Los hongos: Nunca más guardaremos silencio

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“Los Hongos”

Nunca más guardaremos silencio

 

La película colombiana Los Hongos es una coproducción con Francia, Argentina y Alemania, el filme contó con el respaldo del programa Ibermedia, del Buenos Aires Lab, también recibió estímulos del World Cinema Fund, que otorga el Festival de Cine de Berlín; el Hubert Bals Fund, del Festival de Cine de Róterdam; el Torino Film Lab, del Festival de Cine de Turín, y el apoyo del fondo estadounidense The Global Film Initiative.

 

Por: Daniel Zapata Villa

Estudiante Lic. En Literatura

 

El veinticinco de septiembre se estrenó en Colombia la película “Los Hongos” dirigida por Óscar Ruiz Navia, producida por Contravía films y rodada en la ciudad de Cali. Este largometraje ha sido galardonado con el premio especial del jurado en la sección “Cineastas del presente” del Festival de cine de Locarno, lo cual representa un gran logro para el cine colombiano. De igual forma fue seleccionada como premier en la sección Discovery del festival internacional de cine de Toronto.

 

Es un filme sublime donde el principal actor es la ciudad, una Cali que habla y nos trasmite todo acerca de esos “Submundos” que existen dentro de ella. A primera vista la película parece girar alrededor del grafiti. Sin embargo, está cargada de contenido social que logra trasmitir de una forma muy poco usual en el cine colombiano.

 

Las migraciones generadas por la violencia en la zona pacifico, la desunión en los hogares, la agonía de las enfermedades terminales, la religión y la política, los medios, el abuso por parte de las autoridades en Colombia, son solo algunos de los muchos flagelos que afectan a los colombianos y que en esta película se entrelazan con el diario vivir de Calvin y RAS, logrando ser presentadas de una forma sutil y discreta.

 

Muchos de estos tópicos ya han sido trabajados por el director en su primer largometraje “El vuelco del cangrejo”. Sin embargo dejemos que sea él, por medio de la entrevista que concedió a José Luis García en Cinestel, quien nos hable acerca de las diferencias y similitudes de sus dos producciones.

“Cada película tiene su forma de ser dependiendo del universo que uno este explorando. Aquella primera película fue rodada en un pueblo lejano de pescadores que tiene unas normas en el tiempo que nos llevan a una propuesta un poco más pausada, contemplativa. Esta película, “los hongos”, es una historia que sucede en la ciudad de Cali y explora un universo que es mucho más frenético y hay más colorido porque es un filme que tiene muchos más personajes que en “El vuelco del cangrejo”. Esto me llevó a asumir la parte estética de pronto con algunas diferencias, sobre todo a nivel del manejo de la cámara y del montaje de algunas situaciones”.

 

Se suele malinterpretar el título asociándolo con drogas y alucinaciones. Parece que Ruiz Navia se ha encontrado con muchas personas que tienen este prejuicio. Por este motivo, en la reseña publicada por Sandra Ríos en Cinevistablog, el director dice lo siguiente.

 

“La mayoría de personas al escuchar el título los hongos sitúan de inmediato su imaginario en una idea sicodélica, de drogas y placer. Pues bien, la metáfora en el titulo remite a los hongos explorando su sentido literal seres vivos que aparecen en contextos de tremenda podredumbre y descomposición. Los hongos son la vida que surge en la muerte. Y es ahí donde podría radicar el espíritu de este film La vida”.

 

La palabra se encargó de entrevistar al joven director, quien nos habló un poco acerca de su idea de Caliwood. Ya que al ver una película como “Los Hongos” es imposible no recordar esa época dorada del cine caleño y pensar, quizás que un movimiento como este pudiese volver de manos de directores como Óscar Ruiz Navia.

 

“Yo no creo en esa idea de que Caliwood y la industria, me parece una visión como muy parroquiana hay… un poco como… no sé cómo decirlo para no ser ofensivo, pero si como que de alguna manera transmite como un cierto complejo de inferioridad. Eso de pretender ser como una industria y Cali la ciudad del cine en grande, Ciudad Delirio y todas esas cosas, me parece que nota una cierta ignorancia y también un cierto complejo. Ósea no es necesario, no creo que el cine caleño sea como esas búsquedas industriales, que aquí pensemos que nosotros podemos ser como una california versión Colombia. Yo pienso que los referentes y los paradigmas deberían ser otros, más como pensar que el cine es una forma de arte muy poderosa, que puede cambiar la sociedad, que puede transmitir ideas, el cine es un medio de expresión, que le llega a muchas personas y que hay una responsabilidad también con los contenidos… pero lastimosamente muchos colegas están en el cine no por una cuestión artística, cultural, ideológica, sino por una razón meramente comercial”.

 

Ruiz Navia nos deja en claro su pensamiento acerca del movimiento Caliwood de los setenta: “Me siento totalmente discípulo del grupo de Cali, de Luis Ospina, de Carlos Mayolo, de Óscar Campo, de Ramiro Arbeláez. A mí me gusta lo que ellos hicieron, lo respeto, me encanta, algunos de ellos son mis maestros, a mí me gustan sus películas. Yo lo que pongo en cuestión un poco es como esa figura la agarró el establecimiento. Cuando ese movimiento existió, fue una tendencia de contracultura, no era un grupo oficial. Con el paso de los años ese movimiento lo enganchó el estado como un discurso oficial y lo organizó de la forma más ramplona, entonces ahora Ciudad Delirio es Cali”.

 

Gracias a estas entrevistas podemos hacernos una idea del pensamiento del director, e imaginar lo que vamos a encontrar en las salas de cine, cuando nos dirigimos a ver la película “los Hongos” Nunca más guardaremos silencio.