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Informe 1 bodeguita del medio

 

RAFAEL LAM:un chino que escribe de la salsa cubana

 


POR: UMBERTO VALVERDE

En los jardines del Hotel Nacional, frente al Malecón, estamos sentados con Rafael Lam, periodista y cronista de la música en Cuba, autor de los libros Tropicana, Un paraíso sobre las estrellas, La bodeguita del medio, Polvo de las estrellas y Los Reyes de la Salsa, quizás el más conocido de todos. Aunque tiene mucho por publicar.

La familia de Lam es china, de los que vinieron como inmigrantes sobre la década del veinte. Rafael nació en 1946, en La Habana. Su papá, José Lam, a quien le cambiaron el nombre, lo llevaba a todos los espectáculos de farándula. Era un comerciante con buen nivel de ingresos, recursivo e inquieto. Admiraba la variedad cultural de La Habana. Cuando él murió, Rafael no desfalleció en su propósito de meterse en ese mundo, que no era fácil, pero absolutamente encantador. Rafael Lam nació en el barrio Chinatown de La Habana, el más grande de América. A partir de 1847 llegaron 150 mil chinos. Después de pagar servicio militar se descontroló hasta que encontró a Elio Orovio, el autor del Diccionario de la Música Cubana. Orovio, dice Lam, “era el que más sabía, no le gustaba hablar de jazz ni nada de Europa, era pura cubanía. Por primera vez, entonces, llevado de la mano por Orovio, empezó a trabajar en los medios masivos de comunicación. De igual manera, empezó otro aprendizaje con Leonardo Acosta, a quien había conocido, músico, escritor e investigador de la música cubana. Lam, me resume su obra.  Es delgado, no bebe y habla rápido.

En 1996 La bodeguita del medio, 1998 Tropicana, un paraíso bajo las estrella, después empecé a hacer una serie de libros para las Escuelas de Arte, el primero Esta es la música cubana, que es, creo, el primer libro que se escribe de la música cubana en Cuba,  o sea con los formatos, los lugares donde se hizo la música cubana, la auténtica, que corresponde a una visión diferente a la de Alejo Carpentier. Cuba es la gozadera: Benny Moré y compañía. El otro es Polvo de estrellas sobre los cantantes cubanos a través de las épocas. Los reyes de la Salsa, una crónica sobre la música cubana en ese contexto. Tres más: El imperio de la música cubana, otro sobre el son y el bolero.

Rafael Lam era consciente que para conocer la historia de la salsa necesitaba ir a Nueva York. Fue antes y después de la caída de las dos Torres, en el 2000 y en el 2001. Ned Soublette, un gran investigador norteamericano de la música cubana le sirvió de mecenas. Es propietario de una disquera que se llama Cuba Disc. Se quedó como un exilado más. Publicó en la revista Selecciones, que ningún cubano lo ha conseguido. Lam dice: “limpié autos y tumbé casas”.

Desde Cuba, Lam estaba ligado a la Fania All Stars, publicó las notas para el último disco de Jerry Masucci. Conoció a Izzi Sanabria, un personaje de feria y todo lo que le indicó su mecenas Ned Soublette. Lam habla bien de Cristóbal Díaz Ayala, el gran coleccionista, investigador y escritor cubano que vive en Puerto Rico.

Para los cubanos la salsa es la música cubana, todo empieza con ellos y termina en lo que hacen actualmente. No conocen lo que se hizo en  Puerto Rico, muy poco lo de   Nueva York, no oyeron nunca el boogaloo, ni a Richie Ray, tampoco conocen a Jairo Varela. Al respecto, Lam me dice:

–Este libro de Los reyes de la Salsa fue un pretexto, en realidad yo tengo un libro de la salsa muy extenso pero no se pudo publicar en su momento, entonces me incliné por un resumen y salió bien. Trato de incluir muchas cosas de la salsa internacional.

Hablo con Lam sobre la situación de la música hoy en día en Cuba.

En Cuba pasa como pasa en el mundo: hay una crisis, pero como siempre sucede, en Cuba para bien o para mal absorbe mucho la música que viene de todas partes. Hay un sector que le fascina la música de moda, sobre todo la juventud, y más que todo un sector blanco. Hay quienes están a la defensa de la música más tradicional, la música bailable, de la música más auténtica: que son los negros. Por supuesto yo voy con ese criterio, prefiero la música más poderosa, la que ha virado el mundo boca bajo.

Lam particulariza en esos nuevos representantes de una música bastante discutida.

Hay una novedad de eso que llaman la música alternativa o la música de fusión, le han puesto ese nombre, bueno Fusión. Ahora hay más fusión: el Jazz, el Reggaetón, las formas más modernas de la electrónica; ellos hacen un menjunje y hacen una música más nueva que en unos momentos dados he visto algunos atisbos de cosas más interesantes, un poco caribeñas, que lo vi en un grupo que se llama Frijoles Negros, que era una especie de Latin-Soul, quizás un poco rockero.  Algunos de esos grupos se han ido de Cuba, entonces están difundiendo esa música por el exterior. Hay un grupo aquí que se llama Interactivo, interesante su propuesta.

Lo más llamativo es que el Reggaetón se ha unido a la Timba; al principio eran tres integrante (una máquina y dos cantantes), pero ahora han hecho una banda de Timba, y hacen en los estribillos, una banda de Timba con un toque de Batá afro.

Pasamos a hablar de Van Van y la orquesta Aragón: Lam dice que Van Van tenía sabrosura porque estaba Changuito y antes Pedrito, un negro caliente. Ahora necesitan un renacer, es una orquesta ya pasada, La Charanga Habanera es una música más colectiva. Van Van tiene compromisos con los músicos, le sobran cantantes y requiere, dice Lam en su terminología, de “unos chulones”, como Daniel Santos, Pepe Olmo, Manolito Simonet.

Rafael Lam se emociona cuando habla de Manolín, del Médico de la Salsa, quien se convirtió en un mito. Así como lo cantaba: “A que me mantengo, ahora soy el rey y si te gusta bien o sino también”. Era el rey de los estribillos. Creó un público, la gente iba a pagar cover, en Santiago de Cuba, en un estadio de beisbol lo llenó dos veces, y había tanta gente afuera como adentro. Fue lo más grande de Cuba en los últimos tiempos, afirma sin dudar.

Es preciso hablar de Bebo Valdés y Portillo de la Luz que recientemente fallecieron.

Lam me dice: “Aquí no entendieron todo el valor de Bebo Valdés, quien había sido base de Tropicana, le ayudó mucho a Benny Moré con la banda Sabor cuando regresa de México. Respecto a Portillo de la Luz, me precisa: “bebía mucho, era tan interesante como José Antonio Méndez, Portillo resistió 90 años y se hizo millonario”.

Nada mejor que hablar de la Reina Rumba, del gran veto. Lam es claro: “Aquí no se puede poner. Uno cree que faltan tres días para que la pongan. Es cuestión de minutos, pero Celia nunca se fue”. En el Sauce, un kiosko donde van los habaneros a bailar los domingos la ponen. Ahí el animador me presentó como su biógrafo y me aplaudieron 500 personas, sonó Kimbara y todos salieron a bailar. Pero el veto oficial persiste.

Interrogo a Lam sobre la piratería y la situación actual del disco. Lam me dice que el gobierna subvenciona el disco, aún a ciertos grupos que no se venden.  La salsa vende, por ejemplo, Manolito Simonet. Los grandes músicos son millonarios, Juan Formell, Chucho Valdés, Pablo Milanés, tienen varios autos, casonas, mujeres. Chucho Valdés, quizás por lo del papá, se ha quedado en España. Entre los más jóvenes, menores de cuarenta años, Lam destaca a Jenny Valdés, de Van Van, Haila (continuadora de La Lupe),  Bania Borges (en el estilo de Elena Burque), la que era de Bamboleo.

Por otro lado, le pido identificar a Lam los sitios actuales de la rumba: “Se mantiene La Tropical, que es un imperio. La Casa de la Música, la Cecilia, el Capri, y, claro, los hoteles, donde se mueve el turismo.

Lam reconoce que la radio cubana no difundió todo lo que era importante, cuando empezó el boom de la salsa, el liderato lo tomó Super Cadena Latina. “El boom salsero provocó el pánico, Silvio y Pablo, nos acota Lam, se refugiaron en sus casas.  La salsa le dio alegría al pueblo cubano, que tanto la necesita. Tú sabes, en tiempo de crisis, lo mejor es sexo y música”.

Para Cuba, salvo en excepciones de los viajeros, no conocieron bien a Jairo Varela, tampoco a Richie Ray, poco de Héctor Lavoe, Frankie Ruiz, en fin. Lam dice: “Las emisoras no tienen un diseño musical, eso afectó ciertamente. Actualmente soy colaborador de una emisora, pero hay muchos intereses, no tengo autonomía, no tengo un programa para mí”.

Para finalizar le pregunto a Lam por los jóvenes que quieren triunfar. Lam lo precisa: “Un músico tiene que pasar por las escuelas de música, lucha por meterse en un grupo, hacen lo que sea por conseguirlo, pero tocan y se la inventan. Es la única manera de sobrevivir, de mostrar su talento, que es mucho.”

Es cierto, ahí sigue tocando Lisandra, con un pequeño grupo, cuando marca la flauta, mueve su cintura, su cuerpo grácil, extiende sus muslos y sus piernas, divinas. Aquí toca lo tradicional para los turistas pero canta música moderna.


 

satisfecho por las claras y apropiadas ponencias es el resultado de cuatro jornadas de argumentación y debate. Un importante ejercicio que posibilitó poner a la luz los cuatro siglos de las Novelas Ejemplares, lecturas actualizadas y la mezcla de disciplinas; cruces interesantes para ampliar públicos y la comprensión de un autor con merecido reconocimiento, quien con su obra marcó el 23 de abril como el Día de la Lengua, el día de Cervantes; pero que enfrenta dificultades de comprensión por su lenguaje. Combatir esto es el oficio de estos encuentros.Un universo dialógico

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