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Musica 1



 

AUSTIN TV:
Descarados enmascarados

 

“Sin palabras exigimos la verdadera libertad.

Realmente, la boca no abarca lo que el corazón siente”.

-Proverbio Filipino

 

Por: Alirio Delirio

 

Esa noche, en la mitad de la pista donde muchos bailamos, se alinearon los cinco enmascarados “cuyo rostro no importa”. Más de cuatro años esperamos desde el anuncio de tenerlos por vez primera en Cali, ciudad caliente que amenaza con lluvia a su gente. Austin TV, tanto fue y no se cumplió. Más de cuatro años y esta vez el cielo se dispuso a escuchar melodías extranjeras, sin refutar con argumentos de llovizna. Esa noche no llovió como es costumbre en esta fecha. Aquél concierto no sonó como uno más. Ese no fue otro recital de los que se hacen en Cali. Fue el mejor que podíamos dar.

 

La última noche del mundo

El miércoles 8 de mayo en un lugar llamado Alterno Bar, vimos el renacer de la escena independiente. Tres bandas locales -una de ellas ya reconocida en la escena underground, Null- se encargó de abrir la voluntad de los oídos asistentes; Los Hotpants, una banda de shoegaze post-rock con poco menos de dos años, y Desnudos en Coma, ya radicada en Bogotá y de gran futuro, calentaron la noche y dispusieron la tarima para darle paso a los invitados de honor, por quienes asistimos sin importar el día siguiente y sus deberes.

 

Como pólvora sonó su primera canción, “El Secreto (de las Luciérnagas)”, fue cerrar los ojos mientras con los brazos abiertos bien se puede imaginar tener alas, volar o pasear en bicicleta. No desesperen, observen… Siguió una canción tras otra sin dar tiempo para asimilar la magnitud de música que escuchábamos. Al poco tiempo nos enteramos, ya iban por una de las mejores, “Rucci”.

 

Un viaje

Al bajar las distorsiones de las guitarras, más no las palpitaciones del corazón, logramos percibir un Austin TV más maduro, enamorado de su qué hacer. Armonías melancólicas trajeron por un momento la calma a quienes, desde abajo -con o sin pareja-, bailábamos tal vez una suerte de vals post-rock. A pesar de la calma no hubo pasividad, pues el voltaje no descendió; levantando la cabeza entre quienes necesitan comparaciones musicales para saber a qué nivel ubicar la banda, quedamos complacidos al escuchar “Around the World” de Daft Punk, que por cierto salió perfecta.

 

Después de alargar lo suficiente la noche, llegó el turno de “Shiva” y aunque todos esperábamos que fueran ellos quienes se lucieran con la interpretación de su himno, la realidad fue otra. Una cosa es subirse a la tarima y tocar para un público, y otra muy distinta es dejar al público subirse a la tarima y que ellos toquen la canción por el artista. Error mío sería no citar en este momento su lema insignia “Tu cara no importa, importas tú”, y eso fue lo que demostraron cuando permitieron a tres asistentes manejar los instrumentos a su antojo, mientras Austin TV disfrutaba bailando, siendo un público más, otro encantado espectador.

 

Asrael o Cali

Es difícil imaginar que después de pasar por festivales como Coachella o Rock Al Parque, una banda mexicana y de renombre internacional -casi universal- termine tocando en la desolación de una ciudad enfatizada en percusión más que armonías. Y digo universal en este caso, pues el lenguaje de su música no es otro que la misma; las letras no son más que adiciones para complementar el sonido. Seguro este fue uno de los mejores conciertos que Cali ha vivido y pensado tener, por y para la escena independiente.


Y así fue la noche. Mágica. Con la luna sonriendo entre dientes. El baile de la música instrumental encaró lo que se creía en un comienzo perdido. La cantidad de asistentes no era acorde con la energía que cada uno de sus cuerpos expiraba entre sudor, y pese a sentirnos rendidos por no saciar al tope un sitio como Alterno, se llenó más que de público, de buena música, algo que ha hecho falta por acá en esta ciudad, algo abandonada desde hace tiempo.


“Hombre Pánico” fue la última canción, y la única en la cual usaron los micrófonos para cantar y acabar el show, de forma emotiva y al unísono “Un Dos Tres Cuatro. Un Dos Tres. Un Dos Tres Cuatro Cinco. Un Dos”, se entonó el coro que, a pesar de estrepitoso e inmemorable, todos
supieron enumerar al corte y con el tiempo que debe ser.

 

Con lo sucedido el miércoles 8 de mayo quedó demostrado el compromiso del público alternativo asistente -aunque poco para lo que prometía-, con una excelente acogida a shows internacionales y de calidad. Cali como público, dejó la mejor impresión esta vez. Seguro así seguirá siendo, pues la importación de nuevos sonidos al territorio estaba casi sujeta a la acogida de aquél concierto. Por cierto, hay que prepararse para lo que viene más adelante, pues las bandas locales prometen una nueva y excelente representación de la ciudad.

 

 

Un público satisfecho por las claras y

AUSTIN TV:
Descarados enmascarados

 

“Sin palabras exigimos la verdadera libertad.

Realmente, la boca no abarca lo que el corazón siente”.

-Proverbio Filipino

 

Por: Alirio Delirio

 

Esa noche, en la mitad de la pista donde muchos bailamos, se alinearon los cinco enmascarados “cuyo rostro no importa”. Más de cuatro años esperamos desde el anuncio de tenerlos por vez primera en Cali, ciudad caliente que amenaza con lluvia a su gente. Austin TV, tanto fue y no se cumplió. Más de cuatro años y esta vez el cielo se dispuso a escuchar melodías extranjeras, sin refutar con argumentos de llovizna. Esa noche no llovió como es costumbre en esta fecha. Aquél concierto no sonó como uno más. Ese no fue otro recital de los que se hacen en Cali. Fue el mejor que podíamos dar.

 

La última noche del mundo

El miércoles 8 de mayo en un lugar llamado Alterno Bar, vimos el renacer de la escena independiente. Tres bandas locales -una de ellas ya reconocida en la escena underground, Null- se encargó de abrir la voluntad de los oídos asistentes; Los Hotpants, una banda de shoegaze post-rock con poco menos de dos años, y Desnudos en Coma, ya radicada en Bogotá y de gran futuro, calentaron la noche y dispusieron la tarima para darle paso a los invitados de honor, por quienes asistimos sin importar el día siguiente y sus deberes.

 

Como pólvora sonó su primera canción, “El Secreto (de las Luciérnagas)”, fue cerrar los ojos mientras con los brazos abiertos bien se puede imaginar tener alas, volar o pasear en bicicleta. No desesperen, observen… Siguió una canción tras otra sin dar tiempo para asimilar la magnitud de música que escuchábamos. Al poco tiempo nos enteramos, ya iban por una de las mejores, “Rucci”.

 

Un viaje

Al bajar las distorsiones de las guitarras, más no las palpitaciones del corazón, logramos percibir un Austin TV más maduro, enamorado de su qué hacer. Armonías melancólicas trajeron por un momento la calma a quienes, desde abajo -con o sin pareja-, bailábamos tal vez una suerte de vals post-rock. A pesar de la calma no hubo pasividad, pues el voltaje no descendió; levantando la cabeza entre quienes necesitan comparaciones musicales para saber a qué nivel ubicar la banda, quedamos complacidos al escuchar “Around the World” de Daft Punk, que por cierto salió perfecta.

 

Después de alargar lo suficiente la noche, llegó el turno de “Shiva” y aunque todos esperábamos que fueran ellos quienes se lucieran con la interpretación de su himno, la realidad fue otra. Una cosa es subirse a la tarima y tocar para un público, y otra muy distinta es dejar al público subirse a la tarima y que ellos toquen la canción por el artista. Error mío sería no citar en este momento su lema insignia “Tu cara no importa, importas tú”, y eso fue lo que demostraron cuando permitieron a tres asistentes manejar los instrumentos a su antojo, mientras Austin TV disfrutaba bailando, siendo un público más, otro encantado espectador.

 

Asrael o Cali

Es difícil imaginar que después de pasar por festivales como Coachella o Rock Al Parque, una banda mexicana y de renombre internacional -casi universal- termine tocando en la desolación de una ciudad enfatizada en percusión más que armonías. Y digo universal en este caso, pues el lenguaje de su música no es otro que la misma; las letras no son más que adiciones para complementar el sonido. Seguro este fue uno de los mejores conciertos que Cali ha vivido y pensado tener, por y para la escena independiente.


Y así fue la noche. Mágica. Con la luna sonriendo entre dientes. El baile de la música instrumental encaró lo que se creía en un comienzo perdido. La cantidad de asistentes no era acorde con la energía que cada uno de sus cuerpos expiraba entre sudor, y pese a sentirnos rendidos por no saciar al tope un sitio como Alterno, se llenó más que de público, de buena música, algo que ha hecho falta por acá en esta ciudad, algo abandonada desde hace tiempo.


“Hombre Pánico” fue la última canción, y la única en la cual usaron los micrófonos para cantar y acabar el show, de forma emotiva y al unísono “Un Dos Tres Cuatro. Un Dos Tres. Un Dos Tres Cuatro Cinco. Un Dos”, se entonó el coro que, a pesar de estrepitoso e inmemorable, todos
supieron enumerar al corte y con el tiempo que debe ser.

 

Con lo sucedido el miércoles 8 de mayo quedó demostrado el compromiso del público alternativo asistente -aunque poco para lo que prometía-, con una excelente acogida a shows internacionales y de calidad. Cali como público, dejó la mejor impresión esta vez. Seguro así seguirá siendo, pues la importación de nuevos sonidos al territorio estaba casi sujeta a la acogida de aquél concierto. Por cierto, hay que prepararse para lo que viene más adelante, pues las bandas locales prometen una nueva y excelente representación de la ciudad.

apropiadas ponencias es el resultado de cuatro jornadas de argumentación y debate. Un importante ejercicio que posibilitó poner a la luz los cuatro siglos de las Novelas Ejemplares, lecturas actualizadas y la mezcla de disciplinas; cruces interesantes para ampliar públicos y la comprensión de un autor con merecido reconocimiento, quien con su obra marcó el 23 de abril como el Día de la Lengua, el día de Cervantes; pero que enfrenta dificultades de comprensión por su lenguaje. Combatir esto es el oficio de estos encuentros.Un universo dialógico

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