Homenaje – Réquiem para Pereira por la ausencia de Giovanny Gómez

Réquiem para Pereira por la ausencia de Giovanny Gómez



Por: Edgard Collazos Córdoba
Escritor y profesor de Literatura, Univalle




Giovanny Gómez (1979 – 2021), poeta colombiano.
Foto: https://bit.ly/3yE2UyF


Las horas inútiles
Si ninguno de los
atardecer es mío
y soy tiempo prestado para
la sombra de los árboles
¿cómo llego a mi casa
Cansado de verme
Corriendo tras las puertas
persiguiendo los sonidos
que acaricia la lluvía?
Con mis propias letras he
arrancado a las piedras
un poco de fuego para las
velas de esta noche apagada.

Giovanny Gómez (1979- 2021)

Conocí a Giovanny de una manera muy particular. Fue la tarde de un viernes. Yo estaba dictando un curso en la maestría de literatura de la Universidad Tecnológica de Pereira (UTP). Tal vez hacia media hora que la clase había iniciado cuando me interrumpió la presencia de alguien que apareció de repente, parado en el vano de la puerta. Era un joven con el rostro más sincero que jamás había visto en mi vida. Me dijo que estaba matriculado en la materia que yo dictaba y que me pedía disculpas por interrumpir, por llegar tarde. Lo miré, me era imposible decirle que no siguiera, la presencia de su bondad mezclada con una sonrisa de alegría derrotaba a cualquiera que se le travesara con una objeción. Entró y le dije que estábamos hablando de Arnauld Daniel, un poeta del año 1100, perteneciente a los Cantores de Provenza. Se entusiasmó e interesado en el tema y en algunos poemas que yo había llevado para leer en clase, hizo comentarios que me impresionaron, luego hizo requerimientos sobre la vida de ese poeta tan desconocido y misterioso.

El sábado en la noche regresé a Cali, fatigado de la dura jornada de una maestría, como lo hacía cada ocho días, con el compromiso de regresar la próxima semana, pero esa vez iba pensando que bastaban solo algunas personas como ese joven para creer en la vida, para alentar la desolación del mundo en que vivíamos. El fin de semana siguiente me estaba esperando con su sonrisa invencible y con datos de los Cantores de Provenza que no sé de dónde sacó, pues son muy escasos, le pedí que me los prestara y con sorpresa, vi que, entre los poemas medievales, había uno moderno, una composición hermosa. Entonces me enteré que era poeta y tuve el privilegio de leer sus poemas y ser su amigo. Luego supe que su opera prima, Casa de Humo, fue merecedor del Premio Nacional de Poesía María Mercedes Carranza en el 2006, y el Premio Letras del Mundo en el 2012, de la editorial mexicana Ediciones Sin Nombre. En su escasa vida, pues murió de 42 años, fueron muchos sus logros en un difícil arte, quizás en el género más perfecto de la literatura como lo es la poesía.

Sé que su segundo libro Lo Invisible, tuvo una buena publicación y acogida en el 2014 y que Rafaelli Editores publicó con traducción de Emilio Coco al italiano la antología, Parole chi sanno morderé nei sogni y que la editorial española Valparaíso hizo lo mismo con la edición de Palabras que saben morder los sueños.

Merecedor de todos estos triunfos por la intensidad íntima de sus versos que nos hablan sobre el amor, la soledad, el desamparo del ser en el mundo, en tono prudente, pero que se adentra en nosotros, también es merecedor del recuerdo y la admiración por su obra, porque logra conmovernos como cuando vimos el mar o la luna por vez primera, o por el amor que nos es dado cuando leemos a ese joven poeta, a Giovanny Gómez.

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