí mismo había un jardín infantil, es decir donde había un paisaje se paraban los niños para la foto. Entonces el tema es que esos fotógrafos se quedan, así como la gente de edad, por su condición ya no accede a la tecnología, la gente que no tiene recursos ya deja de acceder a la tecnología, es decir, la tecnología te desplaza, la tecnología te segrega”.

En la obra de Federico Orozco podemos encontrar un llamado de atención en pro de una comunidad que no queremos reconocer, se encuentran en nuestra región, entre avenidas y cemento, son hombres y mujeres víctimas de la injusticia, de un estado y una sociedad que no piensa en ellos, los convierte en seres invisibles, este es el tema de “El ángel de la historia” una obra que visibiliza lo que a diario no vemos.

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