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Iglesia y sexualidad: ¿tabu o controversia?

Por Ana María Ortiz y Judith C González* 

La sexualidad ha ocupado un papel central en las discusiones de la Iglesia, pero también ha representado la figura de un tema tabú, que se conoce pero es innombrable. 

Es común escuchar actualmente que la Iglesia posee cada vez menos influencia y credibilidad frente a la sociedad y el Estado. Sin embargo, son frecuentes las expresiones y declaraciones de ésta acerca de los múltiples conflictos que atraviesa la sociedad occidental. Dentro de estos elementos, la sexualidad ha ocupado un papel central en sus discusiones, así como también ha representado la figura de un tema tabú, que se conoce pero no se nombra. 

Siempre hemos visto cómo la Iglesia ha proyectado sobre hombres y mujeres legislaciones y mandatos acerca del cuerpo y del alma. Santo Tomas de Aquino es una figura central para comprender el discurso teológico respecto de la sexualidad. A partir de sus escritos elaboró una reglamentación que de forma breve, ordenada y completa enseñara a los y las fieles la norma moral católica, por supuesto, de una manera diferenciada a partir del sexo. Para él, los sujetos en “estado de naturaleza caída” debían aprender a utilizar sus facultades sexuales con el  fin de conseguir la perfección moral. Su actitud frente al placer debía ser de desconfianza, ya que mediante ésta lograrían mantenerse a distancia del cuerpo y sus pasiones.  

Sin embargo, podemos observar que la Iglesia no ha tenido a lo largo de su historia una postura consecuente con su teoría fundacional: el Tomismo. En la vida cotidiana y laboral de miembros del clero, es sabido que frecuentemente realizan actos catalogados de impuros y perjudiciales dentro de la teoría Escolástica. 

De esta misma manera, la Iglesia y sus escrituras han elaborado y legitimado juicios de valor de tipo sexista en relación a los roles de género. En esto la mujer ha sido la peor librada, ya que se la relacionó por mucho tiempo con el pecado, la maldad y la lujuria. De todas maneras es imposible desconocer, como lo señala Carmiña Navia; que: “Los mas mínimos avances y rupturas, que en la conciencia de las mujeres creyentes se han realizado”. 

Otra piedra en el zapato para la iglesia han sido los innumerables escándalos en los que algunos de sus miembros se han visto involucrados, perpetrando actos excesivos y de tipo criminal como son la pedofilia, la violación y el acoso. 

Una publicación reciente de la revista norteamericana Nacional Catholic Reporter informó sobre las denuncias de dos monjas: Maura O’Donohue y Marie MacDonald, las cuales sacan a la luz la violación de un gran número de monjas, alrededor de 23 países. Relacionado con esto, se llama la atención sobre la cifra de embarazos, de abortos no deseados y de enfermedades venéreas en miembros mujeres de la Iglesia, las cuales fueron sometidas a hostigamientos y acosos y terminaron siendo víctimas de prácticas legitimadas por el silencio y fundadas en las relaciones de poder, que se detentan en organizaciones tan jerarquizadas como es la Iglesia católica. 

El Vaticano ha admitido la veracidad de algunas de las denuncias, acompañando éstas de algunas expulsiones y amonestaciones a miembros del clero. Pero en su mayoría ha guardado un silencio cómplice que busca mantener en secreto este tipo de prácticas, para perpetuar una imagen de pureza y castidad que desde hace ya mucho tiempo ha venido reconociéndose como excesivamente carnal. 

La pedofilia ha sido otra característica contradictoria dentro de la filosofía y la práctica de los clérigos y padres de la Iglesia. Actualmente se han expuesto a la luz pública, un sin numero de denuncias por parte de niños y niñas que han sido víctimas del acoso y del sadismo clerical. El escritor Pepe Rodríguez, trata este tema en su libro: La vida sexual del clero, en el cual elabora un análisis estadístico sobre la actividad delictiva a un nivel sexual dentro de la Iglesia Católica. Así como demuestra la estructura totalmente encubridora que por orden de los altos mandos eclesiásticos, protege y escuda a los miembros del clero que ejercen este tipo de prácticas. 

A partir de este tipo de hechos, se han abierto debates en contra del celibato obligatorio del clero . Discusión que se viene elaborando desde la sociedad civil, la cual de una u otra forma ha abierto la reflexión en torno a la sexualidad y la vida religiosa. 

Sería importante a partir de éste orden de ideas, reflexionar alrededor del papel que ha tenido y que continúa teniendo la Iglesia dentro de la sociedad. Una mirada más crítica y profunda acerca de la práctica real de la Iglesia respecto a la sexualidad, podría llamar la atención sobre este tipo de situaciones. Es de suma importancia no seguir propiciando un clima de total calma frente a hechos como estos. La Iglesia debe reconocer públicamente sus errores y trascenderlos de la impunidad, además de otorgar justicia y reparación a las victimas de la pederastia, de las violaciones y de los abusos de poder por parte de clérigos que participan activamente dentro de la Iglesia Católica. 

*Estudiantes de Licenciatura en Historia, Univalle.. ortizanam@gmail.com,  judithbathory@yahoo.com


Fuentes

NAVIA, Carmiña. “Las posiciones de las iglesias frente a la mujer” En: Revista La manzana de la discordia. No 1 Centro de Estudios de Género, Mujer y Sociedad. Universidad del Valle. Cali Diciembre 2005. 

ORTEGA, Sergio. “El discurso teológico de Santo Tomas de Aquino sobre el matrimonio, la familia y los comportamientos sexuales” En: El placer de pecar y el afán de normar. Seminario de historia de las mentalidades. UNAM. Contrapuntos. México, 1982. 

RODRIGUEZ, Pepe. “Sexo en la Iglesia” En: Gatopardo. Mayo 2001. 

0  Un decreto administrativo que se impuso en el siglo XVI