JALLA 2014

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JALLA 2014

Jornadas Andinas de Literatura Latinoamericana: el viaje a la semilla

 

Acaba de suceder, del 4 al 8 de agosto, la Jalla 2014 en Costa Rica, evento que organizó la Escuela de Literatura de Univalle en el 2012, y que para el 2016 vuelve a La Paz, Bolivia, donde naciera esta importante iniciativa.  Su próximo presidente y uno de sus  fundadores, Guillermo Mariaca, hace una reflexión sobre la significación de estas jornadas literarias para nuestro continente.

 

Por: Guillermo Mariaca Iturri

Secretario Nacional Jalla  Bolivia

Durante todo el siglo XX la literatura latinoamericana fue construyendo nuestra residencia en la tierra. Recorriendo la distancia desde la colonia hasta la nación, peregrinando por laberintos de soledad, nuestra literatura nos imaginó. Hemos conversado en las catedrales, hemos escrito a los coroneles, hemos creído en las utopías arcaicas, nunca hemos pedido que aparten de nosotros este cáliz, siempre hemos vivido intensamente esta crónica de una vida anunciada. Pero carecíamos de algo fundamental. A pesar de que el poder de nuestra palabra producía inquisiciones y poemas humanos, el viaje a la ficción era un viaje que transcurría en cien años de soledades creadoras. Necesitábamos pensarnos en comunidad para dar gracias por el fuego.

Algunos de nuestros países tenían reuniones académicas dedicadas a su literatura. Invitaban a los patriarcas del norte para recibir su bendición pero ni siquiera miraban al hermano desconocido, salvo cuando ese hermano recibía algún premio Nobel o cosa equivalente. Aún así, leíamos entonces a Pablo Neruda, no a Pedro Lemebel; a Octavio Paz, no a Carlos Monsiváis; a Gabriel García Márquez, no a Álvaro Mutis; a Mario Vargas Llosa, no a César Vallejo; a Machado de Assis, no a Clarice Lispector. Nos contaminábamos con la hora de la estrella y olvidábamos la constelación.

 

Pero hace veintiún años JALLA organizó su primer congreso en La Paz. En este modesto rincón del mundo, la Carrera de Literatura de la Universidad Mayor de San Andrés organizó un diálogo entre académicos menores que quería pensar nuestro imaginario desde nosotros mismos. Es decir, recorriendo los senderos que se bifurcan: escritura y oralidad, barroco mestizo y tejidos, poesía y candomblé. En otras palabras, la colonialidad en las artes: la coexistencia y la desarticulación de modernidad y tradición que pueden comprenderse y experimentarse desde la metáfora del saco del aparapita –nombre demasiado paceño que podría sustituirse por el sociológico glocal o el educativo intercultural o el teórico diferencia radical o el político multitud pero que traduciéndolo perdería llajua– que es nuestro momento constitutivo.

 

Desde entonces se han realizado diez jornadas más de ese camino ininterrumpido. Argentina, Ecuador, Perú, Chile, Colombia, Brasil y, hace unos días atrás, Costa Rica. Hablándonos y escribiéndonos, tejiéndonos y dibujándonos hemos ido revelando lo que la creciente lucha por la hegemonía está demostrando: que la lucha por los saberes y poderes de la representación se ha desplazado del espacio ideológico al territorio cultural. JALLA, así, ha profundizado la reflexión sobre los conflictos culturales que han diseñado la configuración de nuestras identidades.

 

Hemos sido capaces de compartir lo que dicen nuestras palabras, lo que explican, lo que omiten, lo que niegan, lo que fabrican. Porque nuestras palabras han producido nuestras realidades: desentierran pasados o los inventan, diseñan horizontes o los sepultan, censan nuestra experiencia o la sueñan. Durante veintiún años hemos construido una comunidad académica que ha llegado a su mayoría de edad, entre otras cosas, porque nació en una ciudad que tiene gente con el corazón más grande. Y el año 2016 JALLA volverá a La Paz porque ha llegado la hora de realizar el viaje a la semilla.

 

 

 

 

Un público satisfecho por las claras y apropiadas ponencias es el resultado de cuatro jornadas de argumentación y debate. Un importante ejercicio que posibilitó poner a la luz los cuatro siglos de las Novelas Ejemplares, lecturas actualizadas y la mezcla de disciplinas; cruces interesantes para ampliar públicos y la comprensión de un autor con merecido reconocimiento, quien con su obra marcó el 23 de abril como el Día de la Lengua, el día de Cervantes; pero que enfrenta dificultades de comprensión por su lenguaje. Combatir esto es el oficio de estos encuentros.Un universo dialógico

Congreso Internacional Cervantes

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