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SOMOS LOS SUEÑOS QUE NO HAN SIDO DERROTADOS

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 SOMOS LOS SUEÑOS QUE NO HAN SIDO DERROTADOS


Por: Mariposa Taciturna y Malicia Enjundia

Ests. Lic. En Historia y Literatura

 

Que se eleven los sueños de los pueblos del sur. Que se eleven los sueños de los pueblos del norte. Que se eleven los sueños de los pueblos de oriente. Que se eleven los sueños de los pueblos de occidente. Indígenas, prietos, zambos y mulatos; urbanizados y campesinos; hombres y mujeres; niños y niñas, asistieron al Congreso Nacional por la Paz realizado el pasado abril en Bogotá Colombia. En él, todos compartieron sus experiencias de vida determinadas por la situación violenta que azota las comunidades colombianas, compartieron también sus sueños y sus expectativas en aras de construir un país equitativo e inclusivo, en el que  el pensamiento del indígena y el afro, del campesino y el citadino, convivan pacíficamente. Gracias a los fuertes y bondadosos vientos, hasta gentes de otros hemisferios confluyeron ahí.

 

La enorme ciudad gris, ese recinto de aguaceros inagotables y flores amarillas en cada recodo, se vistió de pueblo una vez más; las lluvias de abril en la fría capital, ardieron ante el cálido festejo de las gentes que se movilizan y se saben dignas y empoderadas. Una vez más el congreso de los pueblos hizo un llamado a las comunidades a mandatar, a construir país desde abajo, a realizar leyes de autogobierno que buscan resistir y transformar desde los territorios; esta vez bajo el manto de la paz  que los pueblos exigen,  y no la paz de papel  que se siente tan lejana. Días antes del Congreso,  la misma ciudad de la sabana de Bochica recibió entre sus calles más de un millón de personas que marcharon como un río caudaloso hasta el corazón del país, todos unidos en busca de la paz. Mes de agitación festiva, de digna rabia y corazones rojos, conjunciones que hicieron de Bogotá una ciudad despierta, consiente y caminante.

 

Colombia es diversa y así mismo lo son sus pobladores. Frías las montañas caucanas; calientes las planicies vallunas, aireadas las playas pacíficas, concisos los paisajes  llaneros. En las cocinas comunitarias instaladas al lado de los campamentos en la Universidad Nacional, olía a masitas de harina moldeadas por los Nasa, a frijoles rojos revueltos por los estudiantes, a viche preparado por las matronas del Pacífico; se escuchaban acordeones llaneros; tambores afro; zampoñas  andinas.  Múltiples expresiones artísticas, gastronómicas y políticas permitieron que colectivos y fundaciones, estudiantes y movimientos comunitarios, compartieran y pusieran sobre las mesas de diálogo sus opiniones y experiencias frente a temas como territorio, justicia y paz, las cuales deben ser tenidas en cuenta al momento de legislar. Como bien lo sugiere una arenga coreada por los asistentes el día del acto de inauguración, este compartir configura el mandato del pueblo: “mandato popular, mandato popular, congreso de los pueblos forjando la unidad”.

 

El olvido es compañero de la impunidad. La memoria  busca la justicia; visibiliza, cuenta, afirma, alza la voz. En dicho encuentro los pueblos exigen ser escuchados; piden participación en el proceso, proponen un modelo de país del tamaño de sus sueños. En Colombia la paz se hace imperativa y sin embargo se desconoce, un país con tantos años de guerra solo ha construido imaginarios de paz, lejanos y utópicos, que no obstante resultan necesarios para alimentar la búsqueda. El gobierno y la guerrilla de las FARC- EP, deciden dialogar, a su vez los pueblos golpeados por injusticias y ávidos de memorias sabias evidencian que la paz no es el simple acallar de los fusiles, pues creen en la paz  como la construcción de sociedades justas, igualitarias, dignas y felices.

 

Sobre los muros de la plaza del Che, con un sol encapuchado y furibundo, metáfora de la luz avanzando entre las sombras para desplegarse luego en un gran estallido, se izaron  pendones en defensa de la memoria y de la justicia. “Estos son los rostros y los nombres de nuestros muertos” “Estas son sus historias”.  Es el caso de las madres de Gargantillas habitantes del municipio de Tacueyó Cauca; en compañía del Colectivo Minga de pensamiento asistieron al evento para compartir la historia de sus hijos, asesinados en el 2011 como falsos positivos. Desde entonces, el pensamiento de su pueblo Nasa, en el que el respeto por la tierra y la existencia del otro son fundamentales para el buen vivir,  reclama justicia.

 

La vida digna fue la bandera desplegada en múltiples mesas de trabajo;  convocó a la nación desde el Amazonas hasta la Guajira; política, economía, justicia y derechos de los pueblos para alcanzar esa dignidad perdida, así como tierras, territorios, soberanía, cultura, identidad y la integración solidaria de los pueblos fueron  los ejes de discusión y análisis, todos en construcción de mandatos, gente organizada creando legislación propia, construyendo territorio.

 

La Paz: ¿Una utopía?: Los pueblos se juntan y lo mandatos se construyen ¿pero cómo se ejercen dichos planteamientos construidos en colectivo? El congreso de los pueblos nace en 2010 con la finalidad de construir país, legislación, democracia y acción política desde las comunidades, pero desde su surgimiento se han creado mandatos invisibles y casi imposibles de realizar. Cada día los problemas se agudizan, la represión se acrecienta y la autonomía de los territorios es más limitada, los pueblos aunque organizados y valerosos sufren la guerra a diario:  territorios infestados de transnacionales, trabajadores explotados por la necesidad de sobrevivir, comunidades  despojadas de sus tierras y familias, ciudades miseria entre asfalto gris, humo y desolación, calles de gentes tristes es el panorama que a diario se dibuja; al parecer los mandatos construidos en congresos pasados deben hacerse valer por sí mismos con la defensa obligada de cada territorio, la lucha de los pueblos es entonces en medio de leyes de privatización y desamparo, de la guerra diaria que entre paramilitares, guerrillas y ejercito se concentra. El gobierno piensa en una paz que no incluye una transformación del sistema político y económico. Las paredes responden con sus grafittis certeros, -Con hambre no hay paz, sin  salud, trabajo o educación no hay paz, sin territorio, agua, bosques o vida digna no puede haber paz verdadera-

Los diálogos en la Habana  no apuntan a la construcción de un nuevo país, de hecho tal proceso es comprendido como una estrategia gubernamental que busca territorios libres de enfrentamientos para dar paso tranquilo, libre y seguro a las multinacionales apuradas. Los pueblos concluyen:  no  basta dar  término al conflicto armado,  la construcción de una paz verdadera requiere de una transformación estructural del país que se habita, para lograr así un futuro que los hijos puedan celebrar. Que se libere la imaginación para construir las sociedades y como vientos huracanados las comunidades se despliegan alzando vuelo hacia ese nuevo territorio que en colectividad se sueñan.

 

 

Un público satisfecho por las claras y

AUSTIN TV:
Descarados enmascarados

 

“Sin palabras exigimos la verdadera libertad.

Realmente, la boca no abarca lo que el corazón siente”.

-Proverbio Filipino

 

Por: Alirio Delirio

 

Esa noche, en la mitad de la pista donde muchos bailamos, se alinearon los cinco enmascarados “cuyo rostro no importa”. Más de cuatro años esperamos desde el anuncio de tenerlos por vez primera en Cali, ciudad caliente que amenaza con lluvia a su gente. Austin TV, tanto fue y no se cumplió. Más de cuatro años y esta vez el cielo se dispuso a escuchar melodías extranjeras, sin refutar con argumentos de llovizna. Esa noche no llovió como es costumbre en esta fecha. Aquél concierto no sonó como uno más. Ese no fue otro recital de los que se hacen en Cali. Fue el mejor que podíamos dar.

 

La última noche del mundo

El miércoles 8 de mayo en un lugar llamado Alterno Bar, vimos el renacer de la escena independiente. Tres bandas locales -una de ellas ya reconocida en la escena underground, Null- se encargó de abrir la voluntad de los oídos asistentes; Los Hotpants, una banda de shoegaze post-rock con poco menos de dos años, y Desnudos en Coma, ya radicada en Bogotá y de gran futuro, calentaron la noche y dispusieron la tarima para darle paso a los invitados de honor, por quienes asistimos sin importar el día siguiente y sus deberes.

 

Como pólvora sonó su primera canción, “El Secreto (de las Luciérnagas)”, fue cerrar los ojos mientras con los brazos abiertos bien se puede imaginar tener alas, volar o pasear en bicicleta. No desesperen, observen… Siguió una canción tras otra sin dar tiempo para asimilar la magnitud de música que escuchábamos. Al poco tiempo nos enteramos, ya iban por una de las mejores, “Rucci”.

 

Un viaje

Al bajar las distorsiones de las guitarras, más no las palpitaciones del corazón, logramos percibir un Austin TV más maduro, enamorado de su qué hacer. Armonías melancólicas trajeron por un momento la calma a quienes, desde abajo -con o sin pareja-, bailábamos tal vez una suerte de vals post-rock. A pesar de la calma no hubo pasividad, pues el voltaje no descendió; levantando la cabeza entre quienes necesitan comparaciones musicales para saber a qué nivel ubicar la banda, quedamos complacidos al escuchar “Around the World” de Daft Punk, que por cierto salió perfecta.

 

Después de alargar lo suficiente la noche, llegó el turno de “Shiva” y aunque todos esperábamos que fueran ellos quienes se lucieran con la interpretación de su himno, la realidad fue otra. Una cosa es subirse a la tarima y tocar para un público, y otra muy distinta es dejar al público subirse a la tarima y que ellos toquen la canción por el artista. Error mío sería no citar en este momento su lema insignia “Tu cara no importa, importas tú”, y eso fue lo que demostraron cuando permitieron a tres asistentes manejar los instrumentos a su antojo, mientras Austin TV disfrutaba bailando, siendo un público más, otro encantado espectador.

 

Asrael o Cali

Es difícil imaginar que después de pasar por festivales como Coachella o Rock Al Parque, una banda mexicana y de renombre internacional -casi universal- termine tocando en la desolación de una ciudad enfatizada en percusión más que armonías. Y digo universal en este caso, pues el lenguaje de su música no es otro que la misma; las letras no son más que adiciones para complementar el sonido. Seguro este fue uno de los mejores conciertos que Cali ha vivido y pensado tener, por y para la escena independiente.


Y así fue la noche. Mágica. Con la luna sonriendo entre dientes. El baile de la música instrumental encaró lo que se creía en un comienzo perdido. La cantidad de asistentes no era acorde con la energía que cada uno de sus cuerpos expiraba entre sudor, y pese a sentirnos rendidos por no saciar al tope un sitio como Alterno, se llenó más que de público, de buena música, algo que ha hecho falta por acá en esta ciudad, algo abandonada desde hace tiempo.


“Hombre Pánico” fue la última canción, y la única en la cual usaron los micrófonos para cantar y acabar el show, de forma emotiva y al unísono “Un Dos Tres Cuatro. Un Dos Tres. Un Dos Tres Cuatro Cinco. Un Dos”, se entonó el coro que, a pesar de estrepitoso e inmemorable, todos
supieron enumerar al corte y con el tiempo que debe ser.

 

Con lo sucedido el miércoles 8 de mayo quedó demostrado el compromiso del público alternativo asistente -aunque poco para lo que prometía-, con una excelente acogida a shows internacionales y de calidad. Cali como público, dejó la mejor impresión esta vez. Seguro así seguirá siendo, pues la importación de nuevos sonidos al territorio estaba casi sujeta a la acogida de aquél concierto. Por cierto, hay que prepararse para lo que viene más adelante, pues las bandas locales prometen una nueva y excelente representación de la ciudad.

apropiadas ponencias es el resultado de cuatro jornadas de argumentación y debate. Un importante ejercicio que posibilitó poner a la luz los cuatro siglos de las Novelas Ejemplares, lecturas actualizadas y la mezcla de disciplinas; cruces interesantes para ampliar públicos y la comprensión de un autor con merecido reconocimiento, quien con su obra marcó el 23 de abril como el Día de la Lengua, el día de Cervantes; pero que enfrenta dificultades de comprensión por su lenguaje. Combatir esto es el oficio de estos encuentros.Un universo dialógico

 

Congreso Internacional Cervantes

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