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José Aguirre: Un genio de la música

 

 

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José Aguirre

 

Un genio de la música

 

José Aguirre es el espíritu armonioso de Colombia, sus melodías han sido pensadas para acariciar el alma de quien las escucha, modificando los formatos convencionales de la industria musical ha dotado sus trabajos de una mística especial.

 

Para hablar de José Aguirre en la música, primero hay que reconocer que se está frente a un gran maestro de orbe continental. Su vasta experiencia al lado de artistas como Cesaría Évora, La India, Bobby Cruz, Fanny Lu, y sus producciones en World Music, lo acreditan como uno de los grandes maestros nacionales con proyección internacional.

 

Después de su presentación en el Teatro Municipal Enrique Buenaventura, el miércoles diez de septiembre, en un concierto llamado: José Aguirre y sus amigos, La Palabra lo buscó, le interrumpimos su exigente rutina de trabajo a la que se somete diariamente, y no sólo nos abrió las puertas en su estudio ubicado al norte de Cali, también su sentimiento y su sinceridad, elementos claves en la construcción de su arte.

 

Darío Henao: ¿Qué está haciendo musicalmente ahora José Aguirre?

 

José Aguirre: Ando trabajando en varias cosas, unas de índole comercial, otras que son personales, más de la pasión mía con la música. Estoy trabajando actualmente con la compañía “Top Stop Music” de Sergio George en Estados Unidos, con la cual estamos produciendo artistas como Marc Anthony, Luis Enrique, India; el más reciente proyecto se llama Salsa Giants que es una Fania moderna de la salsa, ahí estoy convocado y grabamos un DVD en el festival de Jazz el año pasado en Curazao, por ese lado estoy haciendo ese tipo de proyectos, haciendo arreglos, grabando, eso se hace en Estados Unidos.

 

Aquí en este estudio hago algunos trabajos para una compañía llamada “Lusafrica”, una compañía obviamente africana con sede en París y especializada en hacer World Music, ellos me conocieron a través de Yuri Buenaventura en una grabación que le produje a Yuri en la Habana en el año 2009, no estoy seguro. Conocí al presidente de “Lusafrica” y tuve la fortuna de trabajar con él para la señora Cesária Évora. Fue para mí un gran privilegio poder hacer ese trabajo porque es el último disco que ella hizo en su carrera, un disco que se grabó en diferentes partes del mundo, grabaron música de la sinfónica del Cabo, grabaron músicos de Paris, algunos músicos africanos y para la sección que me buscaron a mí, entonces yo convoqué unos músicos en Colombia. Fue un trabajo muy bonito porque estábamos trabajando para una de las artistas africanas más importantes de la música de todos los tiempos, ellos no me pusieron ningún tipo de trabas para producir, solo me dijeron, escucha la música y lo que tu sientas entonces eso es. Esa gente tiene una percepción y una sensibilidad muy tenaz con la música, entonces no le están poniendo a uno ataduras. Fue muy bonito porque sentí como si estuviera produciendo a cantadores del Chocó, lo sentí así y logramos un lindísimo trabajo.

 

Al morir Cesária Évora la disquera hizo un trabajo póstumo en el que tomaron unas canciones, maquetas que ella había dejado en el estudio, demos, mandaron las voces de unos tracks para mí y también a varios productores en el mundo, entonces también escribí unas cosas allí. Ese trabajo estuvo nominado al Grammy americano y fue interesante también. Por el lado de “Lusafrica” estoy muy contento trabajando con ellos porque hago mucha música con bandas africanas y con bandas también de las islas de Martinica y me mandan trabajos muy interesantes.

 

Por otro lado, hago las cosas de aquí, estoy terminando ahora un álbum grande en la Cali Salsa Big Band, en el que me di a la tarea de retomar los clásicos más importantes de las Big Bands de la música que empezó a llegar aquí a Colombia por el puerto de Buenaventura desde los años cuarenta. Recopilé una cantidad de canciones y unos instrumentales, ahora lo que estoy haciendo es terminar ese trabajo, empecé el 2 de Enero, a escribir arreglos, a recopilar canciones, luego grabarlo y estamos poniendo lo último de la mezcla de masterización, ese trabajo lo estoy terminando.

 

Trabajé también este año en un concepto para Ajazzgo aquí en Cali, que fue bien interesante mostrarlo porque habían varias propuestas con invitados y una obra que escribí para la versión 2014 de Jazz al parque en Bogotá, me convocaron para hacer una composición musical sobre el pacifico en Jazz, para la Bogotá Jazz Big Band, estoy muy contento porque es la primera vez que participo de este evento.

 

Este es como el panorama de lo que estoy haciendo. Con artistas y no me aisló de la parte comercial porque también me gusta y por ahí es donde vivimos (risas)…

 

La Palabra: José, tú le das una libertad muy grande al piano, eso nos llama la atención, ese comienzo que haces inicialmente, parece que estuviera dislocado el intro del pianista quien lo ejecuta prácticamente como si estuviera en otro género y luego sigue la línea melódica y la línea temática la haces tú, pero hay un momento en el que la cedes e incluso dejas la trompeta en el piso y permites que el pianista siga con el tema y propicias que el guitarrista converse un rato con el pianista y vuelves, retomas la voz temática y sigues. ¿Eso lo haces mediante un estudio o un sentimiento?

 

J.A.: todo lo que se hace está montado, más no lo que pasa, porque es improvisado pero está estipulado que vamos a hacer unas partes en las que hay diálogo.

 

Hay algo muy interesante, yo he sido una persona que me he caracterizado por ser un dador de oportunidades a los músicos aquí y en varias partes en donde he estado. A mí me gusta trabajar con músicos de experiencia pues siempre es una garantía, pero, en Cali está sucediendo algo muy interesante con los músicos jóvenes y es que hay un movimiento impresionante en la salsa y el Jazz. Entonces hay un momento en que me pregunto ¿Por qué no tengo gente de experiencia allí y por qué tengo una banda de músicos jóvenes? Porque la verdad todos esos músicos que están ahí vienen haciendo cosas impresionantes.

 

El caso de Andrés el guitarrista, es un músico que admiro muchísimo. Cuando empecé a conocerlo y empecé a ver lo que hacía le di la oportunidad para que la gente lo pueda ver, porque de pronto si en ese tipo de conciertos como el que dimos ese día, uno les da la oportunidad de mostrarse no los van a conocer a plenitud, de pronto lo pongo a que me acompañe nada más. Entonces por esa razón hago que haya mucho de ellos, el pianista Víctor González es un músico joven que viene en una evolución, proponiendo cosas; Yo creo que es uno de los músicos que van a presentar en el Jazz, aquí y en la música folclórica porque tiene un proyecto Folclor Pacifico con Jazz que se llama “Zango” el es un músico muy interesante.

 

 

En el caso de “Mi pueblo natal”, yo invité a “Pelusa” grabó su piano original con el grupo Niche, pero quise darle la entrada a él solo porque como estábamos en un festival de Jazz, entonces dije: vamos a hacer algo interesante, un poco más complejo y le di la libertad a él y le dije – Monta algo para eso, lo único que le pedí cuando me mostro lo que iba a hacer es que en algún momento tuviera la melodía de la canción para que conectara. Fue riesgoso porque obviamente es la versión de una canción muy linda que si no fuera para festival de Jazz no se podría hacer de esa manera, ahí habían oídos ocultos.

 

Ya lo que siguió cuando yo entro con la melodía de la canción, como la gente la conoce, son los solos de guitarra y eso, lo hago porque yo busco mucho la interpretación de los instrumentos, pues al no haber letra hacemos que la composición sea dinámica y los coros que si los hicimos cantados. Tiene particularidad el álbum “Homenaje a un grande” que es todo instrumental, pero tiene coros que son muy bonitos e identifican las canciones.

 

 

L.P.: En el arte, el último en saber que hizo es el artista. Hay algo que a nosotros nos interesa y que tú lo haces, es la evocación y alcanzamos a entender ciertos momentos en donde logras una dulzura y es en el cambio de los tonos mayores a los menores, hay una parte en donde haces erizar al público, además es increíble porque te hiergues más y quedas como hipnotizado un poco por la persecución de la nota. ¿Eres consciente de ese sentimiento de evocación que tienes?

 

J.A.: yo creo que uno es lo que ha oído, como el que escribe es lo que ha leído. Yo me he caracterizado por oír buena música y escucho de toda clase de música que contenga algo que me sirva, que me aporte. Soy un admirador de la gente que hacía música antes, por ejemplo, un tango, esa gente tenía una sensibilidad tan tenaz que yo siento que me llama mucho yo creo que eso fue lo que me formó desde niño, oyendo Bosa Nova, Son cubano, flamenco.

 

 

Cuando me dedico a hacer adaptaciones, por ejemplo de Niche, armónicamente hay mucha más riqueza que en las canciones originales, las cuales son más básicas debido a que estaban concebidas para un público comercial de salsa. Al traer esto a este género me puedo dar el lujo de enriquecerlas armónicamente, me he dado cuenta a veces sin que lo esté lanzando así, que me lleva a relacionar muchas de las cosas que yo hago con la música brasilera por escucharla tanto, por eso hablaba yo en el concierto de la belleza del Aguabajo, me fascina, me gustaría hacer un proyecto, me parece que el Aguabajo contiene una dulzura y una cadencia rítmica que solo la comparo con el Bossa Nova.

 

 

L.P.: La música tuya tiene una dulzura y eso es lo que produce la ovación en el público.

 

 

J.A.: Uno en el momento que lo está haciendo, no lo está pensando, cuando yo estoy tocando me dedico es a sentir la música. Inconscientemente es posible hacer muchas cosas que se han escuchado, es semejante cuando uno lee mucho a alguien y resulta ser influenciado por esa persona al escribir. Hacemos un diálogo y una armonía que está establecida, llegan las improvisaciones que es lo bonito que surge allí.

 

 

L.P: ¿Cómo es el momento para elegir y decir “esta es la pieza que vamos a tocar” coincide por movimientos?

 

 

J.A.: Yo compongo de diferentes maneras, hay veces que compongo sobre una base rítmica y digo primero: “quiero hacer un Bossa Nova” o hablemos de Aguabajo, entonces establezco un ritmo y empiezo a componer sobre el la melodía o a veces cojo la guitarra y empezó a tocar.

 

 

L.P: ¿Eres guitarrista?

 

 

J.A.: No digamos que soy guitarrista, pero toco guitarra, el instrumento central mío es la trompeta, pero yo toco guitarra, piano, bajo, varios instrumentos; entonces con la guitarra es la que más me lleva a las composiciones de Bosa Nova, la música brasilera porque la guitarra es mucho más sensible para componer. Cuando creo música del Pacifico me gusta son desde la guitarra, no desde el piano, son diferentes maneras.

 

 

L.P: Hay un elemento que tú tienes y no lo vemos en los demás salseros y no sé si lo estimas, parece que compusieras progresiones, uno no siente un salto brutal de una nota a otra, ¿esas progresiones las haces conscientemente?

 

J.A.: Si, no soy muy amigo de hacer cosas que puedan sonar abruptas, que puedan sentirse bruscas, pretendo llegar a un cambio o una dinámica diferente que te va llevando y te abre una ventana que te suelta en otro lado, eso lo trabajo mucho.

 

L.P: Nuestros músicos son muy quedados en pasar de una melodía a otra en tonos absolutos. Parece que tú haces unos descansos, encontrando sonoridades más pequeñas ¿Bossa Nova no? Los brasileños son expertos en desbaratar, mientras uno hace 3 tonalidades, ellos hacen ocho. Eso se siente en ti muchísimo.

 

J.A.: Si porque me gusta mucho utilizar la sustitución, entonces cuido mucho el llegar de un estado a otro en armonía y también en dinámica y cuido que no hallan cambios abruptos. Pueden ir de un tono muy diferente a otro, pero si uno sabe llevar la línea melódica y armónica, eso se va a escuchar bonito.

 

L.P: Yo escuche decir a Escalona en la costa una vez “en la música el indio llora su tristeza y el negro la baila”. Hay algo que nos parece interesante es tu música es muy alegre más conserva un toque de tristeza muy grande, de agonía, de sentimiento ¿Qué es lo que tienes ahí? Eso me intereso porque es algo bonito que comunicas ahí?

 

J.A.: Han tocado algo que nunca me habían preguntado en una entrevista, lo que pasa es que cuando se tiene esa sensibilidad, es como un regalo o virtud y a mí me pasa por ejemplo que una melodía bonita me puede poner a llorar de una o me eriza. Las letras no tiene nada que ver son las melodías que producen algo en mí y hay cierto tipo de melodía que yo no puedo cantar porque lloro, que tiene un grado de sensibilidad tan alto que cuando trato de cantarla me emociono y no la puedo cantar, es algo tenaz que a mí me pasa muchas veces. Entonces cuando escribo canciones, cuando escribo música, es una de las virtudes que tengo.

 

D.H.: Eres un ser humano muy sensible. Para conectar con lo que ya se te ha preguntado. Yo salí de la presentación de Chick Corea, mi impresionó mucho ver lo que significó para ti. ¿Musicalmente que es lo que esa subliminalidad te marcó tanto?

 

J.A.: Yo creo que la posibilidad de ver a Chick Corea es un privilegio por que no son conciertos que se ven todos los años y cuando uno va a Estados Unidos en muy difícil saber dónde estás tocando ellos para irlos a ver. A mí me impactó, estuve eufórico y erizado al igual que mucha gente. Chick Corea es un grande, afortunadamente está vivo y haciendo música, entonces ver su presentación y la conexión que logra con esos cinco músicos que están con él, la forma como hacen las improvisaciones y cómo afrontan la música, a mi dejó unas enseñanzas impresionantes. Creo que hay un tarea que hacer, una cuestión por desarrollar con la música del Pacífico y viendo lo que Corea hace con su Jazz, hay muchas cosas que se pueden traer para acá y no es música, es espiritualidad, es dinámica, es mística. Y se lo dije a los muchachos de la banda que no fueron, que debieron haber visto ese concierto, porque ver como ellos están haciendo las cosas, ver que las improvisaciones nunca están planas, si no que siempre traen efectos de los que están acompañando debajo, que no dejan que en ningún momento el concepto se disperse, o sea son muchas cosas. La felicidad que yo tengo a mi no se me ha quitado todavía, salí con muchísimas más ganas de hacer música, porque ver a ese monstruo, ni siquiera podría decir que es marciano de Saturno, de por allá de más lejos jajaja, eso a mí me enriqueció demasiado.

 

D.H.: Has mencionado lo del Pacifico, yo creo que pensar en la suerte y su desarrollo que juega un papel ritual, de comunidad es como la base. Toda música viene de una base popular, es lo mismo que el Jazz, el Tango, la Samba, la Bossa Nova, influencias Europeas eso es, pero yo creo que lo que está pasando en Cali con proyectos como el tuyo y otros músicos es eso que decía Varela “que esa música está todavía en bruto” y que dijéramos tiene muchos desarrollos. ¿Por qué no nos hablas un poco de tu percepción acerca de esa música?

 

J.A.: Para mí Cali es el pulmón de la música en Colombia y en Latinoamérica en este momento o sea todo está acá, lo que pasa es que no ha tenido las propuestas necesarias para que empiece a darse un movimiento más grande, yo creo que ahora es que esta todo mundo despertando a eso; porque incluso músicos como Jairo o como Alexis, ellos hicieron cosas pero pararon ahí, como que no siguieron. Alexis había dejado un camino trazado para que la música comercial del Pacifico tuviera movimiento comercial en la industria, el estableció cosas allí porque es un músico conocedor, porque él es Chocoano y siente eso y lo ha vivido desde niño. Jairo hizo menos cosas porque estaba más en la salsa y siento que lo que lo llevó a hacer un poco más de cosas del Pacifico fue el mismo Alexis cuando le mostro con hechos que eran cosas que le agradarían a la gente y que podrían ser comerciales.

Desde el punto de vista del Jazz hay gente proponiendo cosas y todos tienen cosas muy válidas, me gusta mucho lo que hace Víctor con Sanders y yo voy a empezar a hacer desde la Big Band y desde el proyecto del Jazz como trompetista unas propuestas diferentes. El pulmón está ahí, la riqueza rítmica es impresionante, la dulzura y el swing de los ritmos que son más rápidos son muy importantes y ese dolor que tú decías ahorita, ese dolor en la música de las negritudes, aquel es un dolor que ellos cantan y es alegre. Esas melodías que son propias del Pacifico están para salir poner a la gente en un éxtasis tremendo, es lo que yo veo que está ocurriendo en Cali, cuando uno ve grupos como Bahía, Herencia pero que eso apenas va salir a conquistar el mundo porque es una mezcla de ritmos, de melodías hay que hacer la propuesta en las armonías.

 

D.H.: Te conectas mucho con un tema que está en ascenso, yo que lo estudio desde la literatura y la cultura me parece que a veces lo transmiten muchos artistas en varios campos de la música, es excepcional lo que se quiere hacer, es decir la formación del Pacifico con la llegada de los esclavos, esa cultura, esa tradición, ese dolor que se ha venido transformando pero que está ahí, eso mismo lo siente uno en la música Brasileña. La Samba es una música profundamente triste por el dolor de los esclavos y todo un proceso. Eso que tú estás diciendo, tiene que ver mucho con esa cultura que ha estado muy desconocida y que apenas comienza a comprenderse. Quisiera que me dijeras tu punto de vista.

 

J.A.: Si, la música del Pacifico está inmersa ahí, está lo que decíamos del dolor y el sufrimiento que vivieron ellos por tantos años de segregación, acción y esclavitud. Lo repito “es el pulmón” de la música ahora en el Aguabajo, el cual es el ritmo más dulce que viene del Pacifico, comparado con la música de muchas partes. El Aguabajo con armonía de Jazz, es lo que vamos a hacer, no se había visto antes y lo estamos haciendo nosotros ahora. Es muy semejante al Bossa Nova y la dulzura que hay ahí, es lo que hay para proponer con cantantes que tengan el timbre de voz de los cantantes del Pacifico, pero que tengan la capacidad técnica para cantar cosas con armonías, no precisamente folclóricas. Ahí es donde tiene que surgir gente proponiendo cosas que van a dar un vuelco interesantísimo al Word Music, por ejemplo, entra al Word Music de una.

 

Marlyn está de primera porque tiene la capacidad, ella es cantadora, tiene la capacidad de acariciar. Un señora amiga mía y que quiero mucho me dijo “esa mujer cuando canta le hace el amor a la gente, como canta, como se mueve, la dulzura que tiene, ella hace eso” yo nunca había escuchado que dijeran eso de una cantante, Marlyn tiene la capacidad para eso. Marlyn es cantadora, pero a veces las cantadoras solamente pueden cantar lo folclórico porque no tienen la formación académica o técnica para poder cantar. Cuando ya te sales de las armonías tradicionales y le pones armonía de Jazz o de Bossa Nova, Marlyn si lo puede hacer, ella entiende que es, es naturalmente afinada, es de esas personas que no es capaz de pegar un grito y desafinarse así quisiera, ella lo pega afinadito, ella tiene todo. Ese tipo de propuestas van a caminar muy bien y van a dar que hablar de la música del Pacifico. Por ahí me Marlyn me mostró algo de lo que está haciendo y me impresionó, esa mujer es única. Aquí puede surgir gente que cante, que puedan hacer algo como lo que hace Caetano Veloso porque la música lo da.

 

Con la ida al concierto de Corea estoy muerto de ganas por empezar a hacer proyectos para el Word Music y para el Jazz desde la música del Pacifico. Las propuestas comerciales ya las he hecho y han funcionado y sigo haciéndolas porque me gustan pero lo que quiero hacer a través de la música culta es muy interesante.

 

D.H.: ¿Estás queriendo explorar con tu composición musical relaciones con otras artes, por ejemplo con la Danza o en el teatro?

 

J.A.: Lo de Incolballet es muy interesante porque Gloria Castro ha hecho algo con música cubana, con la salsa y con la música del Pacifico es el momento de empezar a crear cosas también. Nosotros quedamos de hacer, hace algún tiempo cosas y de reunirnos para empezar a hacer este tipo de proyectos y ya debemos empezar a hacerlo, en la mente yo tengo un montón de ideas y cosas para hacerlo viendo lo que ella ya hizo con la música cubana.

 

Lo de teatro es algo que estábamos planeando con Cesar porque él tiene una obra escrita en la que tiene una orquesta atrás y es el que va desenvolviendo todo, conozco a una actriz creo y sentados esta semana pasada aquí ensayando lo de Ajazzgo empezamos a hablar de eso y vamos a echarlo para delante. Para mí es algo nuevo porque nunca he trabajado con teatro y me gusta la idea y ya le dije a el que me pasara el libreto.

 

Con la Big Band voy a grabar la obra que hice para Jazz al parque en Bogotá que la vieron, fue muy bien recibida, enviaron un video del canal Capital y la obra fue muy bien recibida. Es una suite de 10 minutos en la que hago un recorrido por cuatro ritmos del Pacífico: Aguabajo, Currulao, Bambasù y levanta polvo, no es un ritmo que conoce la gente allá porque es un ritmo muy norte del Chocó y digamos en Buenaventura a la gente no le gusta o no le interesa mucho, pero de Quibdó para arriba es un ritmo muy sabroso, allá lo bailan muy rico, entonces lo incluí con elementos del Jazz, la armonía, la orquestación que son cosas que no se han hecho por la música del Pacifico porque las propuestas han sido con bases de Orquestas, Chirimías o conjuntos, pero a Big Band no se ha hecho ni con Jazz. Me sentí muy honrado cuando me llamaron porque solo convocaron a 4 productores en el país: Francisco Zumaqué que hizo toda la parte del Caribe, los otros 2 nombres no los recuerdo pero son personas muy conocedoras del Jazz y del Folclor, uno de ellos hizo algo con arpa, con música llanera y el otro era algo de música andina.

 

A mí me dieron el honor de hacer música del Pacifico y lo preparé estando disponiendo el concierto de Ajazzgo, yo fui muy arriesgado al ponerme a hacerlo, porque era una obra muy grande y afortunadamente pude enviarla a tiempo, ellos la montaron y la tocaron muy bien y la quiero grabar para mostrarla aquí en Cali porque vale la pena, es un trabajo único e interesante.

 

D.H.: Te veo a veces muy cercano como a Hugo Candelario, ahí hay un instrumento perrenque que es la marimba, no se las posibilidades que tú le des al estar haciendo trabajo a esas sonoridades tan bellas que ha hecho Candelario ¿Háblanos un poco de eso?

 

J.A.: Lo que pasa es que en el disco que estoy haciendo de clásicos de la música latina, invité a Candelario en una obra que se llama Hong Kong Mambo, lo invité para que tocara la marimba entonces el vino y grabó, lo vi tan contento de grabar. Yo lo pensé para invitarlo porque asumí que me diría que no por ser un maestro del Pacífico, pero le gustó mucho la idea, él nunca había grabado con una Big Band y entonces escogimos el tema me dijo que le parecía chévere, grabó todo el tema. La marimba es protagonista allí, la Big Band lo acompaña a él, me dijo que estaba muy feliz de participar en esa grabación, que me agradecía mucho por la invitación.

 

Él está grabando el disco de Bahía aquí en estudio y ahora que hice esa obra de Jazz al parque le mostré la maqueta, la escuchó ahí sentado y le sorprendió mucho la obra y me dijo que ya había escuchado propuestas parecidas pero que ninguna como la que escuchó acá porque era otra cosa, es otro mundo, cuando me fui a cosas Brasileras él me dijo que con gusto grababa y que si quería ponía, a parte de la marimba, los cununos, el Bombo, Él está feliz con eso. Esto va a ser una bomba ahora que lo grabemos. Tengo la maqueta con la marimba ya grabada. Eso del Hong Kong Mambo lo grabó el sexteto La Playa, uno de los primeros grupos que llegó aquí y entonces esa obra va a ser muy interesante.

 

L.P.: Hay mucho Blues escondido, lo escondes magistralmente.

 

J.A.: Si claro hay Blues, mira este es el Hong Kong Mambo con Hugo Candelario y la salsa Big Band (suena la maqueta).

 

D.H.: Hay momentos de saturación ¿no?

 

J.A.: Hay momentos de saturación donde se pueden desaparecer las cosas. Siempre le presto mucha atención a eso, a que sea dinámico, que haya muchos cambios armónicos, que hayan cosas rítmicas que rompan. Después de tener el concepto de Corea más, porque fue una de las cosas que me impactaron, ellos no dejan al tipo que está haciendo un solo, lo acompañan y hacen que se enriquezca. Yo he visto que Corea nunca se queda quieto, hacen un solo saxofónico y están cantando cosas y hacen frases rítmicas. Es una conexión impresionante durante todo el concierto. Yo creo que un estado de saturación es algo que ya está basado en un estándar que ya es y que uno sabe que va a funcionar de cierta manera como tal.

 

L.P.: O sea, una institución como está, tan solitaria de la selva que no ha salido de ahí, ¿cómo se universaliza? Al lado de instrumentos sinfónicos.

 

J.A.: Si, se universaliza cuando hay tipos que lo vayan sacando de la elementalidad. Es un instrumento que lo pueden tocar muchas personas y lo tocan con esa sencillez y esa dulzura que tiene naturalmente el mismo instrumento y las personas que lo tocan, pero cuando viene un tipo como Candelario o como Esteban que ya están proponiendo cosas, entonces están construyendo instrumento con más posibilidades para hacer melodías.

 

Entonces, para la obra que me exigen ahorita de Rock al Parque, yo necesito una marimba cromática porque eso tiene unos cambios que no podría hacer una marimba normal, entonces me dicen “no, yo llevo un xilófono” y yo dije “con un xilófono no se hace música del Pacífico” me contestan “no, es que es un xilófono de Chonta”; ahí ya no debería haber ningún tropiezo, lo puede hacer todo porque es como un piano. Entonces ahí empieza a emerger, la sonoridad de su instrumento al mezclarse ya con cosas del jazz y de otros tipos de música porque ya pueden tocar lo que sea.

 

L.P.: Nosotros escribimos un libro, puede ser que nos cuente una historia cortica. Nosotros inventamos la novela. Gabriel García Márquez decía que una viejita pasando una calle con un paraguas, esa imagen y ya, se podría hacer una novela a partir de ahí. ¿Cómo logras Tú la primera nota, las cuatro primeras notas del compás, cuatro negras? ¿Qué te las dicta?

 

J.A.: El corazón, claro el corazón, el sentir. Por ejemplo con Yuri me pasaban unas cosas. O sea, él me dijo cosas que yo no me daba cuenta que eran asi, por ejemplo: del disco “Cita con la luz”, el me dio unas letras, letras solas, en ese disco él no quiso escribir melodías, entonces me dijo “yo quiero que tú le pongas melodía a estas canciones y hagas los arreglos desde el título”.

 

 

Yo toco tiple porque mi papá era tiplero, y creo que nadie interpretaba el tiple como mi papá lo hacía. Entonces yo aprendí a tocar tiple y en todas las posiciones que yo le hice, yo le he hecho cinco álbumes, él siempre quería que yo le tocara el tiple en algunos tonos. Entonces él me decía que cuando yo tocaba el tiple hacia cosas que tenían mucho sentimiento, mucha alma. A veces yo estaba tocando notas por tocar y entonces él me decía “repite eso que tocaste ahí” y le decía “no sé”, y me decía “hiciste una cosa divina, yo quiero volverlo a oír”, y yo “no me acuerdo”, estaba lanzando notas. El opto por grabarme y después me decía “mira, oí esto que tocaste aquí, yo quiero que hagas las composiciones de la música y los arreglos desde el tiple porque el tiple tiene menos opciones –son menos cuerdas, bueno son más cuerdas que la guitarra pero tiene menos opciones armónicas–, si tú le pones la melodía a estas canciones desde el tiple, te van a salir unas melodías más campesinas que si las haces desde el piano o desde la guitarra”. Y yo las hice desde allí. Confieso que al principio lo empecé a hacer más por cumplirle un capricho y después me di cuenta que no era un simple capricho, él tenía razón.

 

Entonces claro, tenía que salir una melodía más raizal, y empecé a hacer todo desde ahi. Para ese disco “Cita con la luz” que es de los discos más lindos que yo he producido, que me lleno mucho de felicidad.

Además porque es un disco hecho en la Habana con músicos de Buenavista Social Club con músicos como Hernán López Musa, como Chambito. Entonces, ya tenía una experiencia muy grande que era llegar a la Habana y además que se grabó en bloque. Entonces fue un disco muy bonito.

 

L.P.: ¿No se ve mucho el tiple en el Caribe?

 

J.A.: No, yo digo que es lo mismo que ocurrió con la música africana, el legado viene de allá, entonces lo que se quedaron en la costa caribe colombiana dejaron el legado, crearon unos instrumentos que son alegres, el Llamador, todos los instrumentos folclóricos de allá y crearon unos ritmos y los que se quedaron en el pacifico formaron con ese mismo legado unos tambores que son los cununos, el bombo y el guasa y todo eso. Y quedaron unos ritmos y le dieron otros nombres, pero de cierta manera tienen mucha similitud.

 

Ahora, en Brasil hay unos ritmos que se parecen muchísimo a los ritmos del pacifico, pero es que el legado es el África y por alguna situación, un ritmo tocado con un tambor afinado más alto, tocado más lento, en otra parte se llama de otra manera y por eso ve uno esa conexión tan grande que hay entre la música cubana y la chocoana. Porque uno oye un son chocoano y un son cubano y son muy parecidos. Uno oye la música del Brujo y dice “eso es muy parecido a la música que hacían los cubanos, Guillermo Portabales y toda esa gente. Entonces yo creo que eso fue el legado que hay, que en cada parte diferente se tomaron nombres diferentes y se crearon tendencias diferentes porque ya empezaron a mezclar también con los indios y todo eso

 

 

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