A panela fervente do brasil está fervendo a panela, a ligação dos povos começou pela mesma

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A panela fervente do brasil

está fervendo a panela, a ligação dos povos começou pela mesma

   

Siglos de tradición africana, indígena, mulata y occidental abrieron lo que hoy se conoce como la exorbitante cocina brasileña, reconocida en el mundo por su intenso aroma, color e innumerables sabores, convirtiéndola en un sello característico de la cultura latinoamericana.


Por: Luz

Licenciada en Literatura


Sol, cuantiosos ríos, selva espesa, mar trópico, montañas y llanuras; de cada extracto de estos elementos esenciales nace el sabor de toda una región, crece la identidad y el sentir de un pueblo. La construcción de un panorama culinario brasileño se abre a partir de los encuentros de sabores paradisiacos que contiene este importante territorio.

 

Por más de trescientos años la herencia gastronómica de Brasil ha girado en torno a los encuentros transculturales que ingresaron por las diferentes costas y bahías de Salvador, Rio, el nordeste y las ya marcadas culturas nativas y africanas que lograron persistir hasta hoy; Pescados, mariscos, carnes, plantas aromáticas…, transformaciones que crearon vertientes en lo que ahora conocemos como los platos más célebres y con mayor aceptación a nivel mundial. Las diferentes mezclas y preparaciones culinarias de Brasil han solidificado una incuestionable reputación de excelencia.

 

Para hablar de la riqueza y variedad de los platos, es fundamental hacer un recorrido y degustar región a región las sorpresas gastronómicas que nos ofrece este extenso pueblo multicultural; catemos la variedad de especias e ingredientes que cada una de ellas contiene y la hacen diferente una de otra.

Teniendo en cuenta que el país está marcado por una amplitud cultural, a la hora de referirnos a los hábitos de alimentación se establece una manera diferente de aproximarnos a cada tradición culinaria según la región.

De norte a sur y bañada por la espesura arbórea, hídrica y cautivantemente exótica; la extensa región amazónica ocupa una de las primeras propuestas de gastronomía única y preferida para muchos comensales en Brasil. Sus procesos de selección de ingredientes, cocción y variedad de sabores, la hacen una cocina especial. La tipicidad de encontrar en sus platos años de tradición y cultura indígena, hace de esta comida un símbolo espiritual, un ritual consagrado a la tierra, al agua y el fuego. Los platos típicos de la región norte de Brasil están basados en una excelente línea de especias y pescados, tanto de agua dulce como salada, hierbas, hortalizas, batidos y ensaladas. Las principales especias y hortalizas como el Jambú, que se le considera como una planta mágica que al contacto con el paladar crea una sensación anestésica, además de ser una hortaliza genuina por sus componentes le proporciona a los diferentes platos un sabor especial y misterioso. Son excelencia culinaria el “moqueado”; que consiste en una técnica de cocción de asado y ahumado en madera, cada plato está perfectamente aromatizado con especias únicas de esta región.

 

La fiesta del tacacá no tucupí, la papilla de plátano verde, la Muzungá, las nécoras, o pato no tucupí, los batidos de frutas amazónicas, son los encantos gastronómicos que posee la cocina norte del Brasil. Disfrutarla resulta, entonces, más que un deleite, una mágica fascinación.

 

La región del nordeste, por su parte, es rica en variedad de platos y recetas que datan desde la época esclavista; los africanos conservaban y reproducían sus saberes culinarios, al igual que la cultura se iba enriqueciendo con las tradiciones gastronómicas portuguesa, árabe, alemana, italiana, japonesa… que hasta ahora siguen vigentes. Los diversos platos y postres, registran una tendencia multicultural y por ende amplia en sabores, texturas y aromas. El Acarajé, la Pamonha, el Vatapá, el Carurú, la Casquinha de siri, la Moqueca, entre otros, se convierten en la base alimenticia de esta región que encontró en los frutos del mar todo un sabor y una tradición.

 

La región del Mato Grosso se caracteriza por los diferentes pescados que del rio Mato Grosso abundan, sin embargo, la especialidad de esta cocina centro-sur del país se basa en los diferentes asados de carne y cerdo, que hacer de este territorio un puente directo a  la cocina gaucha. Las “churrasquerías” son los centros gastronómicos de esta región del interior, en el que se aplican diversas técnicas de cocción como lo es el Rodizio en los lomos jugosos de cerdo y res.

 

El sudeste, a su vez, se centra en la comida un poco más campestre, de cocciones lentas y sabores incomparables. Son muy comunes en esta región de Minas Gerais los quesos, la junga negra, el pavo relleno, el cerdo asado, las frutas, el arroz y la carne seca, de igual manera no dejan de ser importantes los asados acompañados de mandioca que es usada para acompañar casi todos los platos.

 

Uno de los pilares culinarios que abarca toda la cocina brasileña, y en especial la gastronomía del sudeste, es sin duda a feijoada, que consiste en la preparación de fríjoles negros con una considerable cocción de carnes de res y cerdo, convirtiéndola, junto con los asados, en el plato típico más representativo de todo el país.

 

Cerrando este despliegue de encuentros grastronómicos está la región del sur o gaucha, podremos degustar todo lo referente a los asados, las carnes de cerdo y res de tipo rodizio, también se consumen los frutos del mar recién pescados, los batidos de fruta, la farofa, pan recién salido del horno, postres y dulces de muchas frutas y como bebida nacional siempre encontraremos una fría cerveza, una cachaza o un licor.

 

 

 

 

 

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