Homenaje – 50 años de Carmen López

50 años de Carmen López

Este año se conmemoran 50 años del grupo representativo de danza Folclórica de la Universidad del Valle. Ha sido medio siglo dedicado a mantener vigentes las tradiciones de la región y el país. La Palabra hace una pequeña reseña del grupo en su aniversario.


Por: John Restrepo Aparicio
Estudiante de Administración de Empresas




Homenaje por su aniversario 50 al Grupo de Danzas Carmen López, de la Universidad del Valle
Foto: Cortesía Grupo de Danzas Carmen López, Universidad del Valle.


El comienzo de la danza
Seguramente era uno de esos estudiantes demasiado entusiastas, de los que llegan siempre temprano y preguntan al profesor si va a dejar tarea. Ante la expresión atónita de los demás, un buen día apareció diciendo que había conseguido una presentación en el sur de Cali, justo en la vía que conduce a Jamundí.

La maestra Carmen López lo tomó con calma, no se sorprendió, era algo que veía venir. Con esa presencia alta e imponente de mujer afrodescendiente, estaba acostumbrada a echar pa´lante y hacer de sueños realidades.

Hacía apenas un año, en 1967, había empezado a dictar clases de danza folclórica en la Universidad del Valle, como un sencillo curso de deporte formativo, esos mismos cursos desdeñados por la academia bajo la etiqueta de simples actividades complementarias.

Pero sus estudiantes no pensaban lo mismo. En sus clases les veía el gusto por la danza, la dedicación con la que se entregaban a la música, y el talento desarrollándose al son de currulao o un bambuco. Fueron precisamente esas actitudes las que llevaron a la maestra a crear un pequeño grupo de estudio. Y ahora, ya tenían el compromiso de hacer una exhibición de su arte.

No tenían presupuesto para los gastos, y así fue como de repente se vieron sacando dinero de sus bolsillos, cogiendo hilos y agujas, confeccionando sus propios trajes para una improvisada puesta en escena sin garantías de ningún éxito.

Y funcionó. Funcionó tan bien que a los pocos días fueron invitados a otro lugar para danzar.

Así cuenta la historia del surgimiento del grupo representativo de la Universidad del Valle Carmen López, su actual Director Artístico, Emerson Castañeda, un hombre alto y carismático, quien dirige el grupo desde 1997. Según sus palabras, después de haber dado una serie de exitosas presentaciones fue sencillo ser aceptados por los directivos del alma mater quienes la acogieron en el año de 1968, con el nombre de Grupo de Danzas Folclóricas de la Universidad del Valle. Es desde esa fecha cuando se cuenta el origen oficial.

Su fama fue llegando lejos hasta ser invitados a participar fuera del país. Fue en Arequipa, Perú, en la inauguración de su festival de danza, por allá en 1971, en el cual resultaron ganadores. En otras palabras, primer viaje internacional, primer premio ganado. Y repitieron corona al siguiente año en el mismo evento. Desde allí se sucedieron un montón de giras a diferentes lugares de Colombia y el mundo, en países de Europa, Norte, Centro y sur de América.

Sin embargo, no todo sería alegría en el grupo. En 1995 fallece su fundadora. Fue allí donde se decidió darle su nombre actual como forma de homenaje y pasó a llamarse: Grupo de Danzas Folclóricas Carmen López. Y así ha seguido hasta el día de hoy, siendo influencia para otros grupos de danza en la región y del país durante medio siglo.


Foto: Cortesía Grupo de Danzas Carmen López, Universidad del Valle.



Los ingredientes del éxito
Estos 50 años de trasegar en el mundo de la danza no habrían sido posibles sin sus integrantes, los estudiantes de la Universidad del Valle, quienes cada año pasan a dejar su huella en el grupo. Por ahí han pasado unos 3000 mil según cuentan. Para Emerson “es imposible saberlo”, lo dice mientras responde llamadas de sus egresados, gente con sus profesiones y vidas ya hechas que aún se mantienen en contacto, por el cariño al grupo, como una familia a la cual no se frecuenta seguido, pero se le mantiene intacto el afecto.

Y es que algo debe haber para motivar a tantos alumnos a sacar tiempo de sus estudios, y dedicarse a la danza. Los espectadores por lo general nunca llegan a entender todo lo que hay detrás de una coreografía. Un auditorio sin público, perfeccionando los pasos, aguantando el cansancio en el cuerpo, las correcciones de los profesores y compañeros, lidiando con la frustración y el miedo a equivocarse en un baile, para dejarlo todo en una presentación de no más de 5 minutos. Andrés Barco, uno de sus nuevos estudiantes y quien apenas lleva unos meses preparándose para su primera coreografía con el grupo lo explica en términos sencillos “es por el amor al baile” dice mientras toma un descanso de uno de los ensayos “es una responsabilidad que adquieres con el grupo y contigo mismo”.

Algo similar piensa Emerson “Yo no dejaba de ir a ensayar porque tenía parcial, yo ensayaba y luego iba a estudiar, porque descubrí que bailar me relajaba” Y es que la danza, así como el deporte, son importantes para la formación educativa, aunque comúnmente sean relegadas a la categoría de simples actividades complementarias. Son numerosos los estudios donde se muestran los efectos del ejercicio en el rendimiento académico. Se sabe desde hace algún tiempo que la actividad física (y el baile es una de las maneras mas divertidas de hacerlo) libera dopamina y Norepinefrina. Cuando estas dos sustancias se liberan en el cerebro, la memoria se consolida. No solamente eso, mover el cuerpo al ritmo de la música previene la depresión y el estrés, al liberar endorfinas que producen una sensación de calma y también al reducir el cortisol en la sangre, una hormona presente en grandes cantidades en personas agobiadas emocionalmente. Por lo tanto, la danza y el deporte, no solo forman estudiantes más inteligentes sino también más felices. Y esto es necesario en un ambiente exigente como lo es el de la universidad.

Los estudiantes interesados en hacer parte de Carmen López, deben pasar por un proceso relativamente sencillo. Todo empieza por asistir al equipo de principiantes e intermedios llamado “Semillero” en cualquiera de los días de ensayo. Allí aprende a soltar el cuerpo y se familiariza con los primeros pasos y el mundo de la danza. Aquellos que permanezcan y demuestren aptitudes pueden optar por entrar al grupo representativo, compuesto por los estudiantes avanzados quienes por lo general son los que se encargan de montar las coreografías más difíciles y participar en los certámenes más importantes tanto en Colombia como el mundo.

El ascenso se hace a cargo de una miembro mayor de grupo, en una ceremonia especial, quien lo acoge como padrino y se encarga de acompañarlo, mejorar sus pasos y guiarlo a las responsabilidades propias de un bailarín profesional. De esa manera se va formando una familia, una especie de hermandad entre los miembros. No solamente los chicos se integran en los ensayos, también los hacen fuera del escenario, celebran sus cumpleaños y salen a divertirse juntos como amigos.

Por supuesto, ningún grupo artístico puede sobrevivir sin una adecuada dirección. En el pasado, el grupo fue manejado por la profesora de Danza, egresada del IPC, Carmen López quien imprimió ese sello de exigencia al grupo.


Francisco Emerson Castañeda Ramírez, Director Artístico Grupo de Danzas Carmen López.
Foto: Cortesía Grupo de Danzas Carmen López, Universidad del Valle.



En la actualidad es Emerson Castañeda, un terapeuta quien se dejó llevar por el mundo de la danza. Quienes lo conocen, saben que es una persona amable y sonriente, hasta el momento de dirigir una coreografía. Entonces se convertirse en un perfeccionista dedicado a revisar cada uno de los pasos con minucia.

Cuando se le pregunta que caracteriza a un buen director artístico “Carisma, liderazgo, conocimiento y hay algo ahí en poder leer a cada persona, como un ser individual”.

Los resultados de ese trabajo son evidentes, coreografías perfectamente sincronizadas como si fueran bailarines de ballet, algo poco común en las danzas del Pacifico, donde se esperan movimientos más libre y espontáneos.

El futuro de la danza
Después de este medio siglo de danzar, lo obvio es preguntarse qué vendrá para Carmen López en el futuro, sobre todo en tiempos donde otros géneros como la salsa o el hip hop parecen tener más popularidad en la región. Eso no parece inquietar a su director quien piensa que siempre habrá un espacio para el folklore, “porque las danzas tradicionales dan sentido de identidad y pertenencia, cuando uno sale del país lo entiende”.

“El espacio de la salsa es sobresaturado” dice Andrés, “yo bailo esto a pesar de que no haya dinero involucrado porque me gusta rescatar esas tradiciones”.

Un ejemplo puede ilustrar muy bien esta situación. Para celebrar los 50 años de Carmen López, se realizó un homenaje especial en el Teatro Municipal el 12 de Julio del presente año. En tan solo 10 minutos la sala se llenó, dejando a muchas asistentes por fuera esperando por algún cupo para ver las danzas del grupo.

Viendo el número de presentaciones, el carisma con el cual es recibido, se puede pensar que habrá Carmen López para rato, rescatando las tradiciones y representado a la Universidad del Valle. Y todo eso “Por amor a la danza” como dicen Andrés.

Foto: Cortesía Grupo de Danzas Carmen López, Universidad del Valle.


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