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Homenaje

 

 

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Óscar Collazos

Cuentos

"No tendré nada más que ver
Con este sórdido mundo,
Y el rocío desaparece.”

Kabayashi Issa

Por: J.F.S.

 

Comencé a escribir esta reseña entre el “escándalo” que protagonizaron Juan Gossaín y Óscar Collazos. El primero, en una serie de eventos desafortunados (supongo yo), dio por muerto al segundo y éste a su vez, no queriendo morirse antes de tiempo, comenzó a dar señales de vida a través de Twitter. Fue algo que ocurrió y se perdió entre las tantas anécdotas de nuestro país de infortunios. Ahora, después de una larga batalla, Óscar Collazos murió en Bogotá, el domingo 17 de Marzo; aún espero alguna actualización suya en Twitter que lo reviva.

Este texto será, además de una breve reseña de los cuentos, un homenaje al hombre detrás de las letras.

Leí sus cuentos, Óscar, lamento decirlo, sin ninguna expectativa. En realidad hasta entonces su obra era una de las tantas en mi biblioteca, y como quienes nos entregamos a la sana actividad de tener libros usualmente no leemos los propios y preferimos aquellos que no nos pertenecen, usted era otro fantasma más habitando mi librería. Se me presentó la oportunidad de escribir sobre sus cuentos y claramente no la desaproveché; quizá porque su obra siempre me causó curiosidad o quizá fue la vaga ilusión de que en algún momento  usted leyera mi texto, no lo sé.

 

¿Me permitiría una confidencia? En mi infancia viví en un barrio marginado del sur de Cali; era una realidad sórdida e inexplicable la que se vivía allí. Óscar, en sus cuentos veo esa realidad. Sus cuentos y la fuerza de éstos, como dice el profesor Alejandro José López Cáceres en Experiencia y huella: los cuentos de Óscar Collazos, texto que sirve de prólogo a la edición que hizo el Ministerio de Cultura de sus relatos,  provienen de la experiencia. Ésta sentencia no es muy reveladora, la mayoría de artistas toman de sus vidas los temas con los que trabajarán a lo largo de sus carreras y usted no fue la excepción.

En todo caso cada experiencia de vida es diferente y sin embargo la mayoría de los colombianos compartimos ciertas similitudes a la hora de vernos reflejados en las obras de arte. Eso pasa en sus textos Óscar, los personajes de sus cuentos son aquellos individuos que conviven bajo nuestro mismo techo, con quienes estudiamos, quienes nos educan o proporcionan placer. Personajes tan nuestros, tan nosotros mismos. Sus cuentos, Òscar, son un espejo donde todos podemos vernos reflejados.

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Portada y Contraportada Cuentos escogidos.
1964-2006 publicado en la Biblioteca de Literatura Afrocolombiana.

 

Su obra cuentística es un fiel reflejo de esa realidad colombina en la cual todos estamos sumergidos. Una realidad que, como dice García Márquez,  “no es la del papel, sino que vive con nosotros y determina cada instante de nuestras incontables muertes cotidianas, y que sustenta un manantial de creación insaciable, pleno de desdicha y de belleza…”

Y es que desdicha y belleza son los principales elementos de su obra cuentística. En El lento olvido de tus sueños”, por ejemplo, nos sumerge usted en la vida de un pequeño niño de raza blanca, éste con toda su familia se ha tenido que trasladar a una población de la costa donde casi todos son de raza negra. Este choque de culturas nos pone en evidencia la calidad de personas que podemos llegar a ser y cómo nuestros ideales afectan la forma de ver y convivir entre nosotros.

 

En “Jueves, viernes, sábado y este sagrado respeto”, donde una prostituta se niega a prestar sus servicios hasta que termine la Semana Santa, se contraponen y retroalimentan dos elementos recurrentes en su obra: la religión y el erotismo. Dos elementos que parecen contradecirse se entrelazan para formar un cuento pleno de belleza y soledad. Amalia, el personaje principal, se convierte en la defensora de una fe cada vez menos respetada, de una creencia cada vez más débil. Con una maestría envidiable Óscar, usted crea un mundo en ese burdel donde vive Amalia; un lugar tan patético como hermoso, donde conviven los elementos de sus historias.

El tema de la religión como eje central y transformador de una comunidad se evidencia también en “El eclipse” y “Las causas perdidas”. El primero nos narra la historia de un pueblo al borde de la locura, ya que el párroco ha pronosticado que el día del eclipse se acabará el mundo. El segundo nos muestra una historia mucho más sórdida. Un joven vuelve a casa después de confesarse en la iglesia; su semblante es distinto, acaso más triste, como si ocultara algo. Nos damos cuenta que no todo es lo que parece. Narrada de manera magistral, a través de los ojos de su hermano menor; usted, Óscar, nos muestra la desgracia detrás de la vida de una comunidad entregada enteramente, y si miramientos, a la religión.

Encontrar su obra, Óscar, rescatarla del olvido donde yo la había puesto, fue un reencontrarme con esa realidad tan cercana. Fue comprender que las historias más profundas se encuentran a la vista de todos. Ahora, Óscar, usted ha partido. Quizá en un tiempo, junto a algún río lejano, nos encontremos y podamos hablar de todo esto…

Mientras tanto: adiós Óscar, adiós. 

 

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