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Homenaje

 

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Portada La ballena varada de  Óscar Collazos

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Varada en un sueño

La ballena varada de Óscar Collazos

 

“-Ahogaré tu pena de moribunda en el mar- corrigió. Y de esta forma, la historia de la hermosa mujer que llegaba en un barco a depositar sus penas en el mar, fue reemplazada por la historia de la ballena..."

 

Por: Nathalia Muñoz Arias

Estudiante de Licenciatura en Literatura

 

Desde un costado del  barco observaba la quietud del océano. Cantaba una canción y todos los tripulantes entonaban los coros, solitarios y vacíos como las conchas deshabitadas de los caracoles. -¡Son los japoneses!- gritaban en la playa, sin comprender mis gestos cuando exclamaba desde lejos -!No, no somos un ballenero japonés! Sólo queremos ver a la ballena varada-  !Ring, Ring!, sonó el despertador; se me hizo tarde, entonces tomé el libro de Óscar Collazos y busqué la página que había leído por última vez. -¿En dónde quedé? Ah, sí, en el revuelo de la playa de Bahía solano-.

Mi sueño no es aquí lo más importante, pero sí lo es la historia que me hizo navegar por ese océano. Serán estas las páginas de las agradables impresiones que dejó La ballena varada, el libro de literatura juvenil que se publicó en 1997, el mismo que se abre y deja caer arena de playa sobre las manos de quien lo lee.

En el camino, ya despierta, retorné al libro y me encontré como los habitantes de aquella bahía, era una espectadora más de la ballena atascada en la superficie y de la sagacidad de Sebastián.  Era el capítulo dos, tenía una ilustración de la misteriosa mulata de ojos rasgados y nariz prominente, Eudosia.  El gran cetáceo ya había surcado las costas chocoanas, como cumpliendo el presagio acarreado por el sueño del niño, y yacía en la playa con la mirada quieta de los gigantes. Ahí estaba él, lucía preocupado, pero siempre supe que la magia y las verdades esperanzadoras de la mujer lo consolarían. 

Aquella mañana Sebastián despertaba de un extraño sueño, en el que andaba por el fango con dificultad. Luego vio el gran animal en la playa, lanzando fuertes movimientos en medio del desespero,  sin saber que ahora sería el protagonista de la canción que el pequeño componía.  Ya no habría una mujer de cabellos rubios declamando la primera frase de su canto : Ahogaré mis penas en el mar, sino que un narrador cantaría " Ahogaré tu pena de moribunda en el mar", para la agonizante ballena.      

 

homenaje3FOTO 2 Óscar Collazos, una invitación a leer el Caribe

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Seguí leyendo mientras la dulzura de Sebastián habitaba las páginas, temiendo por el arribo de la pesca japonesa y por los habitantes de Bahía solano, tan interesados en recibir dinero de extranjeros a cambio de carne de ballena. -No, no pueden permitir que pase- pensé, y me tranquilicé al recordar que Sebastián estaba dispuesto a ayudar como pudiera.

En la noche regresé a las hojas con escarcha de arena,  y Pacho el loco me hizo tripulante del Pequod, el barco ballenero que Melville entregó al mundo. Imaginé a Pacho, abuelo de Ondina, la pequeña de carácter fuerte e inteligente que parecía intimidar a Sebastián, con el libro de Moby Dick, gritando a los habitantes de Bahía solano - Oid esto: Una marea roja extendida alrededor del animal como riachuelos bajando la colina. ¿Sabéis a qué sabe esa marea roja? !A sangre!-

Don Carlos, el padre de Sebastián, como el anciano demente y su nieta, también intentaba, junto a otros hombres, librar a la ballena de la insensatez humana. Ahora que Eudosia parecía haber hechizado a Jacinto, un hombre avaro y egoísta, y a sus secuaces, el camino no tendría tantas trabas. -Ahora sí será libre- me dije, y después la pesca industrial japonesa se avecinó, junto a una manada de  cetáceos que querían libre a su compañera.

Y bien, ¿qué es lo que una chica de 21 años pudo leer en aquel revuelo de Bahía solano?.. Leyó la magia del pacífico a través del misticismo de una mulata y las formas de vida que su cultura le entregaron, la inocencia de un niño que hace un llamado por la inteligencia ecológica y , sobre todo, leyó  una historia que deja ver  las dimensiones humanas  del trabajo en conjunto, así como aquellas que se conciben a partir de las sensaciones individuales. Fueron estas mis impresiones y espero que, como yo, la historia regale al lector un sueño, uno tan colombiano como el mío.

 

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