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El narcotráfico en la novela colombiana

 

Critica 1

  

 

El narcotráfico en la novela colombiana

Óscar Osorio

Programa Editorial Universidad del Valle.

Cali - 2014

 

En “Elegía a Desquite” (1965), Gonzalo Arango predice el destino de violencia y desangramiento que vivirá Colombia en las siguientes décadas: “Yo pregunto sobre su tumba [de Desquite] cavada en la montaña: ¿No habrá manera de que Colombia, en vez de matar a sus hijos, los haga dignos de vivir? // Si Colombia no puede responder a esta pregunta, entonces profetizo una desgracia: Desquite resucitará, y la tierra se volverá a regar de sangre, dolor y lágrimas”. En efecto, la profecía del poeta se ha cumplido cabalmente: después de la época de la Violencia de los años cincuenta y sesenta siguió la violencia de paramilitares, narcotraficantes, guerrilleros y fuerzas del Estado. De igual forma, el bandolero Desquite ha seguido encarnándose de generación en generación y este país continúa sufriendo con la sangre, el dolor y las lágrimas de las víctimas.   

 

Para que Colombia supere esta violencia endémica, tendremos, como advierte el nadaísta, que hacer a sus hijos dignos de vivir. Es necesario, entonces, una profunda comprensión de las circunstancias históricas de la violencia y de sus contextos, causas y efectos en el corto, mediano y largo plazo. En esta medida, la literatura ofrece numerosas y variopintas miradas de los distintos escenarios de violencia por los que ha transitado la sociedad colombiana, como se puede comprobar en la ingente producción novelística sobre la Violencia bipartidista. No obstante, resulta paradójico que esa literatura no se corresponda con una vasta crítica. La razón de ello, como expresa Osorio, se debe al lastre que ha debido cargar por parte de una fracción de la crítica que “la considera a priori, por su elección temática, como una mala literatura”.  Se hace necesario, pues, eludir ese prejuicio y valorar la producción literaria que alude a fenómenos de violencia.

 

A este esfuerzo se ha unido el ensayista Óscar Osorio (1965) con el libro El narcotráfico en la novela colombiana, en el cual acomete el análisis de diecisiete novelas que tematizan el fenómeno del narcotráfico; fenómeno que, aunque no es una práctica per se violenta, ha generado y atizado múltiples formas de violencia en las últimas décadas y ha causado un deterioro irreversible en nuestro tejido social.

 

El texto se divide en cuatro capítulos y unas “Notas finales”. Los dos primeros capítulos tienen una estructura similar: el primero estudia la novelística que trata de manera “marginal” el tema del narcotráfico. Su análisis da cuenta de la lectura que las novelas hacen sobre “la incidencia social” (19) del narcotráfico y de cómo se transforma la percepción de los autores en la medida en que se presenta un desarrollo histórico del fenómeno. El segundo capítulo se ocupa de las novelas que abordan el fenómeno del narcotráfico de manera central. En este capítulo, Osorio indaga nuevamente en la lectura que los autores hacen sobre la incidencia del narcotráfico en el entramado social y en el cambio de percepción que sufren en la medida en que se presenta el desarrollo histórico del fenómeno. El tercer capítulo hace un análisis regional de las novelas, tomando como base los resultados obtenidos en los dos capítulos anteriores. El último capítulo examina la forma en que estas novelas tematizan el fenómeno del sicariato. En las “notas finales”, se presenta una breve descripción de otras expresiones artísticas que se han ocupado de la violencia en Colombia y de algunos trabajos críticos sobre las mismas.

 

Dos aspectos quiero resaltar del libro. En primer lugar, de acuerdo con la profesora y crítica Aldona Bialowas Pobutsky en lo interesante que resulta el análisis regional que hace el autor. Destaco el análisis sobre la literatura producida en el Valle del Cauca, en el cual el autor devela que algunas de estas novelas traslucen una valoración positiva sobre el fenómeno. Osorio coteja las fechas de publicación de Quítate de la vía, Perico y Comandante Paraíso y constata el desarrollo histórico del fenómeno, para concluir que las lecturas que estas novelas hacen del mismo están en disonancia con las múltiples fracturas que para la época ya había sufrido el tejido social debido al flagelo. Esto y el análisis de la visión de mundo que se advierte en los dos textos, le permite afirmar que estas novelas están orientadas por una visión “pro-narca” y “cómplice” con el fenómeno.

 

Critica 2En segundo lugar, resalto la claridad expositiva del texto. Osorio no se detiene en consideraciones teóricas, filosóficas o sicológicas y se ocupa, con la precisión y la pasión de un exégeta, en el análisis de las novelas. El rigor analítico va de la mano con una exposición que no se deja tentar por la retórica rimbombante que busca encandilar al lector para ocultar la flojedad argumentativa. El texto de Osorio, en cambio, persigue exclusivamente ofrecer a los lectores una bitácora crítica que es el resultado de una ardua investigación y reflexión sobre la literatura del narcotráfico y de la violencia.

 

Es preciso decir, para finalizar, que aunque el autor explicite no tener intenciones de “exhaustividad”, El narcotráfico en la novela colombiana es hasta el momento el único ensayo que valora un amplio corpus de novelas sobre el narcotráfico en Colombia. Por esa razón, se convierte en referente obligado para quienes nos interesa el tema del narcotráfico y de la violencia en la literatura colombiana y se constituye en un invaluable aporte para la crítica literaria y para la historia literaria colombiana.

 

  

 

Un público satisfecho por las claras y apropiadas ponencias es el resultado de cuatro jornadas de argumentación y debate. Un importante ejercicio que posibilitó poner a la luz los cuatro siglos de las Novelas Ejemplares, lecturas actualizadas y la mezcla de disciplinas; cruces interesantes para ampliar públicos y la comprensión de un autor con merecido reconocimiento, quien con su obra marcó el 23 de abril como el Día de la Lengua, el día de Cervantes; pero que enfrenta dificultades de comprensión por su lenguaje. Combatir esto es el oficio de estos encuentros.Un universo dialógico

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