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2014 Fifa World Cup, Na Favela Brazuka

 

Pag 14 15 meninos da favela

  

 2014 Fifa World Cup, Na Favela Brazuka

 

Brasil. Tierra del Scratch, el jogo bonito, hogar de la samba, la capoeira, el jeitinho, y de los múltiples colores del mestizaje cultural, se convierte en el epicentro del futbol mundial. Una nueva ola de protestas convocada por un centenar de organizaciones gremiales, y los movimientos ciudadanos, siguen estallando nas ruas. La periferia y los orishas juegan su partido, el del maracanazo social contra el vaticano de la FIFA. Ecos de un clamor barrial.

 

Por: El Zudaca

(Nómada urbano)

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“El Mundial de Brasil 2014, propiciará el mayor robo de la historia de Brasil “

Romário da Souza Faría

 

La ilusión de la pertenencia en tiempos de saqueo neoliberal corporativo


Alguna vez el escritor mexicano Juan Villoro, explicó que el juego del fútbol sucede dos veces, en la cancha, y en la mente del público. Durante un mes, la televisión convertirá al gigante verdeamarelho en una cancha global. La Palabra, contactó al investigador brasilero Ary Pimentel, experto conocedor de la situación social en las barriadas de Río de Janeiro, para comprender el enorme impacto de este acontecimiento cultural en el alma de la sociedad brasilera, en el marco de la globalización económica.


Las encuestas en este momento revelan un rechazo mayoritario del pueblo a la copa del mundo, por los sobrecostos generados en las obras y la inflación económica, ¿cuál es tu opinión sobre esta situación inédita en la historia de los mundiales?

 

Siempre pareció que el brasileño gustaba más del fútbol que la política. Esa imagen se proyectó como una vitrina para quienes nos veían de afuera, y como un espejo para quienes miraban desde adentro. Cuando todos pensaban que Brasil era un país adormecido, absolutamente carente de activismo y con una modorra inmensa que dominaba el espacio público, emergió un movimiento inesperado para los mismos especialistas que acompañan la vida política nacional. Todo comenzó con las protestas callejeras ocurridas a partir del aumento de las tarifas de autobuses en São Paulo y en Río de Janeiro, que canalizaron la insatisfacción y la revuelta. El rechazo al Mundial de Fútbol con motivo de la realización de la Copa de las Confederaciones (2013) se debió al distanciamiento autista que los políticos demostraron en relación a la realidad de los ciudadanos comunes, y a una serie histórica de promesas incumplidas, haciendo crítico el estado de ciertas áreas básicas como salud, educación y transportes. Todo esto como contrapunto a una narrativa preponderante que imponía la imagen de un país rico, ajeno a las crisis mundiales, y que podía prestar dinero a  las naciones europeas quebradas, o acoger con pompa megaeventos deportivos. 

 

Al observar las altas inversiones para construir estadios modernos siguiendo un “estándar FIFA de calidad”, la población se fue para las calles (“el gigante despertó”) con el fin de exigir salud, educación y transporte “estándar FIFA“. Ahora en las vísperas de la realización de la Copa del Mundo, el gobierno federal invierte en campañas televisivas para mostrar videos institucionales donde busca calmar los ánimos de la población y difundir la idea de que la copa va ser buena para Brasil. La imagen dominante es que las inversiones millonarias en las arenas (estadios) para los juegos de la Copa desvían el foco de áreas prioritarias, resultando en inversiones no permanentes de interés público. Lo que se observa en la práctica, es un proceso de petrificación de las ciudades y del deporte asociado a la privatización de las estructuras construidas o reformadas, con dinero público y la espectacularización elitista, del deporte más popular del país, que  comienza a dejar de ser un deporte para las masas, ahora imposibilitadas de frecuentar las nuevas arenas (estadios).

 

¿Cuáles son los cambios y transformaciones que están ocurriendo en las favelas?


Pag 14 15 arte urbanoLa implantación de las Unidades de Policía Pacificadora.  El proyecto está conceptualmente vinculado a la lógica militar y se traduce en la conquista y la ocupación del territorio antes dominado por facciones armadas. Aunque el tráfico no desaparezca de esas comunidades como divulgó la prensa en primer momento, las favelas con UPPS cuentan ahora con una presencia constante del Estado, y la población local ya no necesita convivir con los traficantes fuertemente armados. Las “bocas de tabaco” (lugares específicos donde actúan los vendedores de drogas ilegales) ya no son lugares fijos, lo que hace que los traficantes actúen de forma itinerante en el interior de la comunidad. O sea, uno de los resultados es que la UPP ayudó a modernizar el tráfico.

 

Las Unidades de Policía Pacificadora, enfrentan importantes retos para convertirse en una verdadera política pública por la falta de sostenibilidad del proyecto a escala, conforme apunta hace años Luiz Eduardo Soares, por el limitado número de comunidades contempladas. Al tener la lógica de implantaciòn basada en criterios que se sujetan a los intereses políticos, de construir una imagen de seguridad en las áreas de la ciudad asociadas a los megaeventos, y a los intereses económicos de grupos conectados al turismo o a la especulación mobiliaria.

 

El proyecto de las UPPS tuvo, por ejemplo, el mérito de provocar una caída drástica de los homicidios en las áreas pacificadas, pero estas áreas corresponden a las comunidades que se localizan en el cinturón turístico de la Zona Sur carioca (del Leme y Copacabana hasta Ipanema y Leblon) o cerca del estadio de fútbol Maracanã. Eso hace que los problemas de la inseguridad vinculados a la territorialización del tráfico de drogas sólo sean desplazados para las áreas alejadas de las regiones habitadas por las clases medias y altas. Esta problemática es agravada por el surgimiento de nuevos fenómenos.  En las favelas “pacificadas” una situación común es que los antiguos habitantes ya no pueden vivir más allí, por no conseguir cómo pagar el alquiler o por cuenta de los altos precios del comercio local. 

 

El alza en el costo de vida que no es acompañada por un aumento de salario, es el caso de los propietarios, que optan por ir a vivir en otros locales, vendiendo sus inmuebles y generando una renovación de la población, donde se observa un efecto claro de la gentrificación. El Mundial no deja un legado permanente para la ciudad de modo general, o para las favelas en particular. Parece tratarse más de una acción cosmética o, como diría Lima Barreto, una “reforma de fachada”.

 

¿Cómo se están organizando las barriadas de Rio Janeiro para disfrutar el Mundial?


En las áreas de favelas con UPP, lejos de cualquier espíritu de fraternidad o integración, varios habitantes se propusieron a recibir los turistas extranjeros, alquilando a altos precios cuartos y casas durante el mes de la Copa. Muchos esperan recaudar algunos miles de reales con los huéspedes dispuestos a pasar ese periodo en las comunidades pacificadas, donde las tropas federales están uniéndose a la policía para garantizar mayor seguridad. El Morro (que en Rìo es sinónimo de favela) se tornó en símbolo de la ciudad y en punto turístico, ahora contando con espacios que figuran en las guías gastronómicas, con teleférico y rotondas visitadas diariamente por los jeeps del Favela Tour. Pero de un modo general, la falta de animación en las favelas, en las vísperas del mundial, es la misma que se observa en el resto de la ciudad.

 

¿Crecerá el descontento y el inconformismo durante el Mundial, o el “jogo bonito” del equipo de Scolari apaciguará los ánimos con un buen rendimiento de la selección?


El discurso triunfalista en torno a los megaeventos ignoró la realidad de los malos servicios públicos y de la corrupción generalizada en todos los niveles de gobierno. Las protestas que se hicieron oír fue el recado de las calles delante de la sordera generalizada y de una descomposición de la imagen construida de esa sociedad y de sus condiciones concretas enfrentadas en la vida cotidiana. Lo que se observó en las calles fue un verdadero choque de temporalidades: manifestantes de la era digital confrontados con fuerzas policiales anacrónicas que reaccionaban como los peores tiempos de la dictadura, enfrentando manifestaciones pacíficas como si estuvieran luchando contra enemigos del Estado y no lidiando con ciudadanos que ejercían un derecho garantizado por la Constitución.

 

A partir de una contrucción discursiva que a lo largo de los meses fue definiendo la imagen de los manifestantes como baderneiros, vándalos, agitadores y bloques negros anarquistas, el movimiento perdió fuerza. Con esa asociación de las manifestaciones populares a la violencia, así como con la construcción de la figura reductora del manifestante asociado a un enemigo de la sociedad, hubo una cierta domesticación de las masas que salieron de las calles movidas por la satanización de las protestas publicadas en las primeras páginas de los periódicos y en los programas de televisión de mayor audiencia.

 

Pero, el miedo infundido por los informativos corporativos y la tentativa de construir un consenso en torno al Mundial, no debe ser mayor que el anhelo por cambios y la oportunidad de visibilizar con el #NãoVaiTerCopa, la revuelta acumulada frente a un proyecto de sociedad que prioriza los intereses de empresarios y políticos en detrimento de los derechos básicos de la población. Aunque las personas no dejan de apoyar la selección, el desinterés demostrado con la inexistencia de preparativos y decoración en las calles así como con el desabastecimiento del mercado para esa área –que, salvo aparatos de T.V, se ha vendido muy poco– permite constatar que, por más que la Copa sea un hecho consumado, ésta será una Copa diferente, donde el ingrediente político estará presente como en ninguno de los últimos mundiales posteriores a la Segunda Guerra.

 

Pag 14 15 ilustraciòn newtonsilvaComo políticos, gestores públicos, empresarios y profesionales de los medios corporativos no quisieron oír el recado de las calles, con la aproximación del Mundial, el Gigante da señales de que va a despertar otra vez y volver a las calles. Hay que estar atentos a ese rico momento, cuando la población brasileña casi seguramente va no sólo acompañar el noticiero deportivo y leer la narrativa de la historia, pero también va responder al llamado de ésta, yendo a las calles a construir la historia como lo hizo en junio del año pasado.  Los jóvenes vuelven a hacer sus creativos carteles, los instrumentos de percusión son oídos nuevamente, y la indignación se renueva, y el grito que sueltan de la garganta no es sólo la conmemoración de gol, es por el llamado para la fiesta que puede tonificar la democracia.

Bonus Track


“Vivimos en un sistema político idiota, con idiotas detrás de poder, dinero y ventajas. Una democracia sucia en la cual nadie tiene la firmeza para resolver la cuestión. En Río de Janeiro los bandidos asesinan a los policías. Pasa también al revés, y en mayor cantidad, pero cuando un bandido mata a un policía, nos está matando a todos: al Estado y a cada uno de nosotros. Ojo, no es fácil hacerlo. Solamente tiene esa disposición quien nació y fue criado en el infierno y resuelve darle una cachetada en la cara al diablo” Paulo Lins.

 

  

 

 

 

Un público satisfecho por las claras y apropiadas ponencias es el resultado de cuatro jornadas de argumentación y debate. Un importante ejercicio que posibilitó poner a la luz los cuatro siglos de las Novelas Ejemplares, lecturas actualizadas y la mezcla de disciplinas; cruces interesantes para ampliar públicos y la comprensión de un autor con merecido reconocimiento, quien con su obra marcó el 23 de abril como el Día de la Lengua, el día de Cervantes; pero que enfrenta dificultades de comprensión por su lenguaje. Combatir esto es el oficio de estos encuentros.Un universo dialógico

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