Homenaje – Los rezagos de la esclavitud

Los rezagos de la esclavitud

Hace más de 150 años se abolió la esclavitud en Colombia. No obstante, vale la pena preguntarnos por las formas en que dicha institución pervive en nuestra sociedad. Lo anterior debido a que en la actualidad son muy sutiles las consecuencias que aquella práctica dejó en nuestra manera de relacionarnos con los pueblos afrodescendientes. El presente artículo tiene sustento en las investigaciones que el historiador Alfonso Múnera ha realizado en el campo de los estudios esclavistas en nuestro país.


Por: Daniel Zapata Villa
Licenciando en Literatura
Universidad del Valle




Alfonso Múnera, historiador, investigador, profesor y ex embajador cartagenero.
Foto: https://www.eluniversal.com.co/cartagena/alfonso-munera-elegido-como-secretario-general-de-la-aec-64372-BVEU146205


El 14 de febrero del 2019 el historiador cartagenero Alfonso Múnera se dispuso a realizar la lección inaugural de la línea de Historia y culturas afrolatinoamericanas del Doctorado en Humanidades de la Universidad del Valle. En aquella conferencia, el profesor cartagenero reflexionó acerca del proceso esclavista en nuestro país.

“Dentro del imaginario colombiano se construyó un prejuicio que todavía es muy sólido, y una memoria que todavía es muy fuerte en el sentido de pensar que la mujer se limitaba a la casa… y resulta que la mujer en la colonia trabajaba tanto o más que los hombres y ocupaban oficios que los ocupan, todavía, curiosamente en Cartagena. Por ejemplo, si tú ves una descripción de la Cartagena del siglo XVII, las mujeres son quienes venden en las calles, si tú hoy vas a Cartagena quienes venden el plátano, el ñame, los dulces, no son solo las mujeres sino específicamente las mujeres de palenque”.

Lo anterior aplica también a las relaciones sociales, pues pensamos que el machismo siempre ha sido el tipo de relación predominante durante el periodo colonial. No obstante, es posible encontrar casos en los que se establecían distintos tipos de estructuras sociales dentro de las comunidades afro.

Por ende, Múnera sugiere que al investigar con mayor detenimiento los tres siglos de esclavitud, podremos entender las prácticas intrafamiliares que perduran en las zonas de asentamiento afro, puesto que en estas se encuentran herencias de las prácticas esclavistas.

“Debería ser un tema de interés para los estudios de esclavitud colombiana las sobrevivencias de formas de esclavitud, sobre todo en las mujeres, sobre todo en la infamante práctica del tradicional servicio doméstico que se practicó en Colombia hasta hace poquito sin sujeción alguna a las leyes laborales, sin sujeción alguna a las prácticas del capitalismo y estrechamente ligado a las formas de prostitución forzada, con sus formas de sujeción y fuerza”.



Pedro Claver mitigando el dolor de los esclavizados en Cartagena de Indias.
Fotos: http://vemosyescuchamos.blogspot.com/2013/09/san-pedro-claver-el-defensor-de-los.html


Los esclavos en la historia nacional


Uno de los factores más relevantes que Múnera ha encontrado en sus estudios consiste en la cíclica negación del aporte de los esclavos en la construcción de la nación. Lo anterior se debe a que al realizar distintas pesquisas historiográficas, es concurrente la negación del papel de los esclavos en las principales actividades económicas de la nación durante su etapa decimonónica. Al respecto, Múnera explica:

“Lo interesante de esta concepción histórica es que la preocupación no era condenar o justificar la esclavitud, ni demostrar que los negros constituían una raza inferior. Simplemente se les omitía de la historia. Se les negaba toda existencia o sólo aparecían como referencias tangenciales, necesarias para ilustrar otros procesos sociales”.

Dicha idea de negación perduró en los estudios históricos hasta la década de los 60. Los pocos debates que giraron en torno a esta institución dentro de la comunidad de investigadores, durante la primera mitad del siglo XX, oscilaron entre la negación y el discurso moralista dantesco, el cual ofrecía una visión más paternalista de la vida de los esclavos en las haciendas de sus amos. Desde la óptica del cartagenero, las producciones académicas de aquel momento se caracterizan por dos extremos: una excesiva implosión de emociones y la ignorancia presente en la comunidad intelectual de nuestro país respecto a este tópico.

No obstante, un aporte significativo para iniciar los estudios sobre la esclavitud fue “Negro Slavery in the Viceroyalty of New Granada”, realizado por James F. King, el cual marca el inicio de la investigación histórica de la esclavitud en Colombia de forma rigurosa.

Puede parecer extraño que la investigación doctoral de un extranjero fuese el inicio del estudio en propiedad de la esclavitud en nuestro país. Sin embargo, años más tarde, en 1950, encontramos el trabajo de Robert C. West para la Universidad de Berkley, el cual sirve para conocer el papel crucial de los esclavos en la economía minera del periodo colonial.

“En relación con el trabajo esclavo, West mostró que en 1544, y probablemente antes, ya habían negros trabajando en las minas cercanas a Popayán; para 1550 los españoles habían introducido cuadrillas de esclavos negros en las minas de Buriticá, en Antioquia. Sin embargo, el influjo de los negros en las zonas mineras no se hizo aparente hasta fines del siglo XVI, cuando resultó evidente el colapso de la población indígena. La minería del oro de los siglos XVII y XVIII descansó casi por completo en los hombros de los esclavos negros”.

El aporte de los negros a la economía no solo se limitaba al trabajo en las minas, pues West argumenta cómo también en la agricultura se aplicaba el modelo de cuadrillas establecido por los esclavos. Es así como West nos brinda el primer estudio en el cual se observa la significación que tuvo esta institución en la economía colombiana.



Portada del libro Fronteras imaginadas. La construcción de las razas y de la geografía en el siglo XIX colombiano, de Alfonso Múnera.
Foto: http://www.rettalibros.com/shop/catalogs/show_material_details/56835


Pese a los estudios antes mencionados, fue en 1963, tras un siglo y medio de historia, cuando un investigador colombiano publicó un texto que resaltaba la importancia de los negros esclavos en el virreinato de la Nueva Granada. Jaime Jaramillo Uribe realizó una extensa búsqueda en archivos históricos, la cual culminó con la publicación de “Esclavos y señores en la sociedad colombiana del siglo XVIII”. Este ensayo resalta cómo en el siglo XVIII las actividades económicas de mayor relevancia se encontraban fundamentadas en el trabajo de los esclavos:

“La economía neogranadina del siglo XVIII reposaba sobre seis actividades: minería, agricultura, ganadería, artesanía, comercio y trabajo doméstico. Ahora bien, de éstas, las de mayor importancia por su volumen y representación en la riqueza privada estaban basadas en el trabajo de población esclava”.

Tras la aparición del texto de Jaramillo Uribe, una serie de intelectuales iniciaron la elaboración de investigaciones relacionadas con el papel de los esclavos durante el periodo colonial y los años posteriores a la independencia. Entre ellos el historiador Alfonso Múnera, quien en los 90 sintetiza sus investigaciones en el texto “Fronteras imaginadas, la construcción de las razas y de la geografía en el siglo XIX en Colombia.”, el cual hemos utilizado en gran medida para la elaboración del presente escrito. Debido a lo anterior, vale la pena resaltar una de las conclusiones de aquel ensayo:

“Tan sólo en los años setenta los estudios socioeconómicos en torno a la economía y sociedad esclavista adquirieron plena madurez en Colombia. Por primera vez se habló de la rentabilidad y de índices de mortalidad y natalidad de la población esclava, de patrones alimentarios y, lo que es más importante, de cómo toda una sociedad se construyó sobre los hombros del trabajo hercúleo y creativo de un grupo tan reducido de seres humanos”.

Es debido a lo antes expuesto que vale la pena preguntarnos en la actualidad por aquel papel de los esclavos y su legado para nuestra sociedad actual, puesto que gracias a la historiografía contemporánea es imposible negar su contribución no solo a nuestra cultura, también a nuestra economía, independencia y formación como nación.

Por ende, una de las invitaciones del Doctor Múnera, la cual me parece sumamente pertinente para finalizar este artículo, es que pensemos en las consecuencias de la esclavitud para nuestra sociedad en la actualidad, o más bien, las maneras en que pervive aquella institución en nuestros contemporáneos, debido a que aunque la esclavitud desapareció como institución, aún nuestras sociedades continúan estableciendo prácticas esclavistas, las cuales pueden incluso ser inconscientes. No obstante, configuran la forma en que nos relacionamos los colombianos.




Portada del libro El fracaso de la nación, de Alfonso Múnera.
Foto: https://www.rcnradio.com/podcast/lideresrcn-entrevista-alfonso-munera

Deja un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *