Interstellar

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Título: Interstellar

 

País: USA
Director: Christopher Nolan

 

Producción: Christopher Nolan, Emma Thomas, Lynda Obst

 

Guión: Christopher Nolan, Jonathan Nolan.

 

Reparto: Matthew McConaughey, Anne Hathaway, Jessica Chastain, Michael Caine.

 

 

 

Por: Luis Fernando Cruz

 

Estudiante de Comunicación Social

 

 

 

Han pasado ya catorce años desde que Christopher Nolan se diera a conocer internacionalmente con la original y refrescante Memento, y dieciséis desde Following, su debut casi experimental. Desde ese momento ha dirigido nueve filmes, visitado todos los géneros y renovado otros, pero sobre todo, es reconocido actualmente por ser el único capaz de mezclar cine de autor con Blockbuster. En su filmografía Nolan se ha caracterizado por desarrollar historias íntimas acompañadas siempre por un gran espectáculo, sin perder la estructura del relato, algo agradecido por aquellos que aman ver emociones y entretenimiento en el cine.

 

En sus primeros momentos, Interstellar muestra un futuro próximo donde los alimentos y los recursos naturales se agotan y la humanidad debe regresar a su función básica: regresar a las granjas para producir el único alimento que se puede cosechar. Nunca se dice qué ha sucedido para llegar hasta ese punto, pero eso poco importa porque  el público ya conoce esa realidad, la ciencia ya lo ha advertido en reiteradas oportunidades. Ese inicio se confunde con una distopía similar a la mostrada en Road warrior, e implanta la esencia narrativa del filme: el inevitable progreso de la evolución humana, su adaptación y la relación de la humanidad con el mundo que habita. Cooper (Matthew McConaughey) y su hija Murphy (Mackenzie Foy/ Jessica Chastain) son los personajes centrales de esta odisea por el cosmos. Ella encuentra ciertas anomalías en su cuarto que le indican un camino, un camino cuyo recorrido los puede conducir a la salvación de la humanidad. Convencido de esto, e impulsado por el amor hacia su hija, Cooper se embarca en un viaje por el universo en busca de un nuevo planeta para colonizar.

 

El director y guionista renueva el género de ciencia-ficción mezclando una trama familiar con viajes intergalácticos y teorías científicas, la teoría del experto en relatividad Kip Stepehen Thorne sobre los agujeros de gusano, y su función para llevar a cabo los viajes en el tiempo. Desde ese punto la historia gira en torno a un grupo de exploradores que se adentran por un agujero de gusano y viajan a través del mismo, para encontrarse en otra dimensión. Es de esa forma como el director comprende que ese público masivo al cual busca alcanzar necesita de una conexión emocional para comprender temas científicos complicados.

 

Pero es también desde ese momento donde se comienzan a presentar las fallas. Primero, la película, épicos visualmente y con ese delicioso sabor a descubrimiento y asombro de la ciencia ficción, cae cuando intenta sobre explicar las teorías a ese gran público, como en una escena insufrible donde un científico explica a un ingeniero físico cómo funciona un hoyo negro; además de diálogos cursis que interrumpen los silencios, unos silencios muy importantes para permitir disfrutar las imponentes atmósferas e imágenes creadas por el director. Segundo, Nolan se ha acostumbrado tanto a estrenar un largometraje cada dos años, una prolífica producción que lo lleva a repetir sus recursos narrativos constantemente, convirtiendo por momentos a Interstellar en un collage de sus anteriores filmes. Los finales de sus tres últimas películas parecen similares, y analizados uno junto a otro parecen revelar las manifestaciones del sueño de un muerto o un ser perdido en un universo onírico. Esto último tal vez lo más discutible de la película. En Inception, ese plano final se convierte en una provocación para el espectador, un llamado para discutir sobre si se detiene el trompo, o no, y en ese caso Cobb quedó atrapado en un sueño. Con Cooper sucede lo mismo, y aquí el espectador debe escoger: 1, elige creer que Cooper muere y todo lo que viene es una manifestación de sus anhelos o; 2, Cooper vive, y entonces el director traiciona toda la estructura del relato para entregarle a ese gran público un final satisfactorio emocionalmente.

 

En resumen, el tema recurrente de Nolan, la esperanza y lo que se necesita para conservarla, o manipularla, aparece de nuevo, esta vez en el marco de una película de ciencia-ficción científicamente posible y basada en una realidad que en este mismo instante afecta al planeta entero. Y pese a no exhibir al mejor Nolan, aquel que impresionó al mundo con Inception, The dark knight y la que considero su mejor obra, The prestige, donde combina un producto entretenido a  gran escala con un relato denso y profundo, su última película demuestra sus capacidades para continuar creando obras monumentales y majestuosas imposibles de perderse, motivando al espectador a abandonar la comodidad de su casa para acudir al cine y ver una producción cinematográfica que solamente se puede disfrutar en pantalla gigante.