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Los avatares de un francés abjurado

 

CVI para Jacques Aprile

   

Los avatares de un francés abjurado

Jacques Aprile-Gniset

París, Francia 1931 – Cali, Colombia 2014

 

En la conversación entre Jacques Aprile y Gilma Mosquera, se reconoce el rescate del imaginario urbano e histórico de las ciudades de Colombia. En la obra de este historiador urbanista se rememora el recorrido de las investigaciones realizadas por Jacques y los motivos por los que decidió establecerse en nuestro país al conocer los pueblos cercanos a Bahía Solano.

 

Redacción La Palabra*

Uno de los temas que más le interesó fue el de la historia oficial sobre la fundación de Buenaventura. La establecida le parecía un tanto fantasiosa. Aprile realizó una búsqueda histórica para establecer lo sucedido realmente. Después de todos sus años e investigaciones, Aprile afirma seguir ligado al Pacífico Colombiano y a sus nuevas generaciones, donde valora el contacto directo con las comunidades.

 

“Cuando uno se pregunta ¿cómo es mi relación con una persona como Jacques Aprile? Pues inmediatamente tengo que imaginarlo y pensar que es un Europeo que se dejó hechizar por una mujer bella, se “aplantanó en América, se enamoró del mar pacífico, del Chocó; empezó viajar por esos territorios, a comer plu con pla, a comer pescado frito, a tomar viche. Y ese hechizo del mar hizo que él se quedara viviendo allá mucho tiempo con los nativos de la población del punta de Huila. Bailando con ellos, escuchando sus historias; Tratando de reconstruir todas esas historias familiares que aparecen en sus libros y gracias a él hemos podido tener, y hemos podido rescatar mucho del imaginario de la gente de la Costa del Chocó”,  Oscar Olarte, escritor.

“Hasta ciertamente yo diría que él es un urbanista que se hizo historiador en Colombia, el urbanista francés empezó a ver, a reconocer nuestras condiciones urbanas al mirar la traza de las ciudades, analizar nuestras condiciones urbanísticas o dignarías y su desarrollo”, Francisco Zuluaga, historiador.

 

Darío Henao: Todas estas décadas que llevas en Colombia son un acto de amor. Cómo se gestó todo ese amor que te trajo acá y el amor que has construido con tu obra en esta región, en este País.

Jacques Aprile: Es tan difícil hablar de esto. Primero, yo llegué en una misión, Una misión del Gobierno de Francia, bueno, no podía imaginar lo que iba a suceder. Yo llegué a la Universidad Nacional de Bogotá. Estaba encargado de ayudar a la formación de un Departamento de Urbanismo en la Nacional, en la Escuela de Arquitectura. Se suponía que a los 4 años de terminar la misión yo regresaba a París; Por algún motivo La Nacional de Medellín solicitó mi cooperación y en vez de regresar a París salí para Medellín. Y ya no estaba solo, nos pasamos a Medellín donde nos quedamos un año, regrese a París en otra misión en Angola, regreso a París y finalmente terminan mis misiones con el Ministerio y decidimos regresar a Colombia. Eso era en el 72.

 

D. H.: En el 1972 ¿qué recuerda de esa época Gilma?

Gilma Mosquera: ¿Cómo nos conocimos? Trabajando. Se quemó Quibdó 1966 creo,  y mi papá era el Gobernador del Chocó. En ese momento en la Universidad Nacional, como siempre, entre profesores y estudiantes fuimos a hacer una ayuda, y bueno en Quibdó nos encontramos simplemente Jacques y yo, los demás llegaron después. Me solicitaron a mí alojar al profesor Aprile en la casa de mi hermana y estuvimos trabajando por primera vez el Pacifico mirando los estragos del incendio. Empezamos a trabajar, después conversábamos, nos hicimos amigos y después nos enamoramos.

 

D. H.: ¿Por qué te interesó tanto el tema de la ciudad Colombiana? Porque el Pacífico es posterior.

J. A.: Mira, de mi formación en el Instituto de Urbanismo de la Sorbona lo que más me había interesado no eran tantos las técnicas y el diseño, si no la historia de la ciudad. Yo tuve dos grandes profesores en Paris. Cuando llegué a Colombia me encontré con muchas sorpresas, bueno porque estaban brotando ciudades por todas partes. Yo me di cuenta que sucedía algo, ciudades chopinianas brotando así por todas partes.

 

D. H.: Creo que no se podría estudiar hoy seriamente el Pacifico y lo que ha pasado ahí urbanísticamente, poblacionalmente, culturalmente sin el trabajo de investigación del profesor Aprile. Qué significó ese libro tan extraordinario sobre Buenaventura como fue, como se gestó tu historia de Buenaventura?

J. A.: Bueno, efectivamente en una mirada bastante general sobre el poblamiento yo llegué a muchas fuentes que me daban una explicación acertada, aquí en Cali,  sobre una supuesta fundación en Buenaventura que me dejó muy insatisfecho. Se trataba de una supuesta fundación de conquista que se había montado todo un aparato fantasioso sobre una supuesta Buenaventura. Pero yo no tenía más elementos para enfrentar esta versión que tenía plena aceptación aquí. Yo creo que fue lo que me llevó a buscar una explicación, no desde la pasión, si no desde la razón.

G. M.: Claro  Jacques, pero ahí hay algo y es que  es muy importante porque eso que tu llamas fantasioso es lo que es la historia de la fundación de Buenaventura y entonces la gente del Pacifico, la gente de Buenaventura está convencida que esa fue la fundación ¿qué fue lo fantasioso que encontraste?

J. A.: Sencillamente hacen afirmaciones que terminan en un cuerpo muy fuerte, entonizadas que nadie pone en cuestión. Yo veía eso, pero no tenía como demostrar que no era así si no entrar en un trabajo a fondo buscando lo que había sucedido realmente, yo me sentía en una situación incómoda porque estaba enfrentando a través  de la explicación a los historiadores que son historiadores yo no soy historiador. Me di cuenta que eso iba a crear cantidades de dificultades de choques, de fricciones, inclusive porque yo había tenido una primera experiencia pocos años antes cuando yo llegué a Cali no había sido fundado como cuentan si no un año después.

Yo enfrenté  aquí a los dueños de la ciudad prácticamente hasta que uno pidió la expulsión del País. En Buenaventura me tocó buscar archivos en unas condiciones absolutamente espantosas, vayan ustedes a ver  lo que son las oficinas del consejo que queda al frente del Gran hotel en Buenaventura.

G. M.: Jacques pero ahí, en el libro sobre Buenaventura está la fundación, pero también, la génesis de la ciudad actual, si dentro de la fundación, era un trabajo de archivos, en Bogotá archivos, en Popayán archivos, aquí. Pero después yo seguí y yo tomé el hilo para reconstruir la historia del puerto del Cascaral.

 

D. H.: ¿Qué es lo que consigues tan completo en el libro?

Yo inicié con el primer puerto fluvial en el Chigaial, después el traslado al bajo Dagua por los lados de la costa hasta el Cascaral. Realmente es cuando yo me pasé a Buenaventura a buscar los archivos y encontré archivos de 1744 y los archivos sobre el Cascaral desde 1823 y un archivo maravilloso, intacto, completo diría yo, el archivo notarial, no siempre en buen estado pero ahí está. Yo trabajé esencialmente con el archivo notarial, el resultado, usted se dio cuenta es un trabajo desde el Anchicayá, el Dagua, el Cascaral ello llegó hasta 1930- 1933, en el momento que ya en el Cascaral hay unas fuerzas que van a tratar de transformar el puerto en ciudad, mediante varios directores de urbanismo y yo termino aquí, en el momento que el Puerto ya se ve como una posible ciudad.

 

“Gracias al trabajo que él y su esposa Gilma Mosquera hicieron en el Chocó yo pude reconstruir o intente reconstruir un periodo histórico de ese territorio y convertirlo en una fábula, en un novela que se llama “La zaga de Juan sueño”. Una buena parte de los capítulos de esa novela está inspirada en pequeños fragmentos en relatos de los textos del profesor Jacques Aprile”, Oscar Olarte.

“Jacques en  ese caso es prácticamente un experto en lo que serian las fundaciones de ciudades y la traza que se tuvo que dar a las ciudades originariamente, empieza a comparar sus desarrollos y eso le produce una de sus obras más importantes”, Francisco Zuluaga.

 

“Lo más importante de los estudios que él hace con la profesora Gilma Mosquera es la relación que tienen esos habitantes con los territorios de la gente del Pacifico, con sus ecosistemas, la formas en como construyen sus casas, como se maneja el paisaje, como son los ritmos ambientales, como aprovechan esos espacios, como construyen o mejor como recogen también los afrodescendientes las formas de construcción de los indígenas. Que no se  nos olvide, llevaban tres mil años en América organizando unas formas de convivencia, unas formas de pesca, unos conocimientos de los ritmos ambientales que les permitió vivir todo ese tiempo. Y ese conocimiento le permite al fabular, le permite fabular, imaginarse unos mundos más bellos eso es lo que nos transmite”, Oscar Olarte.

 

“Es decir, él va a los hechos, trabaja con hechos y no se deja desviar por mitologías, por fantasías o por prejuicios sobre el mundo del Pacifico, eso me parece que es su aporte más valioso”, German Patiño, historiador.

 

“La importancia de Jacques está en que de alguna manera recupera las normas y las formas fundamentales de la organización de las ciudades del periodo de conquista el desarrollo de la ciudad hispana por decirlo así y una mirada sistemática sobre las ciudades principales le permite empezar a tener un fundamento y una especie de normatividad que pueda proyectar hacia los otros desarrollos de la ciudad”, Francisco Zuluaga.

 

D. H.: ¿Sigues en el Pacifico, siempre en el Pacifico?

J. A.: Seguimos, ahora bien los que conocimos hace 40 años murieron, pasó una generación nueva, estamos en una segunda generación no te voy a decir que el Pacífico que visitamos hoy es el mismo de hace 40 años. Inclusive yo pensaría no abordar este tema sino dejar la cosa así. Del Pacifico la sociedad se mueve, si, lo mismo que en el País, inclusive al mismo ritmo del País.

G. M.: Bueno Jacques pero tienes unos recuerdos muy gratos de los recorridos por el Pacifico de las vivencias, de la relación, de la gente que es lo que en este momento lo que tu valoras más.

J. A.: No, el contacto directo con el habitante, con la gente yo me siento a gusto con ellos, este campesinado que sea del Atrato que sea del Calambre, del mallorquín. Yo me acuerdo hasta de los apellidos de la gente en La Boba, El Tigre, en el Charambila, en cantidades de pueblos de puerto Merisalde, en el Tapa, en el rio Mira, en todas etas costas, estos ríos ¿ves?. Nos metimos en los caños que son pequeños fluyentes del Atrato o del San Juan y todo eso está repleto de recuerdos en todas partes, recuerdos gratos, todos. Inclusive si no hay nada de comer, si se voltea la canoa, todo eso es grato en el recuerdo, en la memoria.

G. M.: Y sobre la recuperación de la historia, en las entrevistas con los viejos.

J. A.: Bueno, entonces, siento que no soy historiador, insisto, no tengo el dominio de estas técnicas que aprende el historiador. Como neófito me toco hablar mi propio método de trabajo: trabajando sobre el tiempo histórico yo me di cuenta que hay un periodo donde tengo que acudir  en lo que escribieron otros y me di cuenta que llegando a un cierto periodo ya puedo juntar la gente misma y por este camino yo entre en un manejo de la misma gente, en los lugares en los que podemos llamar, creo, historia testimonial.

 

“Para mi Jacques es un hombre muy culto, con un sentido del humor agudo, es un personaje, es un intelectual francés diría yo a la usanza clásica de los libres pensadores franceses es un hombre Volteriano, anticlerical, crítico que goza de un sano escepticismo filosófico y que tiene múltiples intereses en una vida, aunque es capaz de concentrarse en su trabajo de investigación, en aquello que el escogió hace mucho tiempo que es el mundo del pacifico Colombiano”, German Patiño.

 

D. H.: Se ha hablado un poco del aporte de tu obra. Para iniciar Gilma, ¿tú que quisieras que las nuevas generaciones continuaran de esos caminos que tú has abierto con tu obra?

J. A.: En primer lugar me gustaría poder realizar lo que llama Gilma “La devolución”. Gilma quiere devolver nuestro trabajo, devolver y está empeñada en eso precisamente restituir a la gente lo que hicimos que es de ellos. Lo hemos hecho hasta donde estamos en capacidad de hacerlo, a través de los libros o de conferencias.

Segundo, de pronto es difícil hoy en día por las mismas condiciones de vida, me gustaría por ejemplo ¿tu viste como yo paré a Buenaventura en el 33? Bueno que alguien se pregunte ¿bueno y por qué paró en el 33 y que pasó después? Y que agarre el tema y lo siga. Inclusive, yo quisiera encontrar alguien que dé comienzo, diga, que el Cascaral no fue de conquista, que en el Anchicayá, que es lo que cuenta este tipo? Y agarre el tema y llegue a enfrentar mi explicación y proponer otra. Me gustaría que halla hoy en día gente tan interesada en el tema para desarrollar lo que yo hice, es alguito, es muy poco.

En el caso del Pacifico yo creo que hemos logrado algo en un momento en donde la historia geográfica  Colombiana estaba muy anclada en la Colonia, nosotros pasamos al siglo XIX y XX, la historia urbana, yo diría que no existía cuando yo llegue a Colombia, fuera de un libro de Martínez, no existía, dominaba la historiografía, la colonización Antioqueña y nosotros descubrimos una epopeya del siglo XIX y XX  paralela que es la colonización del Atrato, del  San Juan, de toda la costa del Pacifico que nadie mencionaba, fuera de un gringo, Over West… en el 50 con un trabajo completamente olvidado, ignorado aquí. Hubo que esperar 50 años para que alguien finalmente lo tradujera. Yo tengo mucha suerte, Gilma también, nuestro trabajo se publica prácticamente en seguida. West, murió sin ver su libro en castellano.

G. M.: Ha sido muy importante realmente el aporte que has hecho, desde el punto de vista al conocimiento de la ciudad colombiana. Pero esa gesta de fundación, tu siempre estás mostrando o demostrando que la agente común y corriente es la que ha fundado las ciudades, han hecho los pueblos. Ahora hay un nuevo libro tuyo “La ciudad colombiana 4” ¿En qué consiste, que trata?

J. A.: Mira, el último texto que acaba de publicar la Universidad se origina en unos convenios con  las Instituciones de la Región, unos estudios que apuntan hacia la recuperación de los centros históricos, con un grupo de profesores en la escuela y en el CICSE, que trabajan lo que se llama “Recuperación, historia patrimonial”, patrimonio histórico, patrimonio arquitectónico, ahí están. Yo contribuí y coopere con estos trabajos que los últimos años del 2004 al 2008-9 hubo trabajo sobre el centro de Cartago de Palmira, de Cali, de Buga, inclusive el Cerrito por algún motivo, el Cerrito tiene centro monumento nacional. No me preguntes ¿por qué?

 

G. M.: ¿Qué trabajo hiciste sobre Bogotá?

J. A.: Hice un pequeño trabajo que se oyó de unos interrogantes. Acuérdense que el 10 de Abril del 48 en el mundo entero se decía Bogotá se quemó, Bogotá destruida, Bogotá en llamas y yo circulaba por las calles de Bogotá y yo no veo huella de todo eso. Yo agarré el tema ¿realmente se quemó Bogotá el 9 de Abril? ahí estaba la pregunta y yo hice un pequeño trabajo donde finalmente llegue a la conclusión que de la calle tal a la tal hubo 136 edificaciones destruidas, quemadas. Bueno y punto. De la octava hasta la 15 digamos y de la cuarta hasta la trece. Fue una pregunta ante la sensación de todo lo que se decía era una falacia.

Como urbanista me doy cuenta que hay que arrasar con Guayaquil, San Nicolás y con San Victorino, pero como ciudadano común y corriente me gusta andar en la ciudad vieja porque yo soy de París finalmente.

 

D. H.: ¿Qué has vivido en Cali, que sensación y que impresión te da la renovación urbana de los últimos años, qué  opinas?

J. A.: Yo me acuerdo que en los ochentas se hablaba del piloto y del Hoyo, inclusive se abrió en la Alcaldía una oficina que se llamaba EMRU (Empresa de renovación urbana). Pero no se logró en los ochenta hacer nada en estos dos sitios. Pasados veinte años y últimamente se está hablando de renovación, en el Calvario. Yo veo en el Calvario el “Cartucho caleño”

 

D. H.: ¿Qué te parece el Pacífico vigoroso que ha llegado a Agua Blanca?

J. A.: Yo creo que se integra a lo que yo llamo “La colonización urbana o la popular urbana”, hemos tratado este tema, hemos tenido esta visión cuando se pasa de la colonización agraria o urbanización urbana algo que yo sitúo aparte de los años cuarenta, cincuenta pero con los acontecimientos que acompaña a los acontecimientos políticos y que hace que en ochenta, ochenta y tres, llegan masas del pacifico y se toman Aguablanca.

G. M.: Ahí hay un tema que es muy importante porque Aguablanca no se pobló inicialmente con gente del Pacifico, se pobló con gentes de aquí. ¿Para ti que  son esas colonizaciones populares, que significan en término  de la ciudad es positivo o negativo para una ciudad?

J. A.: Me tocaría abordar muchos problemas que anteceden Aguablanca, pero hay algo cierto en lo que acabas de decir, antes de que vinieran  la gente de muy lejos, yo quiero recordar que los primeros barrios que vimos que se empezaron a formar, a apropiar de terrenos,  antes de que los grandes dueños de tierras lograran salvarlas, formando así los barrios ilegales, gente que venden lotes sin tener los títulos.

 

 *Como homenaje póstumo al brillante urbanista Jacques Aprile, La Palabra transcribe apartes de la entrevista en ConversanDos de Telepacífico, realizada y editada en 2011. Cortesía: Centro Virtual Jorge Isaacs, CVI.

 

Entrevista completa en http://cvisaacs.univalle.edu.co/

 

 

 

Un público satisfecho por las claras y apropiadas ponencias es el resultado de cuatro jornadas de argumentación y debate. Un importante ejercicio que posibilitó poner a la luz los cuatro siglos de las Novelas Ejemplares, lecturas actualizadas y la mezcla de disciplinas; cruces interesantes para ampliar públicos y la comprensión de un autor con merecido reconocimiento, quien con su obra marcó el 23 de abril como el Día de la Lengua, el día de Cervantes; pero que enfrenta dificultades de comprensión por su lenguaje. Combatir esto es el oficio de estos encuentros.Un universo dialógico

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