Homenaje – El poder femenino en la historia PACÍFICA de las danzas folclóricas

El poder femenino en la historia PACÍFICA de las danzas folclóricas
En memoria de Oliva Arboleda y Carmen López



Por: Valeria Florez Restrepo
Estudiante Lic. en Literatura




Oliva Arboleda Cuero (1953 – 2020), maestra de danza del Pacífico y de folclor tradicional.
Foto: https://www.radionacional.co/noticia/actualidad/olivia-arboleda-cuero-danza-pacifico-artistas-colombianos


Todo aquel que lleve el folclor colombiano danzando entre sus venas latinas y comparta el vaivén de pasos bajo este sol vallecaucano, no está exento de olvidar a dos grandes mujeres que se abrieron paso en nuestra historia cultural: Oliva Arboleda y Carmen López.

Ambas mujeres fueron cómplices de visibilizar las danzas folclóricas en Cali. Con todo el amor por el baile y el trabajo comunitario, brindaron espacios de ritmos como el currulao, el bambuco, la contradanza y la cumbia al mundo académico. Oliva Arboleda Cuero bailó por primera vez muy cerca de la mar, en Guapi, Cauca, su tierra natal. Viajó a Cali en compañía de su amigo Samuel Caicedo en la década de 1980 y desde entonces, dio movimiento a las raíces del arte. Sus pasos florecieron con rapidez. Siempre estuvo activa de colaborar y participar en eventos como el Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez. Fue ella quien abrió las puertas de la Universidad Libre para unirlas con el diverso campo de las danzas tradicionales. Oliva trabajó para ofrecerles a otros una mejor calidad de vida, lo que lograría durante más de 50 años a través de la danza folclórica, entre los escenarios de la capital del Valle gracias a su compañía “Corporación Cultural Guapi”. Al ser una de las principales promotoras de reconocer nuestros entornos, visibilizó la riqueza cultural que florece en Colombia e investigó las culturas propias del Pacífico colombiano para compartirlo con el mundo entero.

En otra universidad más al sur de la ciudad estaba Carmen López. Ella, quien le dio libertad de vuelo a los trajes típicos del folclor, se empoderó de espacios que parecían lejanos al arte. Logró danzar entre y con la comunidad de la Universidad del Valle. Atrajo al mundo de las danzas a diferentes personajes: estudiantes de medicina, ciencias políticas y demás. Realizó con ellos diferentes giras de baile en festivales y encuentros internacionales de danzas para enseñarle a territorios lejanos, que aquí en Colombia, ¡bailamos y reconocemos a nuestros ancestros!

Pero las vibraciones de la marimba y los tambores no se quedaron dentro de los campus universitarios, estos se abrieron paso por las fiestas de la ciudad, alcanzaron cielos lejanos recordando los colores de esperanza en una patria sumida por la violencia. Carmen y Oliva nunca perdieron la fe en sembrar alegría entre diversos rostros partícipes de fotografías. Sus historias son ahora tejidos de recuerdos. Se hacen presentes sentimientos de nostalgia y agradecimiento al invocar los nombres de estas dos mujeres poderosas.

Así como las flores marchitan, todo baile tiene un final. A principios de febrero del año 2020, la región del Valle y el Pacífico se vistieron de luto. Las noticias confirmaron una triste verdad que nadie quiere aceptar: “Fallece Oliva Arboleda Cuero”. Su alma fue despedida bajo el techo histórico del Centro Cultural de Cali entre arrullos y cantos por diversas voces familiares, la Secretaría de Cultura de Cali y algunos grupos culturales. Al igual que el sueño profundo del que no despertará Oliva, hace 25 años, exactamente en el año 1995, Carmen López no volvió a danzar bajo este cielo de mortales, su risa fue extinguida por un eterno silencio en un momento imprevisto. De ellas quedan reconocimientos al compromiso que tuvieron a favor del arte. Sus alumnos, amigos y familiares las extrañan como parte de la familia. Agradecen por haber coincidido en espacio y tiempo entre el empoderamiento femenino que Oliva y Carmen nunca extinguieron. Siempre estuvieron valientes ante el paso dolorido de la vida.

Para reconocer con cercanía las vivencias de Oliva Arboleda y Carmen López, logramos coincidir con el Director del Área de Cultura de la Vicerrectoría de Bienestar de la Universidad del Valle, Emerson Francisco Castañeda, quien actualmente es el director del “Grupo de Danzas Folclóricas Carmen López” y compartió con nosotros sus recuerdos personales:

¿Cómo recuerdas a Carmen y qué sientes al hablar de ella?
Siento mucha alegría con una mezcla de nostalgia. También agradecimiento con la vida. Yo siempre he dicho que tuve tres mamás: mi mamá natural; Clarita, que era la señora que vendía fritanga frente al Instituto de Educación y Pedagogía (IEP) y Carmen, quien fue mi madre del folclor.

¿Cómo recibieron la noticia de la partida de Carmen? ¿Qué homenaje le hicieron?
Fue un viernes. Me llamó un compañero a decirme: “Carmen se murió”, y yo sólo dije: “¡¿Cómo?!”. Nadie se lo esperaba. Al otro día nos reunimos y les dije a todos que nos debíamos vestir de blanco. La familia de ella le había preparado un vestido y yo les dije: “No, un momentico. Yo la visto”. Fui y le llevé un traje de currulao. Le pedí a una compañera que me regalara las candongas, le coloqué un pañuelo y así fue como la vestí. Después fue el sepelio. Por la Biblioteca Departamental quedaba la “Funeraria la Ermita”. De allí la llevamos cargada hasta el Centro Deportivo Universitario (CDU) de San Fernando, donde cada uno dio sus agradecimientos. Luego la llevamos a “Jardines de la Aurora”. Ahí fue sepultada.

¿Cómo se le da el nombre de Carmen al grupo?
Se decidió en el CDU durante el homenaje de su muerte. El grupo adoptaría el nombre de Carmen López para preservar su historia. Había un egresado que hacía parte de la universidad y nos ayudó con la gestión. Luego, todos decidieron que yo fuera el director. Sin pensarlo dos veces me metí en este cuento y cambié mi proyecto de vida.

¿Sabes si Carmen López conoció a Oliva Arboleda?
Claro que sí. A Oliva la conocía Gloria Perea en un viaje a Guapi, donde la vio bailando con Samuel, se enamoró de ellos cuando los vio bailar. Realmente acá en Cali no se conocía el currulao, acá se conocía “Mi Buenaventura” y se bailaba como currulao, pero el conocimiento del baile como tal lo trajo Oliva. Cuando empezamos a ver cómo bailaba en compañía de Samuel, se empezó a traer la cultura más ancestral. La formación de Carmen fue desde el IPC, allí se formó con maestros como Delia Zapata, creo que también con el maestro Jacinto Jaramillo.

¿Tú tuviste cercanía con Oliva?
Claro, bastante. Porque los dos dirigimos grupos universitarios, compartimos talleres y yo participaba de los que ella y Samuel brindaban. Desde que ellos llegaron estuve relacionándome con ellos. Samuel fue muy social y organizó muchas fiestas, nadie faltaba a ellas. Todos éramos como grupos hermanos, en esa época eran los de la Universidad libre, la Universidad Santiago de Cali y la Universidad del Valle.

¿Cómo sientes que la Alcaldía de Cali y las universidades han apoyado a los grupos de danzas folclóricas?
Pienso que el apoyo para el folclor, en general, ha sido muy poco. Generalmente hay más apoyo para la actividad deportiva que para la actividad cultural y dentro de las actividades culturales hay más apoyo para la salsa que para la danza folclórica. En la Universidad del Valle se está trabajando por una política cultural con el fin de que haya mayor apoyo para las actividades que están contribuyendo con la formación integral. El presupuesto para la cultura es mínimo y se recorta cada vez más, eso debería cambiar.

¿Con qué palabras cortas describirías a Oliva Arboleda y a Carmen López?
Oliva, una mujer sencilla, con mucho conocimiento y muy abierta a compartirlo. Fue una embajadora del folclor del Pacifíco colombiano. Para mí representa mucho amor. Se hacía querer. Carmen fue una mujer de mucho temple. Yo la veía a veces como una niña, sabía lo que quería y hacía que todo se diera. Visibilizó todo y logró cumplirlo. Ella nunca contaba con el apoyo universitario, si había un proyecto lo hacía con o sin ayuda, siempre sacaba todo adelante. Le agradezco por haberme enseñado a seguir adelante. Fueron dos mujeres que aportaron enormemente al folclor de Cali. Trabajaron por permanecer lo tradicional, muy estrictas en su trabajo.

¿Algo más que quieras compartirnos?
Sería bueno que las autoridades estuvieran más pendientes de hacer los reconocimientos y crear espacios para que los cultores pudieran desarrollar sus actividades, transmitir todo sus saberes. Se está trabajando en ello a través de la Secretaría de Cultura de Cali, pero falta lograr muchos más encuentros de saberes y que todo pueda ir en pro de los objetivos que se buscan, como por ejemplo, el respeto a las comunidades. A través del arte se pueden generar los sentimientos de pertenencia, el respeto por el entorno y el medio ambiente, el reconocernos. Siento que el arte y particularmente las danzas están muy subvaloradas, pero a través de ellas se podrían lograr muchos alcances.

La vida de Oliva Arboleda y Carmen López, siempre serán retoños de esperanza danzando entre este valle de mares y lágrimas. La memoria de quienes fueron, nunca cesará su ritmo. Será inmortal entre la libertad del zapateo y el coqueteo.




Oliva Arboleda como invitada especial al Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez, 2016.
Foto: https://petronio.cali.gov.co/?p=90

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