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Guardianes de la tierra

Guardianes de la tierra

Del despojo a la liberación

 

Un calor infernal arde en el asfalto caleño de la calle 13 con 100. Una Rio Cali parece venir a mil sin ser advertida por el pare de un semáforo, de repente al borde de la cebra frena en seco. Estudiantes, profesores, trabajadores cruzan por las franjas blancas y negras durante los 60 segundos de circulación por la vehicular principal de la Universidad del Valle.

 

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Un rayo de sol por la liberación de la tierra

 

Foto: Mar Ceballos

 

Por: Cabildo Indígena Universitario

 

Marisol, una joven de 23 años que llegó hace 6 años desde las frías tierras de Cumbal, hace parte de ese recorrido. Un bastón de caña de iraca en su mano derecha y en la otra el libro de Física de Serwey bastante deteriorado la acompañan a la clase de Experimentación Física III. Marisol Cuatín, además de estudiante de ingeniería de alimentos de sexto semestre, es la décima tercera gobernadora del Cabildo Indígena Universitario.

 

Números, fórmulas, letras colisionan contra los sueños y sentires de los estudiantes. Marisol aún con su mejilla rosada sureña se ha adaptado al mundo de la ciencia, sin embargo, ese mundo salvaje con su juego de la legalidad despojó miles de originarios de sus territorios. José Cuatín, ex gobernador del resguardo de Muellamues, invitado a la posesión del cabildo universitario comentó problemáticas sociales del resguardo en Nariño: ya no podemos expandirnos y lo único que hacemos es trabajar las tierras, nuestro territorio se ubica en medio de 4 resguardos y de alguna manera nuestra lucha es cuidando las aguas que es nuestro mayor tesoro, igualmente trabajamos nuestro producto que es la papa y la producción de leche. De la misma manera, Floralba Quiguapumbo, gobernadora Nasa de un resguardo de Yumbo contextualizó la situación en temas de tierra: Estamos liberando la tierra de los monocultivos, de las multinacionales, y bien sabemos que el 75% de la tierra está en manos de unas cuantas familias, y el 14 % en manos de campesinos, negros e indígenas. En Corinto por ejemplo se está liberando las haciendas Quebrada Seca, Miraflores, García Arriba, García Abajo, Granadita y otras haciendas más. Según los estudios, históricamente nos hemos dado cuenta que esas haciendas fueron de nuestros ancestros, y que fueron despojados por los blancos. Igualmente las zonas altas están protegidas por el estado puesto que hay zonas mineras y recursos hídricos. Y si, el cabildo universitario es un reflejo de la lucha indígena, los taitas y mamas llegan a la Tulpa del Lago para conocer, guiar y orientar estos procesos organizativos, pues ellos poseen la sabiduría que viene de la tierra.

De igual manera, las cátedras de territorio analizan esas luchas históricas. El economista Luis Jorge Garay en una entrevista para INCODER en julio de 2013 mostró una lectura del conflicto territorial. Dice el economista que en términos de registro y certificación de tierras, Colombia es uno de los más atrasados, y además, el 45% del territorio carece de títulos de propiedad y es lo que ha permitido el despojo ilegal y hasta legal,  y se pregunta Garay ¿por qué el Estado colombiano durante esos siglos favoreció que los grupos poderosos fueran los grandes propietarios y poderosos en el territorio nacional?, su respuesta es: Uno lo podría entender como que los grupos y las élites poderosas colombianas han cooptado tradicionalmente al Estado a favor de sus intereses, al punto de que en el siglo XIX y a inicios del siglo XX los grandes señores establecían sus ejércitos particulares y usurpaban la facultad del Estado y el poder de las armas para defender los territorios. Esto no es tan lejano porque en las últimas décadas, de una u otra manera, también hemos tenido grandes señores, ejércitos particulares defendiendo y ampliando su territorio, el narcoparamilitarismo y alianza con sectores, terratenientes y el capital; o sea, ha habido una cooptación del Estado en favor de la búsqueda de poder territorial.

 

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 Custodios de la Pachamama tras la huella de los ancestros

 

Foto: Mar Ceballos  

 

El Cabildo Indígena Universitario desde sus cátedras pretende vislumbrar a la comunidad estudiantil esa historia oscura manchada de sangre. El panorama en Corinto no es más que una copa en su límite y aprovechada para desinformar y estigmatizar como los indios “robatierras”. El gobernador del Cauca, Temístocles Ortega mencionaba que el Cauca fue propiedad de pocas familias, y que ese fenómeno aún se ve reflejado en el norte del Cauca con los ingenios azucareros en donde se ha disputado con los antiguos propietarios. Más allá de la desinformación hay historias que no se han contado; hijos desaparecidos, padres encarcelados y torturados, madres violadas, han sido el resultado de la violencia en Colombia.

 

Además de utilizar la regla de la potencia para encontrar derivadas de funciones polinómicas, Marisol tiene que enfrentar estas realidades sociales que afectan de manera directa a los integrantes del cabildo. Yanaconas, Misak, Pisamira, Pastos, Nasas son los pueblos que integran el cabildo, muchos de los padres de los estudiantes en este instante pueden estar en la mira de algún fusil, otros pueden estar ofreciendo una trucha, queso, fresas en alguna de las calles de Cali o Popayán, e incluso afectado por los cierres de las vías. Un bulto de papa o cebolla, una tina de leche de 40 litros pueden descomponerse. La madre que los vio parir parece tener una herida profunda, y sus guardianes vernáculos batallan por mantenerla viva. Aun así, se pueden ver las rocas en la transparencia de un manantial, pescados multicolores zambullirse entre piedras acariciados por musgos verdes que purifican los aires. Parece haber esperanza.

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