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Sabemos parir, el parto es nuestro

 

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Sabemos parir, el parto es nuestro

 

Historias del buen parir, de violencia al nacer, de embarazo, lactancia y maternidad conscientes, cinco mujeres madres abren sus voces para dar a luz reflexiones necesarias sobre el derecho a nacer dignamente.

 

 

Por: Alicia País

Estudiante de Lic. en Historia

 

Preñadas de dignidad

Venimos con el vientre inflado hasta reventar, con otra vida que nos fluye por las arterias, cada órgano nuestro está dispuesto al cambio, se ha entregado a la transformación, a la creación, al acto propio de la vida que se gesta. No podemos decidir cómo nacer, pero si decidimos como dar a luz.

 

Nos reconocemos como mujeres libres y autónomas, nos conjunta el acto creer en la vida digna desde el buen nacer hasta el buen vivir, nos une también la violencia médica, el abuso y la desinformación del negocio oscuro de las EPS. Unidas en una misma voz cantamos nuestras vivencias al parir.

 

Buen Parir

Un parto respetado es aquel que es atendido con amor, donde ni madre ni hijo sean puestos en riesgo de forma innecesaria, donde se respeta el ritmo normal de cada madre, el proceso fisiológico del parto y del nacimiento. Un buen parir es hacer uso de las intervenciones y la tecnología, sólo en aquellos casos en los que es realmente necesario, teniendo claro que estos casos (los que necesitan intervención) son muy pocos y no la mayoría. “Considero que la vida se debe traer desde una experiencia que no debe ser industrializada, el parto debe ser una experiencia fundamental y respetada”, expresa Ana María desde su sentir durante el embarazo.

 

Un parto respetado se basa en el trato humanizado, en que la toma de decisiones son dadas por la familia, por la mujer que siente, que tiene miedo y ansiedad; donde ella esté cómoda en la posición que elija para hacerlo, con quien quiera hacerlo, en el lugar más propicio para ello y según sus necesidades y creencias. “Buen parir no es necesariamente parir en casa, buen parir es parir con decisión sobre tu cuerpo, más allá de cómo o dónde se haga”, palabras de Ana Carolina que expone desde su sentir como madre y doula.

 

El papel de la Doula es muy importante en el proceso de parto, una Doula es una mujer con experiencia en el acompañamiento de este, pero que no tienen titulación, no es médica, ni partera, su papel es el cuidado, el apoyo emocional, físico y espiritual a la mujer parturienta; las mujeres milenariamente han constituido redes y círculos de apoyo para hacer del parto una bella experiencia, tranquila y natural, como se supone debería ser.

 

Nacer con violencia

El sistema médico cada día es más inhumano, atender personas con necesidades médicas  se parece cada vez más al acto de tratar clientes, donde se ve números en lugar de personas; una de las dependencias más violentas en todo el sistema de salud es el de salud sexual y reproductiva, el lugar que se encarga de atender embarazos y partos. “Cuando nació mi bebe, lo que primero que escuché fue: ‘este es el expulsivo de la uno’. El expulsivo era mi bebe y la uno era yo, sin nombres siquiera y ni una palabra amable ante el momento más importante de mi vida, eso es muy violento -reflexiona Ana Maria- Nunca pensé que tener a mi hija fuera un acto tan horrible en esa clínica, me dejaron sola, con miedo y llena de inseguridades, luego me dijeron que me tenían que hacer cesárea y así fue, no tuve tiempo de elegir, estaba bajo mucha presión, y tal vez si hubiera tenido otro tipo de acompañamiento, Anahí habría nacido de forma natural”, Analiza Violeta ante su caso de violencia al parir.

 

Un mal parto, un parto irrespetado, inhumano, violento, es aquel que privilegia el lugar de personal médico por encima de la madre y el bebé, es saltarse las etapas propias del trabajo de parto, así como arriesgar la salud de los mismos al realizar intervenciones por desconocimiento, comodidad o por simple soberbia médica. Nacer con violencia es que los partos se guíen por protocolos desfasados, o que los médicos abusen de su autoridad para decidir sobre cómo debemos nacer.  “Investigando desde mi sentir, me fui dando cuenta de que hay otras formas de parir, de que el sistema medico está lleno de atropellos y de violencias y de que existen derechos especiales para la mujer embarazada; yo lo que más sentía era miedo, miedo a mi parto, a parir en una clínica donde no respetaran mis creencias; por eso busqué otras alternativas”, evidencia Ana Carolina.

 

Violencia obstétrica es aplicar sistemáticamente lo aprendido: limpiar, rasurar, cortar, empujar, oprimir, dirigir, extraer, coser... sin plantearse jamás si lo que se hace está o no bien hecho. Utilizar máquinas, maniobras e instrumentos cuando no hay necesidad; no informar o informar poco y mal, o pretender que la madre tome decisiones bajo presión, miedo o sólo conociendo "parte de la verdad". Uno de los problemas de las EPS son los estándares, una planillita con curvas que da indicadores de peso, tiempo, tamaño del bebe, etc. Si uno de mujer embarazada se queda con ese discurso en medio de todas las inseguridades e inquietudes que tenés pues no te vas a sentir bien respaldada. Uno necesita un apoyo médico cercano, y emocional, un apoyo vivo”, argumenta Stefani desde una reflexión acerca de esta violencia que ahora se le hace manifiesta.

Pag6y7 2 EspecialAsociación parir y red de partos

La asociación parir es una organización que vincula de manera voluntaria personas preparadas en diversas áreas, desde la médica, hasta la humana e incluso la espiritual; se constituye en Cali en el 2013 a partir de las familias interesadas en recibir apoyo desde el amor y el respeto, la seguridad e integralidad. Se conformó con Doulas certificadas: madres, antropólogas, sociólogas, psicólogas, fisioterapeutas, enfermeras y médicos; facilitando espacios para grupos de apoyo entre familias, grupo psicoprofiláctico, terapias en medicinas sutiles y milenarias, asesorías en autocuidado, psicoterapia para parejas, salud reproductiva holística. Esta propuesta ha permitido entrelazar compromisos con la comunidad desde las más sentidas necesidades de calidez en la atención y humanización del maravilloso acto de parir y nacer.

 

Paola Méndez, medica familiar de la Universidad del Valle, ha encontrado su camino en el bello mundo del parto respetado, gracias a las inquietudes de diversas madres y amigas embarazadas, se fue guiando hacia las mareas hermosas del buen parir, es una mujer que está siempre del lado de la madre y su poder como mamífera gestante, cree en el poder del nacimiento y considera que un buen nacer transforma mundos y sociedades; entre el ir y venir de la medicina formal y desde el rescate de las medicinas tradicionales, ancestrales y espirituales, Paola es una médica-partera. “Asistir al acto de la vida, compartir con la madre, el padre y el bebé, es una experiencia muy bella y enriquecedora, con la red de partos hemos hecho muchos acompañamientos basados en la trasformación de las formas de nacer, hasta ahora hemos acompañado 32 partos domiciliarios, donde evidentemente el respeto es la base de la vida, así el acto de nacer se convierte en algo muy hermoso esperado, tranquilo, placentero e incluso orgásmico”, reflexiona Paola desde su quehacer, desde su conjunción de métodos medicinales para el acompañamiento del alumbramiento, del acto mismo de la vida.

 

“Mi parto fue tal cual lo imaginé, con mi pareja decidimos tomar otro camino para el nacimiento de nuestro hijo, lejos de las EPS a las cuales les tengo mucha desconfianza, por su manera superficial de hacer las cosas, por sus formas autoritarias y violentas; conocimos la red de partos, la asociación parir y decidimos que de esa manera es la que queríamos que naciera nuestro hijo”, expresa Margarita, quien dio a luz a su bebé en casa, acompañada, por Paola, una doula y su pareja, en una acto íntimo de amor y fuerza, que es el acto de nacer.

 

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En Colombia no existe una ley frente a los derechos de las maternas durante el parto, como si la hay en Argentina, México y Uruguay; sin embargo existe el Proyecto de ley nº 21/2010 senado: “por la cual se protege la maternidad, el parto digno: Artículo 7°. Derechos de la mujer embarazada. Toda mujer durante su embarazo, trabajo de parto, parto y puerperio tendrá los siguientes derechos: c) Al parto natural, respetando los tiempos biológicos y psicológicos del proceso de alumbramiento, evitando las prácticas invasivas o el suministro de medicación para acelerar el proceso del parto y a elegir métodos farmacológicos o alternativos para el manejo del dolor; f) A estar acompañada por su cónyuge, compañero permanente o por quien ella elija, durante la asistencia prenatal, trabajo de parto, el parto y el posparto, siempre que la gestante así lo solicite, no exista contraindicación de carácter médico y siempre y cuando el acompañante cumpla los reglamentos de la institución”.

 

“Yo tengo un poco satanizada a las EPS y a las clínicas, mi relación con ellas es casi como de odio, de mucho rechazo y esto me hizo buscar alternativas, ya con la experiencia de otras madres amigas y la red de partos que se estaba creando, supe que lo que quería era tener mi bebé en casa y esa fue mi decisión, pero la EPS nos hizo una especie de persecución política cuando manifesté mi decisión de parir en casa, me llamaban a reuniones y me acosaban de cierta manera con ello, cuando quien decide cómo, dónde y con quién queremos parir debemos ser nosotras, no las instituciones”, argumenta Margarita con indignación.

 

Maternidad Subversiva

Este fruto que yace dentro y que florece en nosotras, está listo para conocer el mundo, para salir de la guarida y enfrentar el viento que ruge y canta, nosotras hacemos parte de este viaje que significa nacer, así, decidimos también cómo queremos traer al mundo a nuestros hijos e hijas; lejos del miedo y empoderadas de nuestro cuerpo creamos formas propias de vivir nuestros embarazos, de parir dignamente, de lactar con naturalidad y altiveza, de criar nuestros pequeños desde nuestras creencias y sentires. Estamos convencidas que nacer con amor puede cambiar radicalmente el mundo.

 

 

 

 

Un público satisfecho por las claras y apropiadas ponencias es el resultado de cuatro jornadas de argumentación y debate. Un importante ejercicio que posibilitó poner a la luz los cuatro siglos de las Novelas Ejemplares, lecturas actualizadas y la mezcla de disciplinas; cruces interesantes para ampliar públicos y la comprensión de un autor con merecido reconocimiento, quien con su obra marcó el 23 de abril como el Día de la Lengua, el día de Cervantes; pero que enfrenta dificultades de comprensión por su lenguaje. Combatir esto es el oficio de estos encuentros.Un universo dialógico

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