Homenaje – Alfredo Molano

Alfredo Molano

Él recibía cartas. Algunas anónimas otras en primera persona, algunas narraban sus sueños, otras lo que temían y lo que perdían, otras lo que debía hacer. Alfredo Molano el artesano, el caminante, el lector de la otra Colombia, nos narró las historias de los campesinos, de los olvidados y de los marginados. Sus más de 20 libros y cientos de columnas para diferentes medios, nos permiten entender la Colombia profunda y desconocida. Alfredo murió dejándonos un legado el cual debemos velar.



Por: Óscar Hembert Moreno
Licenciado en Historia




Alfredo Molano (1944 – 2019) en las instalaciones de La Palabra, 2016.
Foto: Óscar Hembert Moreno.


El grande Carlos Gaviria Díaz dijo alguna vez sobre Alfredo Molano, “tiene esa psicología de hombre autentico que hace suyo y dirige lo que su entorno originario le brinda, y provisto de esos patrones elementales y eficaces confronta y valora al mundo. Por eso, a partir de las endemias y las epidemias que afligen al país, y que él conoce como pocos, puede analizar con certero tino de sociólogo los entuertos y las iniquidades que tienen lugar en cualesquiera otras latitudes, y que su compromiso político lo impele a develar y denunciar (…)Por eso no es sólo paradójico sino también irónico y sintomático de las graves distorsiones que padece Colombia, que un escritor público, un académico y un intelectual que ha decidido encauzar sus valiosos talentos hacia una sola meta: que Colombia sea un país mas digno, mas libre y, menos inicuo, tenga que soportar una suerte de ostracismo, dispuesto por quienes no toleran que siquiera se piense en una patria como la que sueña Alfredo Molano.

Molano enfrentó al miedo escribiendo, caminando, narrando cientos de denuncias e historias de nuestros territorios, a veces tan lejanos, a veces tan cercanos. De joven dejó la escritura acartonada y seca que pretendía la academia. Buscó contar con otra voz, una voz que se fue poniendo ronca como la historia misma. Fue difícil, se atrevió a reconocerse y a recorrer. Fue en el miedo donde encontró su soplo y sus letras, el reclamo de justicia que buscaba para saber como contarla, la voz de todos aquellos a quienes él con paciencia, supo escuchar. Su escritura fue, como él mismo dijo, un puente construido entre los escombros del prejuicio.


Foto: https://semanarural.com/web/articulo/alfredo-molano-y-la-busqueda-de-la-verdad-en-el-sur-de-colombia/832


Alfredo Molano tomó partido, no se detuvo, habló y escribió desde hace mas de medio siglo, cientos de relatos de viajes a lo largo y ancho de un país al cual buscó “conocer y sentir” donde conviven lo bello y lo risible. ¿Cuál es el oficio de un sociólogo o de un periodista en un contexto como el que vivimos? Para Molano esto significaba dejar aquella torre de marfil y comenzar a vivir con las comunidades, con sus realidades y narrarlas por fuera de aquel lenguaje académico acomodado, aunque eso significó el destierro. En su natural tono crítico y reflexivo, Alfredo Molano siempre señaló las deudas que tiene el periodismo colombiano (y la academia) en relación con el cubrimiento del conflicto armado. El mundo campesino y rural es aún desconocido por los grandes centros urbanos, Molano nos dio atisbos de cómo viven, de sus luchas y sus angustias. Con sus historias convertidas en literatura y su literatura convertida en Historia, Molano el caminante con sus décadas de trabajo internándose en las zonas más remotas y olvidadas, nos describió la historia de Colombia y su geografía. Estaba preocupado por la educación, por las carencias históricas y geográficas, por saber dónde estamos, dónde están los otros, por ello en sus libros suele haber mapas de los territorios por los que él viajaba y narraba, para que sepamos donde están los otros. No concebía la historia sin la geografía, así se situaban los relatos. Desde que decidió optar por el periodismo como forma de contar las otras voces sobre el conflicto armado en Colombia hemos visto un país con memorias narradas en primera persona. Alfredo escribía en primera persona para que los protagonistas de las historias sean también los narradores. Él argumentaba que, la gente no habla en tercera persona, la gente maneja un lenguaje más limpio en primera persona, por no ser un lenguaje institucional porque la primera persona puede entrar a un lugar que no se entra de otra manera, que es el sentimiento. Yo busco dar versiones, no decir verdades en mis libros. Cuando Molano tomó posesión de su cargo en la Comisión de la Verdad, formando parte de un equipo integrado por 11 personas dijo para otro medio, que ellos debían esclarecer una verdad histórica oculta y muchas veces falsificada. “Por eso, escucharemos a las víctimas, victimarios y quienes tengan información que brindarnos sobre lo que pasó. Nuestro trabajo aportará a la convivencia y es como un polo a la tierra de la implementación en estos momentos”. Este equipo venía trabajando desde hace más de un año en un informe que se entregará al país en tres años sobre qué sucedió durante la guerra.

A Alfredo Molano lo persiguió el paramilitar Carlos Castaño, este le envió una intimidación que lo empujó al exilio. Vivió algunos años en Barcelona y en el 2003 regresó a Colombia durante el segundo gobierno de Álvaro Uribe, “Prefiero que me maten entre mi gente a morirme en la soledad del exilio”, dijo. En el 2014, la Universidad Nacional le concedió el doctorado honoris causa. En 2016 recibió el Premio Simón Bolívar por su trayectoria periodística, como dijo Omar Rincón, Raro esto de un premio de periodismo a quién hacia anti-periodismo.


Alfredo Molano con el equipo La Palabra, 2016.


Alfredo de la Cruz Molano Bravo murió el pasado 31 de octubre, y para todo aquel que quiera conocer lo que sucedió en Colombia desde mediados del siglo XX al presente tendrá que leerlo. Su veintena de libros y centenares de crónicas realizadas a lo largo de los últimos 50 años, nos relatan la tragedia campesina en la voz misma de los campesinos, una referencia de ese mundo doloroso que se vive en el campo colombiano. Su voz ronca nos recordará la historia de un país que ha perdido su voz. Molano era el escritor de esta aldea y por ello consiguió ser universal.

Recordamos parte del discurso de Alfredo Molano tras recibir el Premio a la Vida y Obra de un Periodista, otorgado por los organizadores del Premio Nacional Simón Bolívar en el 2016.

Para mí, escribir es enfrentarme al ruido y al tiempo. Los primeros palotes, largos y negros, hechos con un lápiz sin punta, desbordaban los renglones del cuaderno; cuando aprendí a hacer las letras, palmer, con pluma, las manchas eran mi firma. Los exámenes de colegio, ya con esfero, no solían responder preguntas sino ensayar retos. No aprendí a escribir bien a máquina, pero me gustaba oír el timbre al final de la línea. En una vieja Olivetti logré sacar en limpio una denuncia sobre las injusticias que a mi manera de ver se cometían en el colegio cuando cursaba tercero de bachillerato. (…) Mi primer libro, escrito a mano y con lápiz como todos los de aquellos días, tenía tantas enmiendas como frases. Contaba mi encuentro con los ríos del piedemonte, con las guerrillas y con la coca. No fue propiamente un libro sino un cuaderno de campo escrito en una canoa, en una hamaca, en una estación de bus. No buscaba contar sino contarme. Quería conservar el eco de una madrugada a orillas del río Guayabero oyendo los micos churucos –que gruñen como tigres mariposos–; la peligrosa desconfianza de los guerrilleros y el vértigo alucinado con que los colonos machacaban con sus botas las hojas de coca, para sacar de ellas lo que ninguna promesa de gobierno había hecho realidad. (…) Escribir para mí es templar mis más secretas cuerdas y por eso tengo que borrar hasta traspasar la hoja, hasta encontrar el tono de la pasión por la vida y por la belleza que tiene la gente con la que me topo. (…) Mi oficio de escribir se reduce a editar voces que han sido distorsionadas, falsificadas, ignoradas. No puedo escribir una línea que, de alguna manera, yo no haya vivido. (…) Escribir para mí, es ir hasta mis confines guiado por la vida del que está al otro lado. (…) He tomado partido contra las imputaciones criadas por el interés privado contra la gente que anda por las trochas y por los atajos, por las calles sin asfaltar, y que nada esconde porque nada tiene que perder. (…) No es posible seguir mirándonos con un solo ojo, debemos desnudarnos para saber quiénes somos, para poder vivir juntos con todas nuestras flaquezas y nuestros errores. Hay que ir más allá, el horizonte alumbra y llama. El tiempo de la sangre está siendo sepultado.

Para mayor información de la vida y obra de Alfredo Molano ver la entrevista a través de Youtube en el programa de televisión llamado ConversanDos realizado en el 2010 por el profesor Darío Henao Restrepo y la Antropóloga y Socióloga Alba Nubia Rodríguez, donde debaten parte de la vida y obra de este gran personaje que nos dejó un importante legado para la construcción de paz y de memoria en nuestro país.




Alfredo Molano Bravo recibiendo el Doctorado Honoris Causa otorgado por la Universidad Nacional de Colombia en 2014.
Foto: https://agenciadenoticias.unal.edu.co/detalle/article/oir-las-voces-de-las-gentes-no-fue-suficiente.html

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