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GETEG: Confraternidad tras el valor de la trayectoria

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GETEG

 

Confraternidad tras el valor de la trayectoria

 

El Grupo de Estudios y Trabajo en Genética labora desde hace 28 años, su necesidad de profundizar en el campo de la genética y el mutuo afecto entre sus integrantes los ha convertido en el grupo de mayor recorrido en la institución.

 

Por: Víctor M. Corrales Bedoya

Estudiante de Lic. En Literatura

 

A través de la historia de la Universidad del Valle han pasado grupos de todo tipo; desde los de puño levantado, fervorosos de juventud revolucionaria que buscan cambiar al mundo; hasta los ávidos de ideas, soñadores, quienes se enfocan y profundizan dentro de su academia en la búsqueda de una verdad, guiados por la pasión a sus carreras. Muchas veces estos colectivos pierden el rumbo, dejándose llevar por otras tendencias, rindiéndose, a veces obligados a insertarse en el mundo laboral simbolizado por el saco y la corbata; algunos fallan en el plan de reivindicar a la academia, determinando que la idea simplemente fue una quimera, la cual hizo parte de una etapa en su juventud.

Ante mis años en la universidad y en bocas anónimas y conocidas he llegado a la historia del grupo con más continuidad dentro de la Univalle, el cual tiene su espacio en el edificio de ciencias de la Ciudad Universitaria de Meléndez. Su logo ha llegado a mi vista por los murales que evidencian su existencia y lo llamativo de su apelativo, GETEG.

En sus comienzos, a principios de 1985, el grupo se creó como una propuesta de los estudiantes para profundizar la formación en genética y biología molecular. Durante estos 28 años muchos quienes tocaron sus puertas actualmente se desempeñan como profesores del Departamento de Biología, otros ejercen con éxito su profesión en el exterior.

 

Andrés Felipe Peña, actual coordinador de los proyectos del GETEG, me explica que parte de la dinámica, la cual les ha permitido mantenerse en pie, son los proyectos gestionados tanto por ellos, como con ayuda del Departamento de Biología, lo cual les ha permitido realizar diferentes investigaciones y actividades lúdicas.

Algunos de estos proyectos se han hecho acreedores de menciones en revistas científicas (logro meritorio dentro de la carrera de biología), estos llamaron la atención y permitieron el apoyo de (ACCB) y Colciencias, dándoles valor dentro del campo de la genética y oportunidades para conducir seminarios y encuentros a nivel nacional.

Al llegar pude ver un grupo de estudios con varios jóvenes, quienes separados en asociaciones distintas, hablaban, se ayudaban o discutían acerca de su rutina en la academia. Invitado por una amiga, me sentía un ser extraño en su espacio, lleno de frascos con algodón, tres computadoras, algunos pupitres, libros, materiales de laboratorio y un reloj que es vecino de un afiche de Albert Einstein.


En ese lugar mi primera impresión fue su disciplina, la misma que los ha llevado lejos. Después aquellas posturas se fueron disipando. Aquí todos se tratan como si fueran una familia, donde también hay momentos para tomaduras de pelo, las risas y alguna que otra conversación ajena al grupo. Pero cuando se entran a sus espacios de estudio, el apoyo es un sinónimo que ronda dentro de éstos; como apadrinando, los más experimentados cobijan a los nuevos integrantes para darles sustento incondicional, sea en la carrera o en los proyectos que llevan a cabo.

El GETEG es un grupo que se ha mantenido por sueños, emprendimiento, deseos y curiosidad. Andrés me dice que los resultados de una época de oro, más algunas publicaciones científicas, los reconocimientos (siendo estos muy importantes, porque son pocos los grupos de estudios que se reconocen a nivel científico en el país) y el amor por no dejar al grupo decaer –como en una ocasión sucedió– han llamado la atención de los estudiantes.

Armados de los valores numéricos de la bioestadística y la investigación científica, en la actualidad se dedican a dos investigaciones: comparan las poblaciones felinas del norte y el sur de Cali de acuerdo a los marcadores genéticos de su pelaje; y tienen pensado realizar un proyecto de la generación pasada del GETEG, el cual los hizo ganador del premio Peter & Rose Mary Grant durante el Primer Simposio de Biología Evolutiva en la Universidad de los Andes, donde investigarán a la Mosca de la Fruta o Drosophila Melanogaster y su heredabilidad entre una sepa silvestre y otra mutante.

En lo que he podido observar del grupo, su permanencia histórica dentro de la universidad se debe a factores como sus logros (el último significativo fue la entrada a la Universidad de Harvard de Yherson Molina Henao por sus puntajes significativos en biología de las pruebas ECAES), además de las publicaciones y los premios, los cuales les han ayudado a sostener el reconocimiento nacional. Pero desde mi perspectiva social, lo que más me ha llamado la atención del GETEG es su valor de hogar y su apoyo mutuo.

Como GETEG, creo, logran acomodarse a la visión de colectivo en Univalle, que navega entre las dos ideas, buscando revolucionar al mundo, poniendo en alto el nombre del carácter científico de la región.


 

 

Un público satisfecho por las claras y apropiadas ponencias es el resultado de cuatro jornadas de argumentación y debate. Un importante ejercicio que posibilitó poner a la luz los cuatro siglos de las Novelas Ejemplares, lecturas actualizadas y la mezcla de disciplinas; cruces interesantes para ampliar públicos y la comprensión de un autor con merecido reconocimiento, quien con su obra marcó el 23 de abril como el Día de la Lengua, el día de Cervantes; pero que enfrenta dificultades de comprensión por su lenguaje. Combatir esto es el oficio de estos encuentros.Un universo dialógico

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