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Conversación bajo el árbol

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Sobre tierra:

Conversación bajo el árbol

Entrevista a Carlos Santa

 

Realizador audiovisual y artista plástico, considerado un pionero de la animación experimental en Colombia.

Dentro de sus obras se encuentra: Isaac Ink, el pasajero de la noche, La selva oscura, Fragmentos, Los extraños presagios de León Prozak y Los jardines secretos.

Nació en Bogotá, 1957. Continúa, a pesar de sí mismo.

 

 

 

 

Por: Jimena M.      Estudiante Lic. Literatura

 

 

 

Me gustaría saber un poco de su experiencia, podría empezar desde cualquier parte.

 

Las comunidades necesitan mitos, pero los hombres también, entonces en realidad es una decisión vital coger por un camino. En el caso mío del cine te planteas una forma de vida donde el proceso es lo principal, porque sabes que la utopía está muy lejos. Digamos, tu quisieras ser un gran director de cine, pero eso de G R A N uno no sabe qué es, entonces tú te lo propones e intentas llegar como las mismas comunidades lo intentan. Yo creo que uno normalmente no llega a lo que soñó, y es muy difícil acostumbrarse a eso como creador porque hay una distancia muy grande entre lo que tú quisieras hacer y lo que sabes, es mirar la aceptación de lo que eres. Por ejemplo, quisiera que el trabajo próximo que voy a hacer tenga el mejor dibujo del mundo, yo sé que eso es imposible pero voy a tratar de que sea el mejor del mundo, por supuesto que llegue a serlo es una utopía, un deseo que me acerca a la reflexión. En el caso mío, yo soy un poco raro porque entré pensando que sería escritor, entonces ingresé a derecho, soy abogado. Parece una locura pero el derecho te permite conocer el alma humana muy bien, es una materia por su naturaleza ética permanente que hace que te encuentres con el ser humano en sus mejores pero también en sus peores ambiciones. Entonces tuvo esa utilidad, pero en la medida en que no salió la literatura no sentí que me movía cómodamente, y ahí empezó a aparecer el cine como alternativa. Allí la suerte juega un papel grande, porque para que haya un desarrollo de una persona no solo basta que tenga talento y cierta claridad frente a la utopía sino un poquito de suerte también; encontrarse con las personas adecuadas en los momentos adecuados. Entonces en tanto la literatura no me salía, la otra fuerza que me motivaba era la plástica, eso era también una manera de evitar la academia, digamos el cansancio frente haber estudiado derecho y no encontrar en el camino académico verdaderas respuestas, nuevas, claras y distintas. Una vez acabé derecho continúo, porque venía paralelamente haciendo pintura con David Manzur. Yo había tenido una infancia y una adolescencia muy chévere; pintaba, escribía y tocaba piano, fue una infancia absolutamente deliciosa. Cuando crezco un poco más, me dicen: escoja, yo digo: ¿Cómo así que escoja? Yo quiero seguir tocando, quiero seguir escribiendo y seguir pintando, ¿Cuál es el problema? El mundo practico se viene inmediatamente encima, entonces yo asumo la literatura, pero también por influencia paterna, porque mi padre era escritor. Ya sobre la marcha me doy cuenta que no, y me meto a hacer plástica, directamente dibujo, grabado con Manzur, y por eso nos volvimos amigos, en la escuela de Victor Montenegro. Al final resultó maravilloso, porque conocí amigos cineastas, y de allí viene la parte de la suerte. Terminé metido en cine haciendo “Pasajero de la noche”, a instancias de Luis Alberto y del grupo de Medellín. Entonces fue exitoso para mí como solución vital, lo que me permitió seguir, y ya una vez tu pruebas el movimiento quedas preso en el movimiento, ya volverte a la plástica es pensando en el puente con la plástica y el cine, pero el cine se te empieza a volver dominante, al punto que mi trabajo plástico ha girado más bien en la fabricación de objetos de manivela.

 

La figura del hombre contemporáneo y su relación con los elementos que lo circundan es un tema transversal en sus trabajos, al menos en El pasajero de la noche y Los extraños presagios de León Prozak.

 

Cada animación tiene unas condiciones distintas, con los pasajeros como era el primero no pusimos más límites manteniendo la tinta china como trabajo. Ya en el siguiente trabajo que es La selva oscura, en cambio pretende ser un largometraje sobre la Divina comedia, específicamente el infierno, y sí, hay una preocupación por el alma contemporánea. Lo presagios en cambio es más el papel del arte en el mundo del mercado como tema genérico, pero si se miran los temas particulares de los numeritos vuelve y aparece el hombre frente a la exigencia del mundo contemporáneo y su dificultad para adaptarse, porque se puede adaptar pero qué y si no se adapta también qué, y si se adapta lo rechazan y se adapta él se rechaza a sí mismo, ¿Cuál es el punto? los presagios se da especialmente en el artista, pero yo diría que por extensión cualquier hombre en el mundo moderno, ¿Qué va a hacer?¿Se va a vender? ¿A dónde va parar? ¿Todo ese conocimiento qué? Ese es el origen del camino, ya sobre la marcha teníamos varias posibilidades tanto en su estructura como en la arquitectura del tiempo; maneras de estrategias narrativas interesantes, que comprendían todas las formas de temporalidad.

 

En el pasajero de la noche también se intenta mostrar cómo el hombre se pierde en el mundo moderno y la selva oscura es la ciudad, y la selva oscura es este mundo moderno con sus nuevos paradigmas.

 

¿Cuál es su postura frente al arte? ¿Piensa que el fin del arte, en este caso la animación, es la mimesis?

 

No, para nada, por el contrario me parece que la animación lo que muestra es que aparte de la mimesis, la reproducción del instante como tal, puede ampliarse aún más, darle forma a lo que no tiene; Dios, la matemática, el amor. En ese sentido el cine se vuelve simbólico o alegórico, es decir, empieza a trabajar ya con otro tipo de relaciones metafóricas, simbólicas y alegóricas, que ya son interpretativas y significan la construcción de una imagen para algo que no la tiene. Trabajas con la abstracción total; ¿Cómo traspasar la imagen de dios?¿o de la inmoralidad? En ese sentido la animación muestra una potencia enorme, una posibilidad explosiva que va más allá de la realidad física. Para leer el alma contemporánea se vuelve interesante, porque no tienes solamente la descripción de los hechos que usualmente en el cine convencional se desarrollan con una anécdota, sino que puedes abandonar la anécdota e ir directamente a la sustancia; qué es caminar, porqué el hombre se desplaza, cómo es un desplazamiento humano, qué potencia tiene ese desplazamiento, cómo lo vamos a leer, cómo funciona el hombre en la temporalidad, cómo muta el hombre. Es decir que con el cine se puede incluso percibir más allá de la misma imagen contando con la misma imagen; la posibilidad de la transformación, de mutar, convertirse en otro, contener otro ser. Entonces hay allí unos terrenos que me hacen ver que la animación experimental o de las artes plásticas tiene unas posibilidades casi que infinitas, porque es que la posibilidad de acercarse a la realidad está llena de tentáculos; la vista, el oído y la comprensión personal.

 

El concepto de mimesis es importante para explicar por qué la animación tiene un fundamento distinto a sus orígenes. En la animación esa mímesis no existe necesariamente, tiende a no existir la representación del instante sino la reconstrucción del mismo, entonces no hay una carga de realidad. Hay otra paradoja distinta y es que la obra de arte tiende a ser eterna, tú la pasas en fracciones de segundo, entonces hay una paradoja que podríamos llamar de la extensión de la eternidad o de la añoranza de la eternidad.

 

 

 

¿De qué manera trabaja y construye el tiempo de sus animaciones?

 

La animación no tiene doble temporalidad, es una temporalidad controlada y diseñada por el artista que no pretende recuperar un momento en particular de la existencia humana, sino la reconstrucción. Entonces tú pones a caminar un personaje en distintos fotogramas; le alargas los pies, cambias la escenografía, lo pones a caminar en la luna, y demás, pero no es la reconstrucción de una realidad específica.

 

El cine tiende a definirse como puesta en escena y la animación la ponen aparte. Me parece que a la humanidad le gusta más esa apariencia de la realidad y me parece que lo que quiere el cine contemporáneo en general es una reproducción, una apariencia de reproducción de la realidad en términos miméticos, es decir, buscar que el espectador sienta que la película es creíble. La animación, por el contrario, busca no ser creíble; busca ser comprensible. Ejemplo, que un personaje se vuelva una manzana no es creíble pero sí es comprensible simbólicamente.

 

(…) usted comenta acerca del nacimiento de la animación El Jardín de los secretos que realizó junto a Rafael Dussan, y menciona una charla teológica que tuvo con él…

 

Yo para cada película he usado una estrategia distinta, no necesariamente con una consciencia, es más una iluminación. Creo mucho en la musa, también creo que lo bueno de las obras es que son a pesar de uno mismo, es decir que el artista es un intermediario entre las grandes fuerzas metafísicas y cósmicas. En fantasmagoría Juan camilo Gonzales llega a mí porque estaba trabajando sobre el movimiento pendular, entonces empezamos a hablar por skype. Después de llevar un tiempo trabajando hubo un momento en que me vino una iluminación, entonces dije: un buen profesor cuando se le acaban las palabras debe pasar al verdadero lenguaje que es el leguaje del arte, ¿Cómo le opino yo a Juan Camilo de su obra sin trabajar plásticamente en la obra? Empecé a hacer algunos dibujos sobre el movimiento pendular porque me parecía era importante y a mandarle algunas imágenes con cosas moviéndose pendularmente, y de esa manera la obra termina desarrollándose sola alrededor de una conversación con un alumno. Él hace su película y abandona la idea del movimiento pendular y yo construyo toda la película alrededor de un movimiento pendular.

 

En los jardines secretos , Rafa Dussan está interesado en el asunto teológico de la relación entre el placer místico y el placer físico, esa combinación que han trabajo en el siglo 17 los barrocos, como el famoso Santa Inés que está haciendo un gesto de pasión por cristo, una pasión verdaderamente metafísica pero el gesto es el mismo orgasmo, claramente. Sobre esa pregunta él me muestra las bolsitas de té y para mí el interés es menos metafísico en ese punto. Digamos, yo parto del presupuesto que sin duda lo metafísico causa placer; a mí la filosofía me causa placer, el pensamiento me causa placer, las dudad frente a la existencia, o no, de Dios me causa un tremendo placer. Desde esta perspectiva el placer del artista se parece al placer místico.

 

Mi interés era más cómo darle temporalidad a ese asunto que para Rafael era un conjunto de imágenes sueltas como en el barroco. Entonces mi trabajo con Rafa es investigar cómo funciona el movimiento con la bolsita y darles una expresión. Ponerlo en la bolsita de té me parecía muy bonito en la animación porque parecería una conversación de cafetería.

 

 

 

¿Qué piensa de la magia y la intuición como elementos pilares de la creación artística, en su caso la animación?

 

La academia al intentar teorizar, que hace bien, mata la magia un poquito, la deja un poquito de lado. La academia se ha aceptado bajo el dominio de la ciencia, que es el imperio del siglo 20 y 21, y considera que la razón es la única manera de conocer, entonces todo lo que no se presente como ciencia no merece ser estudiado, es asistemático. La academia ha abandonado las formas locales de conocimiento a partir de la intuición; abandona la sensibilidad como manera de conocer, y el artista conoce es especialmente por la sensibilidad. El artista muestra que el hombre ha cambiado muchas veces de razón, pero no ha cambiado tantas veces de sensibilidad; tu miras una obra del siglo XVI como si fuera correcto, pero es probable que una obra científica del siglo XVI ya pase de moda. El conocimiento lo que ha mostrado sobre sí mismo es que parece muy sólido y científico pero entre más sólido y científico más tiende a cambiar; lo que muestra el hombre con la razón que parece muy precisa es que es muy imprecisa, y lo que muestra la sensibilidad que parece imprecisa es que es muy precisa. Es decir el hombre ha negado las otras formas de conocimiento, y la principal de ellas la intuición, que en el caso de las artes es pura magia, y eso no se puede enseñar.

 

¿Cómo nace el colectivo moebius?

 

La propuesta de una plataforma virtual nace de Juan Camilo Gonzáles, hablamos de cómo juntarnos, de cómo movernos en conjunto para postear los trabajos asociados y crece por la misma dinámica de la universalidad. El panorama completo es que la animación es un movimiento universal, como el impresionismo, se da silvestre sin que nadie se haya puesto de acuerdo; rusos, polacos, checos, africanos, colombianos, y todos nos hemos juntado alrededor de los asuntos temáticos. En ese sentido empezamos a juntarnos con animadores de otras partes del mundo, y pensamos en tener una página en donde poder colgar los trabajos, en términos de difusión, porque el problema de la difusión es uno de los asuntos difíciles de lo audiovisual, y en general en toda obra de arte hoy en día.

 

La ventaja que tiene el cine es esa ligereza que tiene, entonces es muy fácil de poner en red. Los más jóvenes; Juan Camilo Gonzales, Anita Caro, Camilo Cobo, Cecilia traslaviña, Adriana Copete, se han ido sumando, todo en la medida que van sacando muy buenos trabajos los empezamos a subir. Lo increíble fue que los trabajos colombianos eran una cantidad enorme, y al colgarlas se generó lo que naturalmente iba a pasar, y fue de otras partes del mundo empezaron a llegar propuestas; argentinas, mexicanas, chilenas. Entonces se ha vuelto un joyero de animación que en realidad no es colombiana, hay muchas colombianas por esa razón originaria, pero no pretende ser local, sino manifestar el espíritu universal porque todos sufrimos del mismo impacto; del mundo moderno e industrial que homologa las culturas.

 

Hoy en el día como tenemos esa homologación tenemos posibilidades de imagen más allá de la imagen del poder, porque el gran discurso del poder es audiovisual. En el caso del cine lo que pretenden los nuevos medios es cambiar toda la gramática del mundo, apropiarse de los símbolos, las alegorías y de todos los elementos metafísicos del hombre para ponerlos al servicio del mercado, incluso el arte mismo. Que el jaguar no sea únicamente un animal totémico sino que sea un automóvil, esos pequeños cambios del paradigma del uso de los grandes símbolos. Entonces ahí es donde la imagen que se mueve dentro del gran problema de la imagen en general encuentra que es una competencia, el solo hecho de trabajar el arte de otra manera, de otro sentido. Allí es donde veo la gran potencia de la animación.

 

¿Cómo ve la decisión, suya pero también reflejada en otros artistas contemporáneos, que deciden ser artistas independientes? ¿Ha trabajo siempre de manera independiente?

 

Uno no escoge la independencia, a uno lo vuelven independiente. He trabajado con plata del gobierno y es chévere, pero te vuelves independiente y eso está muy bien porque entonces aparecen otras formas de producción, por ejemplo las universidades se volvieron producto de eso, entonces el joven es independiente, tiene los recursos mínimos, también la gente. En mi generación es muy difícil que alguien haya decidido desde el colegio ser animador, no. Lo que yo he visto es que casi todos tratamos de acceder a algunos presupuesto de algún tipo, en ese sentido nadie pretende ser independiente, pero nadie pretende entrar en la industria, porque la palabra industria y arte son contradictorias. El artista trata de no ser independiente para poder tener recursos pero en la medida en que no los consigue busca las alternativas porque el asunto es vital, no es un asunto comercial. Tu eres artista, cargas con eso, entonces te toca hacerlo de toda maneras porque está en tu ser hacerlo, eso es lo que te define como ser humano, es tu utopía. Entonces te la juegas toda, si consigue recursos la haces, si no, entonces ves cómo. Allí empieza la negociación con la sociedad, en ese sentido la universidad se presenta como una alternativa interesante, y de hecho las universidades hoy en día trabajan en la realización de películas y son los grandes productores de cine independiente. Y después lo difícil es la segunda película, uno de los grandes animadores mundiales decía que antes el problema era hacer la primera película y ahora una vez ya has hecho la primera el problema es la segunda porque ya no tiene el apoyo universitario y debes salir a la vida practica y buscar una forma supervivencia. La idea de que la obra de arte tiende a lo eterno nos favorece porque la venta de los fotogramas, por ejemplo, buscas otra estrategias pero es un poco para al sobrevivir salvar la obra. Poder ser uno, y como diría Brecht, buscar la manera de decir la verdad.

 

¿Cómo ve el panorama de los jóvenes que en estos momentos se interesan en realización audiovisual?

 

Es estupendo porque las condiciones tecnológicas democratizaron la realización de las películas, el sistema previo cinematográfico tipo Hollywood hacia tan costosa la producción que tú tenías o tenías apoyo, es decir que trabajar independiente era casi imposible por los mismos costos; la película, revelado, edición, corte de negativo, etc. Era tremendamente costoso, entonces la tecnología ha brindado las herramientas, faltaría solo el talento y talento hay mucho. Por lo menos ahora en la cinemateca distrital pasamos 92 películas de animación colombiana y fue una selección de 150, y no tenemos todas solo las que pertenece al entorno de la cinemateca, que se encuentran más cercanas a las universidades bogotanas, y algunos de Cali, algo de Medellin, pero de la costa no tenemos, tampoco de academias que no han podido mostrar sus trabajos o los mueven en otros circuitos; el volumen es enorme, la calidad también. Yo no paro de asombrarme de conocer gente con talento, de buenas ideas, de voluntad. Tal vez se tocó algo muy sensible en lo colombiano, porque fíjate que Colombia no tiene grandes construcciones arquitectónicas, nuestro valor es más bien artesanal, de nuestro pasado indígena. Si tú lo miras de cierta perspectiva se acerca más a lo que hace la animación, que son grandes proyecciones a partir de trabajos muy pequeños, la obra del cine es gigantesca pero la obra de base es más parecida a lo artesanal. Somos grandes artesanos, entonces el cine de animación parece calzar muy bien con este aparente espíritu que detecto yo en la nacionalidad, en su talento para contar cuentos o desarrollar temas, el detalle, el valor artesanal, eso es muy bonito porque acerca al artista al artesano.

 

¿Qué piensa acerca de esta especie de nuevo movimiento que se está gestando aquí a través de realizadores como Oscar Ruiz Navia, Rubén Mendoza, y demás realizadores que hasta ahora han tenido buena acogida por el público nacional?

 

El volumen y la cantidad de gente trabajando es impresionante, en Bogotá debe haber al menos 20 talleres y es muy chévere porque se apoyan. Siempre hay otro donde tú puedes trabajar y enseñar, hemos hecho mucho énfasis en la solidaridad, en la capacidad de admirar al otro, de creer en el otro y empujar el trabajo del otro sin ningún problema de soberbia. Es decir que yo puedo tranquilamente hacer dibujo para otra película si me gusta el proyecto, ninguno tiene un problema en colaborarse, entonces se forman agrupaciones como cardúmenes alrededor de los proyectos principales que van naciendo, algunos con plata y otros puro cariño que eso hace todavía más valioso el trabajo porque sientes que no un interés de ningún tipo distinto a belleza. Es volver a los viejos principios de belleza, justicia y libertad, como una sola cosa, como la pensaban los griegos.

 

¿Cómo ha sido su experiencia en la academia?

 

Yo siempre he enseñado pero porque como en las películas yo voy aprendiendo, vamos aprendiendo todos al tiempo, entonces me volví un experto aprender y al mismo tiempo enseñar mientras voy aprendiendo, no hay un reglamento. En Los extraños presagios de León Prozak por lo menos 50 personas trabajaron y aprendieron mientras trabajaron. Cuando estoy en la universidad quiero es que la universidad produzca películas y si pierdo el ángulo de la producción de películas pierdo inmediatamente el interés en la educación.

 

La Universidad trabaja sobre el simulacro, una apariencia de realidad, un ejercicio, y el ejercicio siempre es falso, la realidad no. Entonces si yo estoy haciendo ejercicio pues es solo un ejercicio, es una cosas técnica chévere que puede servir en el futuro, pero en el presente qué sentido tiene tener un técnica si no tiene un sentido la técnica que practicas, y para mi es importantísimo que esté vinculada su alma, la del estudiante, en el asunto técnico porque de lo contrario se vuelve un simulacro. Por eso la universidad se ha distanciado de la realidad, tanto del país, tanto de todo. Se volvió perfectamente incestuosa, se satisface a si misma; publica parar que los lean los propios académicos, estudian para reproducirlo entre los académicos, sacan modelos de desarrollo para los académicos; cambian el país, la economía, el arte y la literatura pero eso es en el círculo cerrado de la academia. En cambio si usted está en la realidad no importa donde esté sentado en la universidad o en su taller o en la calle, si está en la realidad usted sigue manifestando su alma, utilizando las técnicas todo cambia totalmente, porque se aprende con el corazón. Y logras llevarlo más allá del ejercicio porque entonces ya es un problema tuyo, entonces tú coges el material y lo coges a tu manera, para tu necesidad, y eso hace la diferencia entre un ejercicio y una obra.

 

LLAMADOS DE CONTENIDO:

 

“El artista muestra que el hombre ha cambiado muchas veces de razón, pero no ha cambiado tantas veces de sensibilidad (…)”

 

“Lo que yo he visto es que casi todos tratamos de acceder a algunos presupuesto de algún tipo, en ese sentido nadie pretende ser independiente, pero nadie pretende entrar en la industria, porque la palabra industria y arte son contradictorias”.

 

 

 

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