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Biblioteca del Centenario.

105 años de tropiezos y lecciones.

“La creación de una Biblioteca, en una población como la nuestra, de espíritu tan animado con un juventud ávida de saber y de ciencia, es una necesidad que se palpa. En todo país civilizado hay Bibliotecas. (…) Dótese a Cali de una Biblioteca y se hará un inmenso bien.” - Revista El Instituto; (3 de abril de 1892).

 

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Biblioteca del Centenario. Foto: Archivo Biblioteca.

 

 


 

Por: Luisa María Rodríguez

Estudiante de Psicología.

 

Los museos y las bibliotecas púbicas han librado grandes batallas para seguir teniendo un lugar en la vida de los caleños, para que su crecimiento como instituciones juegue un papel importante en el crecimiento de nuevas generaciones interesadas en la historia, en la lectura y la creación artística. Esa es la historia de la Biblioteca del Centenario que hace unos días ha celebrado su cumpleaños número 105, una cifra impresionante y que toma más fuerza al recordar la travesía que ha vivido la Biblioteca para poder establecerse como un sitio cultural de visita obligada en la ciudad.

105 años desde la fundación de la primera biblioteca pública de la ciudad, creada por medio de la Escritura Pública No. 410 del 20 de Julio de 1910 de la Notaría Primera, como un regalo a la comunidad caleña para celebrar el primer centenario de la independencia y nace desde la iniciativa de un grupo de intelectuales de finales del siglo XIX, egresados del Colegio de Santa Librada y que serían conocidos como miembros del Instituto Literario. Sin embargo, fue necesario esperar más de una década para que el deseo de una biblioteca pública pudiese realizarse.

Así, los señores Oswaldo Scarpetta (1852 – 1922), Evaristo García (1845 – 1921), Juan de Dios Borrero (1847 – 1910), Mario de Caicedo (1872 – 1950) y el General Lucio Velazco (1844 – 1925), todos integrantes de la denominada Junta departamental del Centenario, que estaba encargada de los preparativos para la celebración del primer Centenario de la Independencia, se encontraron con la tarea de fundar la primera biblioteca pública de Cali. De esa forma, la Biblioteca fue entregada al pueblo pero la historia no ha sido sencilla y desde el inicio, la Biblioteca tuvo que enfrentar obstáculos.

El peregrinaje de la biblioteca ha sido largo y accidentado, es lo primero que menciona Carolina Sánchez, una de las promotoras especializadas de la biblioteca, para luego contarnos que la Biblioteca pasó de estar en la casa municipal a un sitio transitorio, de ahí a donde se encuentra Pro artes y luego, fue relegada a los sótanos del CAM, donde los libros permanecieron en cajas y muchos sucumbieron a la humedad y a la depredación de los animales, para poder llegar a donde están ahora. Otro impase por el que pasó, se remonta a su fundación y habla de que la primera donación con la que se abrió la Biblioteca es la del Instituto Literario, debido a que los libros que se habían solicitado a una casa europea, no alcanzaron a llegar el día de la inauguración, así que se abre con la donación del instituto.

Carolina nos menciona entonces a una de las figuras de mayor relevancia a lo largo de la historia de la Biblioteca, el padre Alfonso Zawadzky, quien ejerció el cargo de director de la Biblioteca desde el años de 1934 y estuvo al frente de la misma durante casi treinta años, hasta el momento de su muerte. Él le dedicó su vida a la Biblioteca del Centenario, cuenta Carolina, incluso tras su muerte, toda su biblioteca personal fue donada a la Biblioteca. Debemos reconocer el papel que él tuvo, durante toda su gestión la biblioteca fue vanguardia del ambiente cultural caleño y nacional. Gracias a él, la Biblioteca es lo que es hoy en día.

Y es que lo que hizo el padre Alfonso Zawadzky por la Biblioteca del Centenario no fue poco, los registros demuestran que era muy riguroso con las cuentas y los archivos, promovía la lectura tanto a hombres como mujeres y creó un sistema de intercambio de libros y revistas a nivel internacional a partir de la publicación de la revista Biblioteca y Libros, cuya primera edición fue impresa en Agosto del año 1939. Su papel como director de la biblioteca; así como el de algunos de sus predecesores y sucesores; contribuyó a abrirle un lugar en el panorama cultural de la ciudad y que se reconociese la importancia de la Biblioteca en la creación de espacios de difusión científica y artística.

Traslados, pérdidas, inundaciones, abandono y falta de promoción son algunos de los obstáculos que la Biblioteca ha enfrentado desde su fundación, por allá en el 1910, y aun así, ha logrado prevalecer mientras su lugar en la historia caleña se solidifica, mientras adorna el paisaje local con su mural en honor a Gabriel García Márquez y La Cafebrería recibe a sus visitantes con las palabras: Lo más cercano a la felicidad es una taza de café y un buen libro. La Biblioteca del Centenario se ha convertido con esfuerzo en uno de los patrimonios de la ciudad, su principal misión ya no es enfrentarse a las adversidades para mantenerse, sino en crear espacios para que los caleños comiencen a enriquecer su sentido histórico, de ciudad y cultura. Nos quedamos entonces las palabras que una estudiante de filosofía pronuncia mientras se acomoda con un libro sobre las piernas; la Biblioteca ha visto crecer a Cali, ha crecido con ella, y aunque la han despreciado y olvidado, sigue aquí de pie para quien quiera acudir a ella.


 

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