Una historia hipotética que nos enseñe y nos divierta

  • Imprimir

 

editorial 1

   

Una historia hipotética que nos enseñe y nos divierta

Debería de existir en el bachillerato una cátedra sobre la historia del Valle y de Cali, una cátedra que se imparta desde una historia escrita, desde un punto de vista que riña con lo establecido por la tradición conservadora, una tradición ingrata con el mundo cultural del Valle; tradición retrograda que tanto mal ha hecho a nuestra tradición artística y cultural.

 

Tendría que ser escrita, desde luego, por los más controvertidos escritores vallunos de la actualidad. En esa obra hipotética participarían nuestros mejores ensayistas, poetas, novelistas, artistas y hombres de ciencia. Permitámonos imaginar ese libro escrito por Oscar Collazos, Boris Salazar, por José María Borrero, Jota Mario, Julio Cesar Londoño, Álvaro Bautista, Fabio Gómez, Julián Malatesta, Darío Henao, José Zuleta, Harold Kremer, Oscar Osorio, Alejandro López, Medardo Arias, Fabio Martínez, Oscar Ocampo, Ramiro Arbeláez, entre tantos.


No sé si sería una obra de ficción pero si puedo asegurar que en sus páginas la actividad politiquera estaría ensombrecida por la actitud creadora de las mejores mentes de nuestra región, ellos nos entregarían no una historia construida a la antigua usanza, allanada de fechas y de nombres inútiles para el desarrollo cultural. En ella no se omitirían claro está, los nombres de los gobernadores y alcaldes y demás politiquillos, habría que nombrarlos por la sencilla razón de su existencia y como ejemplo de los obstáculos y corrupción que la politiquería representa en las regiones prospera donde hay algo que robar, amén de los oprobios y males a la cultura y a la naturaleza y modelo de lo que no se debe de hacer.

 

Seguro que serían opacados por la presencia valiosa de artistas, poetas, novelistas, músicos, deportistas, hombres de ciencia, bailarines, etc; que con su actividad, han contribuido a fundamentar una identidad regional dentro de la nación.

 

 Sería una historia agradable y divertida, poblada de anécdotas, preguntas y respuestas óptimas, impregnada de conocimiento. Mediante sus páginas los jóvenes podrían no sólo comprender quiénes somos dentro del concierto de costumbres nacionales. En esa hipotética obra, entenderíamos el porqué hubo una época, hasta los años setenta, en que las cosas importantes de la cultura nacional pasaban primero en Cali; la reconstrucción de la vida de Jorge Isaacs, por ejemplo, sería tema que nos ayudaría a entender las guerras civiles del siglo XIX, la presencia del universo afro en la región, la temática de los gólgotas y draconianos, entenderíamos por qué fue aquí donde se escribió la primera novela nacional y una de las primeras del continente y la primera novela urbana de Colombia, (el puesto se lo disputan, Ron, Ginger y limón de Hernán Hoyos y Que viva la música de Andrés Caicedo) quedaría clara nuestra relación cultural con el romanticismo europeo como influencia literaria; sabríamos ve, por qué utilizamos esa curiosa manera de hablar al que se llama voceo, la cual nos hace tan particulares en el universo castellano. En esa obra entenderíamos la presencia de las tres razas en la región, la importancia de las migraciones extranjeras y nacionales, entre ellas judíos, árabes y gringos; sus páginas implicaría nuestra manera de bailar, las desidias, sinapismos y egoísmo de nuestra elite, incluso por qué no somos mejor como pueblo.

 

Puede ser el inicio de una propuesta atrevida, pero nadie negará que conllevaría a la construcción de una mejor manera de comprendernos como región.  

 

 

 

 

 

Un público satisfecho por las claras y apropiadas ponencias es el resultado de cuatro jornadas de argumentación y debate. Un importante ejercicio que posibilitó poner a la luz los cuatro siglos de las Novelas Ejemplares, lecturas actualizadas y la mezcla de disciplinas; cruces interesantes para ampliar públicos y la comprensión de un autor con merecido reconocimiento, quien con su obra marcó el 23 de abril como el Día de la Lengua, el día de Cervantes; pero que enfrenta dificultades de comprensión por su lenguaje. Combatir esto es el oficio de estos encuentros.Un universo dialógico

Congreso Internacional Cervantes

Escenarios y fronteras de la ficción